El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, promulgó la semana pasada la nueva Ley de Comunicaciones Electrónicas (LCE). El texto transpone a la legislación nacional el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas (ECEC), una directiva de la Unión Europea que regula las redes y servicios de comunicaciones electrónicas.
El portal de la Presidencia de la República informa que la medida transpone las “Directivas 98/84/CE, 2002/77/CE y (UE) 2018/1972, por las que se modifican las Leyes 41/2004, del 18 de agosto, y 99/2009, del 4 de septiembre, y los Decretos-Leyes Nº 151-A/2000, del 20 de julio, y N° 24/2014, de 14 de febrero, y por los que se deroga la Ley Nº 5/2004, del 10 de febrero, y Ordenanza Nº 791/98, de 22 de septiembre.”
La nueva LCE pretende simplificar las normas aplicables a las comunicaciones electrónicas, “aportando mayor claridad y seguridad jurídica en el ámbito de los contratos de prestación de servicios de comunicaciones electrónicas y potenciando la protección de los consumidores, ya sea en materia de acceso al servicio universal, como en materia de reglas de cambio de operador, o en términos de lealtad”, según el Consejo de Ministros.
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Una de las medidas es que cualquier persona que esté desempleada, tenga una enfermedad prolongada o emigre podrá cancelar los contratos de fidelidad con las empresas de telecomunicaciones sin costo adicional, informó el portal Dinheiro Vivo.
La ECL se aprobó y promulgó en Portugal con más de un año de retraso, ya que los Estados miembros de la Unión Europea deberían haber transpuesto las nuevas reglas de comunicación a la legislación nacional antes del 21 de diciembre de 2020.