Entender los impactos que la transformación digital está trayendo para la vida de las personas y de las organizaciones es algo imprescindible. Entender los límites y lo que se permite con las nuevas tecnologías es algo esencial para que podamos seguir evolucionando y sacando el mejor provecho de lo que estos cambios nos vienen a ofrecer. 

Para entender mejor lo que sustenta esa evolución, podemos considerar lo que llamamos desde Intel, acuñados por nuestro CEO, Pat Gelsinger, los cuatro superpoderes de la tecnología. Son la computación ubicua, la infraestructura de la Nube al borde, la Inteligencia Artificial y la conectividad omnipresente. 

Detengámonos en este último. Los datos son el nuevo petróleo del siglo XXI, porque es por medio de los datos que alcanzamos insights necesarios para seguir evolucionando nuestros negocios, entender comportamientos diversos y hacer predicciones a futuro, lo que nos seguirá guiando en las transformaciones eminentes. 

Pero este mismo data, para que sea insertado o evaluado en determinado contexto que nos traiga este insight, tiene que ser transportado, almacenado y/o procesado, lo que demanda cierta conectividad. 

Actualmente, estamos viviendo un mundo híbrido conectado mayoritariamente, por lo que es el estándar 4G y altas implementaciones alrededor de 5G como hemos podido observar en nuestra región a lo largo de los últimos dos años. 

Esto ya nos enseñó que los avances que vamos a tener en términos de calidad del servicio ofrecido, estabilidad, velocidad con la quinta generación de esta tecnología serán gigantescos. Ahora, ¿qué va a brindarnos 6G?

Se cree que la sexta generación de esta tecnología pueda estar lista para ser comercializada en 2030, no obstante, en Asia y distintos lugares del mundo ya se encuentran en pruebas y estudios preliminares, lo que permitiría la expansión de esta red por el mundo de una forma más temprana. 

Mientras con 5G vamos a alcanzar menor latencia, por ejemplo, lo que permitirá con más seguridad el desarrollo y la expansión de tecnologías como la telemedicina y el desarrollo e implementación de los vehículos autónomos, con las innovaciones posibilitadas por 6G van más allá, mejorando las capacidades para la Realidad Virtual y Aumentada, las comunicaciones ubicuas instantáneas y catalizando el desarrollo de tecnologías que ya conocemos como la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas y mejorando la eficacia de la infraestructura entre la Nube y el borde. 

Los cuatro superpoderes

Para alcanzar esta transformación, las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica juegan un papel fundamental y decisivo, no obstante, es necesario que exista una sinergia entre distintas variables, como lo puede ser el uso de la Inteligencia Artificial, la computación en el borde o los sistemas basados en la Nube para realizar un proceso de transformación digital óptimo.

En otras palabras, volviendo un poco al concepto que les mencionaba al principio de este artículo, cada uno de los superpoderes tiene como fundamento generar mejoras para el ecosistema de tecnologías como un todo, pero de la misma forma potenciar unos a los otros. 

Es decir, con los avances en términos de la conectividad omnipresente, es esperado que veamos mejoras también en los otros tres superpoderes. 

De la misma forma, avances en computación ubicua, infraestructura de la Nube al borde e Internet de las Cosas serán capaces de optimizar las principales características de la conectividad omnipresente, y así brindarnos aún más beneficios y ventajas a los usuarios, sean personas, organizaciones o gobiernos. 

Los beneficios y ventajas de este nuevo estándar

Hablando específicamente de las tecnologías de comunicación inalámbricas, podríamos afirmar que nos encontramos inmersos en un escenario de posibilidades, algunas que todavía tampoco hemos descubierto. Por lo cual, podemos observar diversos frentes de investigación y desarrollo asociados a 6G alrededor del mundo. 

La propia ATIS, Alianza para las Soluciones de la Industria de las Telecomunicaciones, es un excelente ejemplo de esto. No sólo fundó la Next G Alliance para enfocarse simplemente en la próxima generación del estándar de comunicación inalámbrica, sino hacerlo de manera rentable y sustentable, lo que involucra distintas áreas del ecosistema de las organizaciones TIC. 

En su white paper inaugural, la alianza explica la estructura para que se alcance el desarrollo sostenible en las redes móviles típicas, en el Centro de Datos y para la producción de hardware y dispositivos. 

Parte de la investigación hacía la sostenibilidad y la responsabilidad corporativa se justifica por la clara necesidad de que se debe reducir la huella de carbono y el impacto medioambiental en diversas áreas por parte de todas las industrias, independiente de su tamaño y sector de actuación. 

Las redes móviles de próxima generación podrán jugar un papel crucial convirtiéndose en un importante factor de sostenibilidad para que otros sectores y verticales alcancen sus propios objetivos de sostenibilidad. 

Puntos clave para estos cambios son la mayor eficiencia energética, además de posibilitar mayor participación en la economía circular, una vez que será posible identificar cambios en el método de fabricación y gestión de cadenas de suministros.

Además de lo que es sostenibilidad, otra de las grandes preocupaciones modernas es hacía seguridad y privacidad. Con los estándares y la infraestructura que tendrá 6G, se presume que será posible compartir los patrones de los datos de forma amplia, sin comprometer los datos personales. 

El tema de Machine Learning es algo que también nos va a ayudar haciendo que el propio 6G crezca y se desarrolle a sí mismo con mayor facilidad que sus generaciones antecesoras. 

¿Qué nos guarda el futuro con 6G?

El impacto que tendrá 6G en el mundo es tan grande que será posible fomentar los procesos de slicing, construyendo sistemas de trabajo a partir de las necesidades o demandas que puedan tener los clientes o usuarios. 

El proceso de slicing ya pudo ver avances con la llegada de 5G, hemos podido separar espectros para que los anchos de banda acudan a distintas funciones y las más diversas tareas, con el 6G se espera que eso pueda ganar más tracción y llegar al próximo nivel. 

Con la llegada de 6G mejorará el modelo de la tecnología 5G con nuevas funciones como las comunicaciones instantáneas de gran volumen y diminutas (VLV y TIC, por sus siglas en inglés) y las comunicaciones más allá del mejor esfuerzo y de alta precisión (BBE y HPC, por sus siglas en inglés). 

En líneas generales, a lo que se deberá proponer 6G será básicamente las mismas razones por detrás de la lógica que nos trajo los avances con 5G: velocidad y disponibilidad. 

Mientras avanzamos con todo lo que es la implementación de 5G, principalmente en nuestra región, no podemos olvidarnos de empezar a pensar y a planificar lo que viene después, el 6G.