IA Generativa maximizará la difusión de fake news: las claves de la OCDE para combatirla
La difusión de fake news se maximiza ante la irrupción de la IA Generativa, que hace más difícil distinguir entre lo auténtico y manipulado, advierte la OCDE.
Ante el acelerado avance de las tecnologías digitales, especialmente la Inteligencia Artificial (IA) Generativa, la difusión de noticias falsas (fake news) e información engañosa se maximiza alrededor del mundo, generando desafíos adicionales para las democracias y la libertad de expresión.
Un nuevo estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alerta que se han intensificado las oleadas de desinformación e información errónea, pues en la actualidad cualquier persona con acceso a Internet puede distribuir y producir contenidos de alcance masivo.
Si bien la información falsa e inexacta no es un fenómeno nuevo, los avances tecnológicos han remodelado la forma y escala en la que se genera, comparte y consumen estos contenidos.
En especial, la organización advierte que la IA Generativa ha reducido en gran medida las barreras existentes para la creación de noticias falsas que sean más atractivas y, por tanto, con mayor poder de propagación y masificación.
Además, el uso de esta tecnología hace “cada vez más difícil distinguir entre lo auténtico y lo manipulado (…) con impactos potencialmente significativos en la cohesión social”.
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Durante el último año, han proliferado diversas herramientas de IA Generativa que permiten crear información rápidamente, basada en hechos reales pero con datos inexactos o ficticios que pueden parecer reales y pasar por creíbles para las personas.
También existen sistemas de IA que posibilitan la edición y creación de imágenes y videos falsos sobre acontecimientos de la actualidad política, social y económica, incluso donde pueden aparecer personajes específicos de la vida real.
Cualquier persona con acceso a Internet puede producir fake news, pero este mecanismo es especialmente orquestado estratégicamente también por rivales políticos durante procesos electorales o por actores nacionales o extranjeros para influir en diversos temas de geopolítica, seguridad nacional y hasta salud.
Por ejemplo, en 2018 se viralizó un video creado con IA en el que supuestamente el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, insultaba al entonces mandatario en turno, Donald Trump.
La OCDE explica que, en la era digital, los contenidos falsos como estos no sólo deben su existencia a la facilidad que brindan las tecnologías para su producción y difusión, sino también a incentivos económicos.
“Los incentivos económicos de la viralidad y los algoritmos de recomendación frecuentemente priorizan el valor de la información como mercancía, más que como bien público”, por encima de contenidos verídicos y de calidad, advierte.
Ante esta creciente problemática, la organización destaca la necesidad de que se implementen políticas y medidas para combatir la desinformación y proteger el ejercicio de los derechos humanos, particularmente el de la libertad de expresión.
La institución recomienda a los gobiernos de los diferentes países que tomen en cuenta tres dimensiones en sus planes de acción para hacer frente a la desinformación y a la proliferación de fake news.
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En primer lugar, se requiere implementar políticas para mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y la pluralidad de fuentes de información. Esto ―señala― debe abarcar el apoyo a los medios de comunicación, con el fin de fortalecer su pluralidad e independencia y, con ello, el desarrollo de periodismo de calidad y crítico.
Una segunda dimensión es fomentar la resiliencia de la sociedad ante la desinformación, propiciando que las personas desarrollen habilidades de pensamiento crítico que les permitan reconocer y combatir la desinformación.
Por último, el tercer aspecto se refiere a mejorar las medidas de gobernanza y las instituciones públicas para defender la integridad de la información: En este ámbito, las instituciones y órganos regulatorios tienen que definir marcos y programas para garantizar la integridad de la información dentro de la administración pública.
La OCDE resalta, asimismo, que los gobiernos no pueden encarar en solitario el reto de la desinformación, ya que se trata de un fenómeno global que traspasa las fronteras.
En ese sentido, también es importante la cooperación internacional, regional y con las plataformas digitales, para promover acciones coordinadas, que posibiliten comprender mejor las amenazas a la integridad de la información y respalden un entorno confiable, incluso en el ecosistema de las tecnologías digitales.