La industria fintech no es la misma que hace una década. En 10 años, el ecosistema creció ~10x en México. Tal como recordó Fermín Bueno, cofundador de Finnovista, durante la presentación de la edición 2026 de su icónico Radar, en 2016 mapeó 158 fintechs y este 2026, en su décima edición, ya identificó 1,111.
Muchas cosas han cambiado a lo largo de esta década. En aquel entonces, la Asociación FinTech México había sido fundada un año antes por Jorge Ortiz, su primer presidente. Y en el primer radar aparecían ya las pioneras: Albo, Billpocket, Bitso, Briq, Conekta, Doopla, Clip, Fondeadora, MIT, Konfío, Kubo Financiero, Kueski y Sr. Pago, pero todavía no había una ley que las regulara y las grandes rondas de capital no eran algo común en el país. Por aquel entonces también se estaba fundando Kavak, que posteriormente desarrollaría un robusto músculo fintech.

El punto de inflexión vendría más tarde: dos años después, se promulgaría la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (LRITF), mejor conocida como Ley Fintech, con lo que México se posicionó como pionero no sólo en América Latina, sino a nivel mundial en establecer un marco regulatorio en la materia.

No obstante, la nota ya no es el crecimiento exponencial en el número de empresas —ese es justamente el principal hallazgo del reporte FinTech México Insights 2026: “el ecosistema mexicano trasciende la etapa de expansión cuantitativa”—, como se registró de 2020 a 2022 —según las cifras de Finnovista, incluso durante el último año el número de fintechs mexicanas se redujo (pasó de 803 en 2024 a 795 en 2025) y el número total de fintechs en el país sumó sólo 7 en términos netos (de 1,104 a 1,111)—, sino en el cambio de enfoque o segmento al que se dirigen.
Ese fue el principal insight y el que considero que fue el hilo conductor y eje rector del FinTech México Festival 2026 organizado por la Asociación —ahora presidida por Felipe Vallejo y dirigida por Claudia Núñez Sañudo—, que, en su tercera edición, superó los 3,000 participantes, lo que significa que creció más de 3x respecto a su primera edición.
Así lo manifestó de forma clara y explícita la secretaria de Desarrollo Económico de la capital, Manola Zabalza Aldama, durante la inauguración: “Queremos que las fintech se integren a los procesos productivos de la Ciudad de México y de todo el país”, se metan a la fábrica, a los talleres, y se conviertan en aliados principales de la manufactura. “Ese momento ya llegó”, asentó la economista y maestra en Economía por Sciences Po.
Y pareciera que, efectivamente, así es: el hallazgo más relevante del Finnovista Fintech Radar México 2026 es que infraestructura tecnológica fue el segmento de mayor crecimiento durante el último año en el ecosistema local, al grado que desplazó a pagos y remesas —durante muchos años el estandarte mexicano: en el primer Radar representó una cuarta parte (25%) del ecosistema total— al tercer lugar (120) y se posicionó en segundo (125), sólo por detrás de Lending (170), que permanece inalcanzable en la cima y, como recordó Bueno en el lanzamiento, por sí solo es más grande que todo el ecosistema de 2016.
La propia Zabalza se refirió a una nueva ola de fintech en México, en la que enlistó a Kapital, Finsus y Monato, esta última de la que dijo, aspira a ser la “herramienta principal para que México siga produciendo”. Monato precisamente corresponde a esta categoría: se autodefine como plataforma de infraestructura financiera de pagos multi-riel que apuesta fuertemente por las finanzas embebidas.
Uno de los más vocales ha sido Carlos Marmolejo, CEO de Finsus y consejero de FinTech México. Desde el relanzamiento de la sofipo hace cuatro años, se ha enfocado en ‘captar de personas y prestar a pymes’, una estrategia que, asegura, “ha funcionado muy bien”. Así, cerró 2025 con 542,768 ahorradores y 13,661 acreditados, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Marmolejo dijo que 80% de esos ahorradores a plazo ya no estaban en la banca, bien porque es su primera cuenta o ya se habían salido.
En las últimas semanas, Finsus ha reforzado su mensaje contra el endeudamiento y en favor del ahorro. Al menos lo escuché en tres eventos en voz de tres ejecutivos distintos y el propio Marmolejo lo reiteró en su panel del Festival: “Gente sobreendeudada: eso no es Fintech’, dijo sobre el escenario, y en la ronda de entrevistas previas a la 89ª Convención Bancaria ha abundado en la necesidad de encauzar el crédito hacia la producción en vez de hacia el consumo, en sintonía con el mensaje de Zabalza.
Kapital, el neobanco que en 2025 levantó su Serie C a una valuación de unicornio (1,300 mdd), también está enfocado en empresas: en YCombinator se define como un ‘neobanco impulsado por datos para pymes en Latinoamérica’ (opera en México, EE. UU. y Colombia). Y con servicios de tesorería, gastos corporativos, nómina y soluciones de crédito y débito, también está en el meollo de este nuevo enfoque.
