En un artículo publicado en el Financial Times, el presidente argentino, Javier Milei, ofreció detalles del proyecto de ley que presentó días atrás ante el Congreso bajo la premisa de promover el desarrollo de la Inteligencia Artificial “sin la mano mortal de regulaciones prematuras y mal comprendidas”.
El articulado es parte del plan de gobierno de reemplazar la Ley General de Sociedades para reducir la burocracia estatal y modernizar el esquema normativo actual.
“Argentina invita a la IA a liberarse”, se titula la nota escrita por el primer mandatario; cuenta también con contribuciones de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina.
El texto presenta un marco histórico que deriva en la conclusión de que “las empresas impulsadas por nuevas tecnologías, como los agentes de IA, requieren el mismo marco legal que ha sustentado al capitalismo durante más de cuatro siglos: uno adecuado para el desarrollo y la experimentación”.
El proyecto de ley presentado también prevé la creación de una nueva categoría societaria, que en palabras del Presidente abarcará aquellas entidades “operadas por agentes de IA o robots”.
El artículo 14 del texto enviado al Congreso señala: “la Sociedad de cualquiera de los tipos previstos en esta ley que desarrolle su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de Inteligencia Artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria será considerada una Sociedad Automatizada. La declaración de automatización deberá constar expresamente en el estatuto”. Este tipo de entidades deberá “responder con su patrimonio frente a terceros por datos causados por sus sistemas algorítmicos autónomos o agentes de IA”.
Otro punto que destacó Milei en su texto es un entorno fiscal competitivo: “Estas corporaciones se beneficiarán de una baja tasa impositiva y sus accionistas podrán escoger el régimen de gobierno corporativo que prefieran”. Los beneficiarios finales deberán ser identificados.
El texto el diario también busca atraer las inversiones en el sector. “Buscamos ofrecer el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas de Inteligencia Artificial que definirán el siglo XXI. Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación a vela: el lugar donde la imaginación jurídica alcanzó al momento tecnológico y cambió el mundo”, cerró el Presidente.
Súper RIGI
A fines de mayo, el gobierno también envió al Congreso el proyecto Régimen para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, popularmente conocido como Súper RIGI. La iniciativa busca captar inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y estratégicos a partir de un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por 30 años. Está orientado a actividades económicas nuevas y experimentales y propone montos superiores al RIGI aprobado en 2024.
La iniciativa tiene particular foco en industrias consideradas de frontera tecnológica; se mencionan verticales como IA, semiconductores, biotecnología avanzada e infraestructura digital. Al mismo tiempo, se muestra abierta a actividades que todavía no existan. El documento en revisión insta a provincias y municipios a adherir formalmente para que proyectos en sus territorios puedan contar con los beneficios.
Cuarto polo IA
La administración actual tomó como desafío que Argentina se convierta en el cuarto polo de Inteligencia Artificial en el mundo, asumiendo como potencias en la materia a Estados Unidos, Europa y China.
“La IA es como la nueva revolución industrial, que implicó un aumento dramático en la tasa de crecimiento. Genera una exacerbación de los rendimientos crecientes. La forma de acelerar la tasa de crecimiento es no matarlo con regulación económica”, dijo Milei sobre el tema en una presentación ante la Cumbre de Líderes del G7 en la que agregó que el potencial local se sostiene por conceptos como “grandes extensiones de tierra, clima frío, posibilidad de tener energía barata y también capital humano”, además de la decisión política.