Compartición de espectro es necesaria para incrementar conectividad

La compartición de espectro, ya sea mediante una regulación específica o el uso de nuevas tecnologías, podría ser una nueva herramienta utilizada por las agencias regulatorias para impulsar iniciativas que permitan cerrar la brecha digital o acelerar la digitalización de ciertas industrias, coincidieron los panelistas durante el Foro Global de la Dynamic Spectrum Alliance (DSA).

Mario Maniewicz, director de la Oficina de Radiocomunicaciones de la UIT, destacó la importancia de los estándares definidos por la organización que permiten utilizar técnicas de compartición de espectro entre distintos servicios, y que son una opción para aprovechar su potencial “para incrementar la eficiencia y efectividad del uso del espectro”.

“¿Por qué tenemos que compartir espectro? Tenemos que compartir espectro porque es un recurso escaso. Si pudiéramos asignar una banda para cada servicio, no tendríamos que compartir nada. Es decir, cada uno tendría su propia banda, su propia carretera por donde circular. Pero cuando tenemos que compartir una carretera para varios vehículos, entonces tenemos que establecer ciertas reglas para que puedan transitar por la carretera sin interferir”, agregó.

Durante su presentación, Maniewicz citó los casos del Reino Unido donde se ofrece una licencia local para acceder a espectro para ciertas industrias o aplicaciones en espacios que no hayan sido utilizados por los principales proveedores nacionales; mientras que en Francia se explora el uso del blockchain para la compartición de espectro; a la vez que existen otros casos donde se buscan aprovechar los “espacios blancos” en las bandas de frecuencia de la TV.

Asimismo, destacó el reciente caso de la banda de 6 GHz, donde mediante el uso de sistemas de administración como la Coordinación automatizada de frecuencias (AFC) se permite operar redes de WiFi 6E sin interferir con los servicios incumbentes de la banda. “El punto es permitir que operen tantos servicios como sea posible, pero asegurarse de que no interfieran con otros que están ahí”, agregó.

Al respecto, Artur Coimbra, comisionado de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) de Brasil, resaltó los beneficios por haber liberado los 1,200 MHz de la banda de 6 GHz para uso en redes de WiFi. Aunque su uso se limita para aplicaciones en interiores o de baja potencia, señaló que la agencia ha comenzado a evaluar la expansión del uso de este espectro para exteriores o aplicaciones de mayor potencia.

Sin embargo, reconoció que una iniciativa de este tipo “estaría limitada por los estándares y la disponibilidad de equipo”, aunque insistió en que para “Brasil es muy importante que se pueda utilizar esta tecnología en exteriores, que permitiría muchas celdas pequeñas para ofrecer a la población un acceso directo al Internet”.

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Coimbra compartió también los retos y experiencias en Brasil para el mejor aprovechamiento del espectro en el cierre de la brecha digital, tales como recuperar bandas que se licitaron hace 20 años y no han sido utilizadas en zonas rurales; el uso de 100 MHz entre el segmento de 3,700 MHz a 3,800 MHz para redes privadas; o el aprovechamiento de los espacios blancos en redes VHF y UHF, la cual no ha logrado avanzar debido a la falta de equipos.

De manera similar, Coimbra recordó cuando en 2012 se licitó la banda de 2.5 GHz a la que se añadió el segmento de 450 MHz que sería utilizada para servicios de Internet en zonas rurales. Dicho plan fracasó, ya que 10 años después, esta banda nunca fue utilizada por la falta de equipo. Se ha comenzado a analizar re-asignarla si se observa interés en el mercado.

La Anatel también ha explorado la posibilidad de otorgar licencias secundarias o locales en bandas que ofrecen una buena cobertura como 700 MHz, 800 MHz y 900 MHz y que no estén siendo utilizadas por los grandes operadores. Sin embargo, Coimbra reconoció que el marco legal no ha sido el adecuado para atraer a nuevos jugadores.

El funcionario destacó el resultado de la pasada licitación de espectro 5G, en la que se optó por una reducción en el precio del espectro a cambio de compromisos de inversión en zonas rurales por parte de los operadores. Sin embargo, Coimbra indicó que aún existe un reto de llevar Internet a cerca de 20 millones de personas que viven en zonas rurales dispersas, donde se podría aprovechar el uso de nuevas tecnologías.

Aunque la liberación de más espectro permitiría ampliar la cobertura y cubrir la oferta, ambos panelistas coincidieron en que aún se requieren atender otros factores del lado de la demanda, como la asequibilidad de los servicios, la disponibilidad de dispositivos o el desarrollo de habilidades digitales.

“Entonces, tener más espectro disponible, sí, por supuesto que es un elemento clave, pero también todos estos otros aspectos deben ser tomados en cuenta por los reguladores y legisladores de todo el mundo”, concluyó Maniewicz.