Y ahí está Konfío, que desde el primer día nació con la misión de financiar a las pymes, lo que, en el marco del Plan México, cuyo undécimo objetivo es que el 30% de las pymes tengan acceso a financiamiento para 2030, adquiere otro cariz.
Otra empresa de tecnología financiera cuyo arco de transformación ilustra este viraje es Klar: nació en 2019 enfocada en el consumidor final, específicamente con una tarjeta de crédito; luego, en 2023 tras la adquisición de la sofipo SEFIA introdujo captación y, finalmente, en 2025 lanzó Klar Empresarial, su plataforma digital destinada a otorgar cuentas con rendimiento y líneas de crédito revolvente para pymes, que fue posible gracias a la adquisición de Tribal, una fintech B2B.
Desde 2024, Klar comenzó a experimentar un crecimiento vertiginoso, fruto de su estrategia de obtención de licencias y adquisiciones. Parece que su modelo de growth basado en pautar en redes sociales, YouTube y televisión ha funcionado, pues cerró 2025 con más de 6 millones de clientes, casi 7 (6,779, 219), un hito que seguramente ya alcanzó en estos tres meses y que debe reflejarse en la próxima actualización de la CNBV, y con lo que se mantiene como la segunda sofipo más grande por número de usuarios, sólo después de Nu, que tiene más de 14 millones.
Ahora bien, en diferentes temporalidades, las tres instituciones han comunicado que iniciaron sus procesos para convertirse en bancos, con Klar como la más aventajada por la adquisición de bineo, que ya fue autorizada por la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA).
Sin embargo, pese a lo estelar de estos anuncios, la madurez de la industria podría darse no (sólo) por el cambio de licencia o figura, sino por el cambio de mercado al que sirve, al pasar de los usuarios finales (B2C) a las empresas (B2B).
Ahora bien, no sólo entre las mexicanas, también entre las internacionales hay una creciente especialización en la infraestructura: “Las extranjeras toman fuerza dentro de la infraestructura tecnológica y los pagos, […] los segmentos extranjeros con más número de jugadores, enfocándose en habilitar arquitectura B2B dentro del país”, reza en el informe de Finnosummit.
Estos, que son definidos como modelos de negocio de ‘segunda ola’, también proliferan entre las fintechs fundadas en otras latitudes pero que hoy tienen a México como su mercado principal. tapi —que, por cierto, también pivoteó, pues arrancó con una wallet B2C en Argentina— le compró Arcus a Mastercard y es hoy, por citar un ejemplo, la compañía que está detrás de cada depósito o retiro de efectivo de Nu en México a través de su red de 40,000 puntos físicos de cash in/ cash out. Y, recién en febrero de 2026, tapi anunció su Serie B de 27 millones de dólares liderada por Kaszek y en la que participaron Endeavor Catalyst y Latitud, lo que, de facto, valida el modelo y su expansión principalmente en México.
Sin embargo, este auge se ha dado no sólo en el segmento de Infraestructura Tecnológica para Bancos y Fintechs (TIfBF, las siglas inglesas que le da Finnovista) —como Nu, Mercado Pago, Santander, Banamex y HSBC, entre las que atiende tapi—, sino también en el de Gestión Financiera Empresarial (EFM, de Enterprise Financial Management).
Si en las predicciones fintech para este 2026 mencioné a Yuno, el orquestador global de pagos que acaba de fichar a Mauricio Schwartzmann, ex country manager de Mastercard en México, como nuevo director de Banca e Instituciones Financieras, y a Simetrik, una plataforma de conciliación financiera de origen colombiano y que hoy ya también es global, estos primeros meses emergen más, como Radar, una startup de origen chileno de automatización y control financiero cuya plataforma, según sus cofundadores Herbert Schulz (CEO) y Amanda Jacobson (CRO), permite conciliar los datos tanto de entrada como de salida y ha encontrado en los seguros su nicho estratégico de crecimiento en México, donde ya cuenta con clientes como GNP, Qualitas e Interprotección. Este 2026 proyecta duplicar su plantilla y cerrar con una facturación de 12 millones de dólares.
Esto se refuerza por los 6,000 nuevos empleos que Finnovista prevé que estos cuatro sectores B2B, TIfBF y EFM, aunados a Préstamos y Pagos, generen en el primer semestre de 2026: De acuerdo con Finnosummit, este cuarteto representará el 70% de la oferta laboral del ecosistema fintech en México.
Ahora, además del poder simbólico y la validación que da el haber contado por primera vez con la participación de un subgobernador del Banco de México (Banxico) y un subsecretario —en este caso, subsecretaria— de Hacienda, lo cual quizás refleje el peso que ha adquirido el sector en el sistema financiero mexicano; el diálogo público entre uno de los mayores estandartes globales de los bancos centrales y uno de los principales impulsores de las finanzas descentralizadas en América Latina y, allende el crecimiento de más de 10x del ecosistema en una década, de más 3x la asistencia al festival en tres años, la madurez de la industria fintech en México podría estar ya no en el crecimiento exponencial de los clientes a cualquier costo, sino en el cambio de estos, y cuyo número ya no será tan estridente, aunque quizás tenga un mayor impacto en la productividad y el crecimiento del país.