8M | Myriam Cosío: de las finanzas tradicionales a encabezar un gremio

En los inicios de su carrera, Myriam Cosío incursionó en múltiples industrias: las telecomunicaciones, la energía y la farmacéutica. Luego consiguió el trabajo de sus sueños: se convirtió en ejecutiva de American Express. En 2015 saltó a Clip, una startup del naciente gremio de los agregadores de medios de pago y ocho años más tarde, cuando ya era un unicornio que había remontado a la banca, fue designada presidenta de la asociación para el periodo 2023-2025.

La trayectoria de Myriam Cosío es una historia de saltos, desde su formación ingenieril, pasando por las telecomunicaciones, la energía y la industria farmacéutica, hasta las finanzas tradicionales y, finalmente, el refuerzo a una startup en un gremio naciente que, a la postre, terminaría encabezando.

Cosío ascendió la escalera corporativa hasta conseguir el trabajo de sus sueños y luego se lanzó al abismo, en una apuesta tan arriesgada a nivel individual como la fundación de una startup.

La influencia materna y la independencia económica

Su preocupación por la autonomía financiera surgió a partir de su propia historia familiar. Tras el divorcio de sus padres cuando tenía tres años de edad, su mamá sacó adelante a la familia: “Para mí siempre fue un ejemplo de vida y una clara meta de ‘yo tengo que poder trabajar y mantenerme a mí misma. Nunca me vi bajo el principio de depender de alguien”. 

Por eso, cuenta, estudió Ingeniería la Universidad Anáhuac. Siempre con la mira puesta en conseguir un buen trabajo y ser independiente económicamente. “En mi mente pensaba: ‘Voy a estudiar una carrera que me ayude con habilidades analíticas, estratégicas, que me dé capacidades técnicas’”, rememora.

“Mi decisión fue alrededor de qué me conviene para tener la posibilidad de un desarrollo profesional más efectivo”, prosigue. Por ello, estudió Ingeniería Mecánica y Eléctrica y no industrial, porque “tenía que ser una ingeniería un poco más complicada y que me diera esas habilidades”. Entró en 1987 y tan sólo eran tres mujeres.

Posteriormente, estudió una Maestría en Administración de Negocios (MBA) en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), ya que considera que al revés sería muy difícil.

Cumpliendo sueños

El sueño de Myriam conciliaba la realización profesional con la personal: desde los 13 años lo sabía: “Voy a ser ejecutiva de una empresa y me voy a casar y voy a tener tres hijos”, se decía. Y lo hizo. Aunque, desde luego, no fue fácil ni a la primera: en el transcurso pivoteó su carrera múltiples veces y se especializó en el pago de gasolina, las telecomunicaciones y, paulatinamente, fue acumulando aprendizajes que le permitirían subir el siguiente escalón hasta conseguirlo.

Telecomunicaciones

Myriam Cosío ha hablado largo y tendido sobre su trayectoria profesional. Sin embargo, un hecho que aún permanece inédito es que comenzó su carrera en la industria de las telecomunicaciones: su primer trabajo fue en Teléfonos de México.

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Mi primera chamba fue en Telmex, cuando tenía poco de que se había privatizado. Era 100 por ciento técnica. Yo estaba en el equipo que instalaba centrales celulares. Si bien la chamba no me disgustaba y la paga no era mala para el nivel, analista súper básico sindicalizado, la verdad es que no me gustó el ambiente laboral”, recuerda.

El viaje de Bayer

Luego pasó a la industria farmacéutica: su novio, a quien conoció en la universidad y que a la postre se convertiría en su esposo, trabajaba en Bayer. “Él entró y me dijo: ya se está abriendo una posición, es una gran empresa. Está padrísima”.

Myriam Cosío atendió el llamado y se convirtió en la primera ingeniera mexicana en trabajar en Bayer. Siguió en el área de telecomunicaciones e instaló la red de Ethernet.

Ahí aprendió a ser eficiente con el tiempo y transparente con la comunicación. De sus jefes alemanes aprendió a ser cándida al decir las cosas y a no tomarse nada personal. Bayer le pagó la Maestría en el ITAM y ahí empezó con temas más administrativos.

En Bayer también se ganó una beca junto con su esposo para estudiar en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Brandemburgo, pero tan sólo estuvieron un año en Alemania. Debido a que su hijo se enfermó, no pudieron terminar esa preparación y regresaron a México.

La escalera corporativa

Myriam Cosío trabajó 11 años en American Express, donde ascendió la escalera corporativa. “Amex es una gran universidad: tú quieres crecer y quieres aprender, ellos tienen un path [ruta] que te ayuda a hacerlo. Sí están dispuestos a enseñarte a cambio de que te esfuerces y demuestres que amerita ser enseñado”, cuenta.

Cuando entró a Amex, estaba embarazada. La contrataron luego de fungir como consultora. Entró a la parte de producto; se cambió al área de gasto y tarjetas corporativas y luego pasó a Merchants y adquisición, hasta que finalmente llegó a la Vicepresidencia de Relación con Grandes Comercios.

“Fue fácil, no sé, fue como parir cinco hijos más, y mira que tuve tres y sé de lo que estoy hablando”, reflexiona. En su travesía de más de una década por Amex, Myriam adquirió competencias de liderazgo, habilidades técnicas, operativas y estratégicas y tácticas de negociación, que le permitieron reforzar su perfil y potenciar su carrera profesional.

