jueves, agosto 11, 2022
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Empresas de telecomunicaciones: entre la inflación y el estancamiento

El primer semestre de 2022 ha concluido y los temas macroeconómicos dominantes son una galopante inflación a nivel global y el ajuste a la baja en las estimaciones de inicio de año sobre el crecimiento de economías tanto desarrolladas como emergentes. 

Lo anterior ha causado que los bancos centrales reaccionen con aumentos sustantivos en sus tasas de interés de referencia, lo que necesariamente causa un aumento en el costo de capital para cualquier tipo de proyectos, incluidas las inversiones en telecomunicaciones. 

Todo lo anterior amplificado por el enfrentamiento bélico en Ucrania y la continuación en el deterioro de las cadenas de valor global ante el reinicio de actividades manufactureras en el primer año considerado “post-pandémico”.

De igual forma, en el primer semestre del año hubo un ajuste sustantivo en los mercados de capitales que causó una disminución generalizada en el valor de capitalización de las empresas que cotizan en tales mercados. Las denominadas “Big Tech” no estuvieron exentas de un ajuste notable en su valor de mercado. 

¿Cómo se desempeñaron en este semestre las empresas de telecomunicaciones, en particular aquellas que compiten en los mercados nacionales de telecomunicaciones en América Latina como América Móvil y Telefónica, pues AT&T sólo opera en México?

Retorno bursátil de empresas de telecomunicaciones e índices del sector
En el último año (julio 2021 a junio 2022)En el primer semestre (enero a junio 2022)
América Móvil (Nasdaq y NYSE)31.5%-3.8%
Telefónica (NYSE)8.8%20.5%
AT&T (NYSE)-3.5%12.8%
NASDAQ Telecom-26.8%-21.8%
Dow Jones Telecom-7.8%4.6%

Fuente: https://www.marketwatch.com/

Fuente: Financial Times (https://markets.ft.com/). 

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Es notable el desempeño de América Móvil desde su cotización de hace un año alcanzando un valor de capitalización de 65.7 mil millones de dólares respecto de operadores como Telefónica (con un retorno positivo) y AT&T (con un retorno negativo).

Estas últimas con un valor de capitalización de 28.9 mil millones de dólares (Telefónica) y el gigante de norteamérica, AT&T, con un valor de 147.5 mil millones de dólares en los mercados donde cotizan. 

Estos tres operadores han tenido un desempeño superior a los índices de empresas del sector que se ilustran como “benchmark” o para referencia de comparativa, el NASDAQ Telecommunications Index y el Dow Jones U.S. Telecommunications Index.

Si se considera que el valor de las acciones representa el valor presente esperado de flujos positivos de ingresos operativos netos, entonces tanto América Móvil como Telefónica tienen una perspectiva positiva, dado el portafolio de mercados donde tienen presencia (en México Telefónica sólo es un Operador Móvil Virtual huésped de la red de AT&T). 

AT&T está ligado al desempeño de la economía de Estados Unidos, reestructurando sus incursiones fallidas en contenidos y medios.

AT&T, en su reporte del primer trimestre de 2022, señaló una pérdida operativa en México de 102 millones de dólares, menor a la pérdida de 134 mdd en el mismo trimestre del año anterior. 

Sus ingresos fueron de 690 millones de dólares, 1.8 por ciento de los ingresos consolidados de AT&T en el primer trimestre, lo cual es una participación insignificante respecto al tamaño de la empresa en Estados Unidos, por lo cual no merecería ningún tipo de apalancamiento regulatorio en México. Sus ingresos en México son cercanos a los 700 millones de flujo libre de caja que reportó en el trimestre de referencia.

La inflación tendrá como efecto que el valor real de los estados de resultados de todas las empresas disminuya y, por lo tanto, su retorno real. 

Por ahora, las tasas de interés real permanecen negativas dado que los incrementos en las tasas de referencia siguen siendo menores que las tasas de interés en el mercado y, por lo tanto, no tienen todavía un efecto en desincentivar la inversión y el consumo, pero necesariamente las tasas de los bancos centrales tendrán que seguir aumentado para que las tasas de interés reales sean positivas y tengan un efecto sobre la inflación.

