La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) está fomentando el concepto de conectividad significativa en Brasil. El término incluye no sólo la infraestructura y la parte técnica, sino también el acceso asequible y un entorno social favorable –por ejemplo, escuela con conectividad– que conducen al uso significativo de Internet.
El tema fue discutido en un seminario promovido por la Anatel y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El ministro de Comunicaciones de Brasil, Juscelino Filho, dijo que, a medida que se amplía el acceso a Internet, la conectividad significativa se convierte en el foco principal de las políticas públicas del Ministerio.
Según Sonia Jorge, directora Ejecutiva de Global Digital Inclusion Partnership, los parámetros técnicos mínimos de una conectividad significativa son:
- Suficiente velocidad (4G)
- Dispositivo inteligente (teléfono inteligente, aunque no es suficiente)
- Suficientes datos (conexión en casa, escuela o trabajo)
- Uso relevante (diario)
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Paloma Rocillo, directora del Instituto de Referencia en Internet y Sociedad, agregó que una conectividad significativa también requiere alfabetización digital. Con este conocimiento, la población podrá utilizar Internet para satisfacer sus necesidades. “Hay que ir tras ese elemento que falta para no buscar sólo la conectividad, y no llegar a lo significativo”, comentó.
La falta de habilidades digitales entre los brasileños es una de las barreras para la conectividad en el país, dijo Lucas Gallitto, director de GSMA para América Latina. Los datos de la asociación muestran que sólo 21 por ciento de los brasileños tienen habilidades básicas –saben cómo usar un editor de texto, enviar un correo electrónico y copiar una carpeta–, mientras que en los países líderes en conectividad es un 62 por ciento.
¿Cómo lograr una conectividad significativa en Brasil?
Para Gallitto, tres puntos que se pueden mejorar en Brasil para lograr una conectividad significativa son: la carga tributaria debe ser más predecible y estable; refuerzo de los incentivos para invertir en 5G y en las próximas tecnologías y en el ecosistema digital; y mejorar la alfabetización digital.
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También defendió la aplicación del Fondo de Universalización de los Servicios de Telecomunicaciones para ampliar la conectividad con calidad.
Sonia Jorge agregó que las políticas públicas de inclusión y regulación digital en Brasil deben abordar las desigualdades en todas sus dimensiones, como el de género –ya que las mujeres tienen un acceso diferente al de los hombres debido a la brecha salarial– y entre las zonas rurales y urbanas.
“Las áreas rurales necesitan diferentes tipos de prácticas, deben de tener diferentes licencias para los operadores rurales, diferentes financiamientos y diferentes subsidios para las poblaciones que quedan marginadas. Por lo tanto, la política y la regulación dirigidas a abordar los problemas de estas dimensiones de la desigualdad son clave”.