UE busca garantizar derechos para trabajadores independientes, como los choferes de Uber

Los cierres de trabajo ocasionados por la pandemia de Covid-19 han provocado un aumento en la demanda de trabajadores independientes. Por tal motivo, la Unión Europea abrió una consulta pública para determinar legalmente la situación laboral de los trabajadores de la economía gig (temporales o independientes) y cómo mejorar sus derechos y condiciones laborales, la cual estará abierta por seis semanas.

“La economía de las plataformas llegó para quedarse, las nuevas tecnologías, las nuevas fuentes de conocimiento y las nuevas formas de trabajo darán forma al mundo en los años venideros”, indicó en conferencia de prensa, Margrethe Vestager, directora Digital de la Comisión Europea, y agregó que “las nuevas oportunidades no deben venir con derechos diferentes; tanto online como offline todos deben estar protegidos y capacitados para trabajar de manera segura y con dignidad”.

La Unión Europea espera recibir comentarios de los sindicatos y grupos de empleadores, para después examinar el contenido de una posible ley que esperan se concrete antes de finalizar 2021.

La consulta planteó siete áreas de mejora: situación laboral de los trabajadores autónomos, condiciones de trabajo, acceso a la protección social, a la representación colectiva y la negociación, aspectos transfronterizos, uso por parte de las empresas de la gestión algorítmica, y la formación y las oportunidades profesionales.

La semana pasada, la Corte Suprema en Reino Unido decidió que los conductores de Uber tienen los mismos derechos que un trabajador formal, incluyendo el salario mínimo. La plataforma de vehículos de transporte con conductor pidió que la iniciativa legislativa se base en lo que aprecian los trabajadores, “flexibilidad y control sobre su trabajo, ingresos transparentes y justos, acceso a beneficios y protecciones, y representación significativa”.

SME Connect, un grupo de pequeñas empresas, instó a la Comisión Europea a ampliar la consulta a otros grupos, porque si se examina la situación “únicamente a través de la relación trabajador-empleador, se corre el riesgo de no dar cuenta de estas plataformas y de quienes trabajan en ellas”, escribió Paul Rübig, representante de este grupo a Vestager.