Hasta ahora el comportamiento de la inflación en los servicios de banda ancha en Estados Unidos ha sido el siguiente: el índice de precios de banda ancha (BPI) ha disminuido 14.7 por ciento real en el último año (2021-2022), dada una disminución nominal de 5.1 por ciento y una inflación en la economía de 8 por ciento.

En lo que respecta al servicio móvil, la inflación entre mayo de 2021 a mayo de 2022 fue de -0.7 por ciento, es decir, prácticamente sin cambio en términos nominales, lo que significa una disminución real en el monto de la inflación general, es decir, de 8 por ciento.

En México el INEGI reporta lo siguiente: el índice de precios del servicio de Internet en la primera quincena de junio de 2021 fue de 110.613 y en la correspondiente en el presente año fue de 113.178, es decir, un aumento nominal de 2.3 por ciento y una inflación en la economía de 7.9 por ciento. Lo anterior significa una disminución real del índice de servicio de Internet de 5.2 por ciento. 

Es decir, el aumento nominal del índice de precios por finalidades del servicio de Internet es menor que el índice general de inflación, por lo que sí existe una disminución de dicho índice en términos reales.

En cuanto al servicio de telefonía móvil durante el mismo periodo, el aumento del índice fue de sólo 0.12 por ciento, prácticamente constante, lo que implica una disminución real del equivalente a la inflación general, es decir, de 7.8 por ciento. 

Cabe señalar que terminó el largo periodo de disminución persistente en dicho índice en 2016, debido a que el valor de dicho índice era de 246.6 en la primera quincena de 2011 a 100.65 en la misma quincena de 2016; la tendencia descendente fue anterior a la reforma en materia de telecomunicaciones de 2013.

Es de subrayar que el comportamiento de ambos servicios en México es semejante a la de Estados Unidos, dada una semejanza en el nivel de inflación entre ambos países. Sólo la existencia de competencia “efectiva” en ambos lados de la frontera puede explicar la semejanza, para quienes dicen que no existe competencia efectiva en México.

Las mayores tasas de interés que veremos en el futuro inmediato significa que necesariamente las tarifas sujetas a regulación por medio de algún modelo de tarificación basada en costos tendrán que aumentar, no sólo por el mayor nivel de precios en los insumos materiales y mano de obra, sino por el aumento en el costo del capital. 

Los operadores no preponderantes verán el final de los precios decrecientes en términos nominales y reales a los servicios mayoristas derivados de la compartición y desagregación. 

La caída en el ingreso real de la población podría frenar su consumo de datos y de cambios de equipos, dado el efecto de ingresos adverso y no tanto porque los precios de los servicios de telecomunicaciones y de equipos terminales aumente o permanezca constante, sino porque las posibilidades de consumo de la población se contraen en términos de bienes y servicios.

En un entorno de inflación se experimenta una caída en el ingreso real y, por lo tanto, en la demanda, que a su vez tiene como consecuencia que la competencia entre operadores rivales sea aún de mayor intensidad, dada la disminución en los márgenes de operación ante un mercado que se contrae, sea por falta de crecimiento o por el efecto de la inflación sobre el ingreso; en este caso, ambos están presentes. 

Esto también es un entorno adverso para la Red Compartida, que recién se transformó en una empresa paraestatal, como se advirtió en este mismo espacio años atrás.

Parece no entenderse que la Red Compartida requiere de operadores de servicios finales para transformar su cobertura en usuarios y para ello es necesaria la concurrencia de oferentes de servicios finales. 

Resultó ser una falacia creer en una estructura de mercado atomizada gracias a una catarata de Operadores Móviles Virtuales que nunca llegó, a pesar de que era una de las finalidades del experimento de red móvil mayorista. 

El abatimiento de la inflación es una precondición para poder volver a tener algún objetivo de mayor cobertura y penetración, dado que el fenómeno inflacionario desplaza cualquier objetivo o mecanismo de promoción de la penetración de la digitalización y acceso universal a la banda ancha vía el efecto negativo en el ingreso de la población.

Ramiro Tovar Landa
Ramiro Tovar Landa
Consultor independiente especialista en regulación económica.