Repartidoras y conductoras de apps piden condiciones de seguridad con enfoque de género
Las mujeres que trabajan en apps de reparto y transporte en América Latina se reunieron en la Ciudad de México para abordar las problemáticas de género que atraviesa su sector.
Repartidoras y conductoras de apps como Uber, Rappi y DiDi de México, Colombia, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y España se reunieron en la Ciudad de México para organizarse y pedir a las plataformas y gobiernos que garanticen condiciones de seguridad social y salud para este sector desde una perspectiva de género.
Las colaboradoras de apps de transporte y reparto a domicilio expusieron que como mujeres enfrentan discriminación y situaciones de violencia mientras realizan sus actividades, ya sea por parte de clientes o usuarios, establecimientos o sus propios compañeros.
Asimismo, dijeron que carecen de espacios seguros a los cuales acudir para descansar o atender sus necesidades sanitarias como la menstruación, ya que todo el tiempo se encuentran trabajando en las calles.
En ese sentido, Angélica Salgado, consejera nacional de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT), pidió a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que considere la creación de un convenio internacional sobre el transporte en las apps con un enfoque de género.
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Salgado hizo énfasis en que las plataformas digitales transparenten el funcionamiento de sus algoritmos e incluyen en las apps funciones específicas para evitar la discriminación en razón de género, con el fin de brindar mejores condiciones de trabajo para las mujeres.
Además, la líder de la CUT explicó que las labores de cuidado en el hogar o hacia seres cercanos suelen recaer sobre las mujeres de manera desproporcionada, por lo cual el tiempo que pueden dedicar a sus actividades en las apps es distinto o menor al de los hombres.
Por ello, destacó la importancia de que las plataformas tengan una perspectiva de género que no discrimine a las mujeres por estas labores de cuidado, a través de, por ejemplo, la asignación de menos viajes o pedidos.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) también estuvo presente en el diálogo regional de las repartidoras y conductoras de apps de la economía colaborativa. Paz Arancibia, especialista regional de género y no discriminación en la OIT comentó que ya se está trabajando en promover una normativa a nivel internacional sobre el trabajo que se realiza a través de las aplicaciones.
Arancibia reconoció que las plataformas digitales plantean numerosas oportunidades para la generación de ingresos y el trabajo flexible. Sin embargo, advirtió que existen importantes desafíos que atender. Entre ellos, las condiciones de seguridad social.
La flexibilidad puede ser una cualidad del nuevo modelo de trabajo que plantean las plataformas digitales, pero esto se debe balancear con las labores de cuidado que recaen desproporcionadamente sobre las mujeres, comentó.
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Uno de los retos de la economía colaborativa es evitar que la división sexual del trabajo, que se ha tenido históricamente, también se reproduzca en este sector. Por eso, Paz Arancibia dijo que es necesario implementar medidas afirmativas e identificar y eliminar los sesgos de género en los algoritmos de las apps.
Mientras la discusión sobre este tema avanza a nivel internacional en la OIT y de forma nacional en cada país, las repartidoras y conductoras buscan organizarse para tener mejores condiciones de seguridad y salud.
Shaira Tovar, quien es secretaria de la UNTA-Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación, dio a conocer que su organización está promoviendo el desarrollo de “puntos naranja”, que son espacios donde las colaboradoras de las apps pueden pedir ayuda ante una situación de riesgo o tener acceso a servicios sanitarios.
Actualmente, el sector de la economía colaborativa se encuentra muy masculinizado: hay más hombres conductores y repartidores, por lo que la intención del encuentro regional de mujeres es visibilizar las problemáticas de género que atraviesan.
La reunión también se produce en un contexto en el que los diferentes gobiernos y congresos nacionales están discutiendo posibles regulaciones y legislaciones para el trabajo en este ámbito.
El desafío en esta tarea es velar por mejores condiciones de seguridad social para las y los colaboradores de las apps, al tiempo que se propicia que la economía colaborativa siga creciendo y brindando oportunidades de ingresos a la población.