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De la empresa destaca, sobre todo, su cultura, conformada por sus valores y principios. Y el que tengan un proceso de retroalimentación y coaching: “Ese es su proceso del feedback, que es espectacular, es un regalo y si quieres asumir el regalo, está padrísimo, pero si no, nadie te lo da, implica un proceso de autorreflexión y autoconocimiento”, filosofa.

Clip: el salto hacia el abismo

En 2013 conoció a Adolfo Babatz, un emprendedor mexicano que, tras su salida de Paypal, había fundado Clip, una startup de terminales de pago.

American Express buscaba un socio estratégico: necesitaba una solución móvil para Alsea, específicamente terminales para procesar los pagos en Domino’s Pizza. En la sede de Clip, ubicada en la Zona Rosa al lado de una sex shop, como parte de la delegación de Amex, Cosío lo interrogó férreamente.

De todos los agregadores que entrevistó, Adolfo fue el único que le respondió las preguntas clave y, por ende, el único que pasó la prueba.

Al final, nunca hicieron ese proyecto, pero ese encuentro le traería algo mucho mayor que un contrato. En abril de 2014, Adolfo Babatz la invitó a comer y le platicó lo que estaba haciendo en Clip tras su reciente ronda de financiamiento. Myriam lo escuchó y le dijo que todo saldría bien.

—Necesito poner orden en la casa, poner más estructura y me dijeron que la persona correcta para hacerlo eres tú —le soltó.

Era una oferta laboral, una propuesta de empleo. Myriam se preguntó por qué la había elegido si tan sólo la había visto tres veces antes. Su ángel de la guarda —como ella llama a lo que en la bibliografía se denomina sponsor— había sido Lorenzo Soriano, su antiguo jefe y quien la había recomendado desde Gasoplus a Amex. Ella le dijo que lo pensaría. No demoró tanto: en agosto volvió con Adolfo y le preguntó si seguía vigente la oferta.

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Más que dejar la empresa y el trabajo de sus sueños, a Myriam le preocupaba la educación de sus hijos; en aquel entonces, Iván, el mayor tenía 17 años y, tal como ella, quería que tuviera la oportunidad de acceder a una universidad privada.

—¿Mamá, tú eres feliz en Amex?— le preguntó.

—La verdad es que ya no soy tan feliz— respondió con franqueza.

—No pasa nada, yo me voy a la UNAM, es lo de menos— le reviró y disolvió cualquier duda.

“Uno se arrepiente de lo que no hace, uno no se arrepiente de lo que hace”, recordó, una vez más, la máxima de su madre.

La mejor decisión profesional de su vida

En 2015, Myriam Cosió se unió a Clip como directora de Operaciones y, pese al riesgo latente, resultó ‘la mejor decisión profesional’ de su vida. Hoy es directora de Asuntos Externos de la compañía.

Estuvo entre las primeras 20 empleadas y, cuando ya se estableció el sistema formal de control de recursos humanos, fue la segunda: “Soy la empleada número dos, Adolfo es el uno, es decir, de esa generación, sólo quedamos él y yo”, señala.

Eso ha hecho que algunos fondos que invirtieron en Clip, como Dalus Capital, la consideren cofundadora.

“Yo no podría asumir un mérito que no me toca —acota Myriam Cosío—; no podría yo asumir ese logro, pero agradezco muchísimo porque Diego [Serebrisky] ya estaba desde el principio, él ya había invertido cuando yo entré y sí que vio toda la chamba que hicimos”, rememora.

“Yo nunca me vi como emprendedora pura: la angustia y el estómago que implica desde cero poner un negocio, una empresa, un emprendimiento”.

Al cambiarse a una startup ‘pequeñita’ —en aquel entonces— tuvo que volver a ‘ensuciarse las manos’, literal y no figuradamente, al empacar cajas y lectores; volver a hacer procesos y políticas y procedimientos de análisis que había dejado 15 años atrás e, incluso, contestar el teléfono. “Entrarle con todo y órale, sacar adelante sin arrogancia, miedo ni nada, con la voluntad de aprender y enseñar.

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Myriam cuenta que, en sus primeros cinco años en Clip, aprendió lo mismo o incluso más que en sus 23 años previos de carrera profesional. En ese lustro abrió canales de venta como el retail, fue responsable de back office, compliance y prevención de fraude, Business development, relación con gobierno y hasta marketing.

Cosío atribuye ese aprendizaje a haber “tenido la humildad suficiente de aceptar que ‘sé lo que sé y que ‘no sé lo que no sé”.

Luego fue jefa de Servicios Financieros y, desde 2021, es directora de Asuntos Externos.

Encabezar un gremio

En mayo de 2023, Myriam Cosío fue designada presidenta de la Asociación de Agregadores de Medios de Pago.

“He aprendido de esos errores y eso me ha permitido estar en esta posición. Ahora no solamente me represento a mí misma, por el nombre que me he ganado y que tengo que cuidar, porque creo que uno debe cuidar su reputación. Represento a Clip ―concluye―, pero más importante, represento a los agregadores, que es un gremio y que hemos luchado muchísimo”.


Esta entrevista forma parte de la cuarta edición de nuestro especial 8M | Mujeres que rompen códigos, para mostrar los liderazgos de mujeres en la tecnología y sus propuestas e ideas para promover el acceso, la inclusión y participación de otras mujeres en el espacio digital.