GSMA ve desbalances económicos y regulatorios en la cadena de valor de Internet
En entrevista con DPL News, Lucas Gallitto dijo que hoy hay un desbalance en la cadena de valor de Internet, no sólo en términos de beneficios económicos, sino también de asimetría regulatoria, impositivas, y comerciales.
El debate sobre si las grandes plataformas de Internet tienen o no que participar en la inversión de la infraestructura digital está teniendo su propio capítulo en América Latina. Si bien es incipiente, ya que sólo en Brasil hay una consulta pública que incluye el Fair Share, los actores de un lado y el otro empiezan a manifestarse.
En febrero, a través de la GSMA, las grandes empresas de telecomunicaciones de la región hicieron un llamado a los gobiernos para que las Big Tech contribuyan de manera justa a la financiación de las redes de infraestructura.
“Consideramos relevante poder tener un debate en profundidad sobre los marcos regulatorios del ecosistema digital. Y dentro de ese debate, contemplar la posibilidad de cambios para eficientizar el uso de las redes y asegurar las inversiones en el futuro digital”, dijo a DPL News Lucas Gallitto, director de GSMA para América Latina.
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“Existe una necesidad de reevaluar las normas para que se ajusten a la realidad y a desafíos del mercado actual y del que vendrá. Hoy hay un desbalance en la cadena de valor de Internet, no sólo en términos de beneficios económicos, sino también de asimetrías regulatorias, impositivas, comerciales, los pagos de altos costos por el uso del espectro”, afirmó.
Agregó que es esencial discutir el uso eficiente de las redes “para lograr el futuro digital de los usuarios y de las industrias de la región”.
“Lo que la industria móvil plantea no es que se imponga una contribución fija estandarizada, mucho menos un impuesto nuevo, sino que las partes se sienten a negociar acuerdos”.
Consultado sobre los desafíos para la sostenibilidad de la inversión en infraestructura, Gallitto afirmó que la capacidad de las redes móviles va a estar cada vez más exigida, por los cambios de hábitos de los usuarios, por la conectividad industrial con soluciones de IoT, Big Data y Realidad Aumentada, y por el objetivo de la conectividad universal para brindarle cobertura a ese 7 por ciento de latinoamericanos que aún no tienen.
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“Todos esos desafíos no van a resolverse solos. 5G no se despliega de forma automática después de 4G simplemente porque es la siguiente “G”. El futuro digital no es un destino garantizado, es un futuro que se construye, y se construye con inversiones. Pero hay una brecha entre lo que se requeriría invertir y lo que efectivamente se puede invertir. Es clave ajustar la política sectorial para reducir esta brecha al mínimo. La política fiscal, la política de gestión del espectro, las regulaciones asimétricas excesivas y demás factores deben estar alineados para un escenario de maximización de la inversión”.
Se estima que el tráfico de datos móviles mensual en América Latina se cuadruplicará entre 2023 y 2030 pasando, a nivel de conexión, de 7 GB a 32 GB. Según el especialista, el aumento del tráfico impacta en la infraestructura y por eso se necesita de la articulación de todos los actores del ecosistema digital para responder en ese escenario.
“El capital que están invirtiendo hoy los operadores está siendo destinado a evitar que se degrade la calidad de red ante el aumento exponencial de tráfico. Es de algún modo una inversión estéril: aumenta la inversión, pero en la medida en que aumenta también el consumo de datos”.
Gallitto dio algunos ejemplos sobre el desafiante panorama telco regional: en los últimos años, la cantidad de operadores en la región se redujo; los ingresos de la industria están estancados o en declive; se han dado situaciones de devolución de espectro, operadores con infraestructura propia reconvertidos en operadores virtuales, y cierres de operaciones. “Si la presión sobre el tráfico aumenta de forma exponencial, y por ende, las inversiones necesarias para sostener ese tráfico crecen de forma exponencial, pero los ingresos no acompañan ese ritmo de crecimiento, tenemos una situación que hay que atender”.
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De todas formas, detalló que existen varias políticas que podrían implementarse para promover las inversiones en el ecosistema digital, más allá de la contribución directa de las Big Tech. “Los Fondos de Servicio Universal son otra herramienta que podría actualizarse bajo el concepto de contribución justa. Primero, ¿sirven para conectar a más personas? Un estudio de la GSMA en cinco países de América Latina reveló que, en forma agregada, más del 40 por ciento de esos fondos no han sido ejecutados. Ese es dinero que los operadores no pudieron destinar a inversiones. Por otro lado, además de la ejecución y efectividad, ¿tiene sentido que los operadores sigan siendo los únicos contribuyentes? Cuando se crearon, los operadores eran los principales actores y beneficiarios de la extensión de las redes. Ahora el panorama es diferente”, afirmó.
Otras medidas que los gobiernos podrían impulsar para incentivar la inversión, según Gallitto, serían reducir los precios del espectro y priorizar compromisos de despliegue antes que grandes pagos iniciales o tasas anuales, o una política fiscal pro-inversión, reduciendo o eliminando impuestos específicos del sector.
“La falta de una buena infraestructura digital podría comprometer el desarrollo económico y social de la región”, puntualizó.