Inserción de México en la cadena de valor global de los Centros de Datos para la Inteligencia Artificial

1. Importancia de los Centros de Datos en la Economía de la IA

¿Qué es un Centro de Datos en el contexto de la IA?

Un Centro de Datos es una instalación física que aloja los equipos de cómputo, almacenamiento y comunicaciones que dan soporte a los servicios de Nube, IA, software empresarial y plataformas digitales (Álvarez, Argente, Chow y Van Patten, 2026).

Sus componentes físicos esenciales incluyen obviamente los inmuebles, las instalaciones de suministro eléctrico y los sistemas de enfriamiento; sus componentes virtuales —Sistemas de IA tales como el software de virtualización, herramientas de automatización, sistemas de gestión y, sobre todo, mecanismos de ciberseguridad— que resultan tan críticos como los físicos.[1]

En el contexto específico de la IA Generativa, esta infraestructura se reconfigura en torno a “clusters de unidades de procesamiento gráfico (GPU)” especializados en entrenar y operar modelos de gran escala.

La definición operativa que utiliza Waugh (2026) en su clasificación de productos comerciables internacionalmente se centra precisamente en las instalaciones de hiperescala que ejecutan clusters de GPU para entrenamiento e inferencia de modelos de IA.

A diferencia de los Centros de Datos de generaciones anteriores —concebidos como almacenes pasivos de información—, los Centros de Datos modernos operan como portales digitales activos, intermediando el flujo de comercio electrónico, gestión empresarial y servicios cognitivos en tiempo real (Capri, 2024).

En esencia, el Centro de Datos es la Nube: la migración desde sistemas internos hacia infraestructura administrada por terceros ha transformado la organización de la economía digital global.

Estados Unidos concentra alrededor de 40% del mercado mundial, con más de 5,380 Centros de Datos a gran escala operados por proveedores como Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud, Equinix e IBM Cloud (Capri, 2024).

El boom de inversión

La expansión reciente no tiene precedentes históricos comparables. Sólo el gasto en Centros de Datos en Estados Unidos superó los 500 mil millones de dólares en 2025, y Estados Unidos lidera globalmente la construcción de capacidad de cómputo para IA, seguido por China, mientras las economías europeas se han rezagado considerablemente (de Soyres, Haag, Liu y Van Leemput, 2026).

El impacto sobre el comercio internacional ha sido proporcional. Las importaciones estadounidenses de productos con alta relevancia para IA crecieron 73% entre 2023 y 2025; en el mismo periodo, las importaciones no relacionadas con IA crecieron apenas 3% (Waugh, 2026).

La divergencia entre ambas categorías comenzó en el primer trimestre de 2024, coincidiendo con la primera ola de anuncios de inversión en Centros de Datos por parte de los grandes proveedores de servicios de Nube.

Para 2025, los productos relacionados con IA representaban 23% de todas las importaciones estadounidenses de mercancías, frente a 15% en 2023 (Waugh, 2026).

El efecto sobre la balanza comercial es igualmente significativo. Las estimaciones sugieren que, en ausencia del boom de IA, el déficit comercial estadounidense de mercancías habría sido aproximadamente 194 mil millones de dólares menor en 2025 (Waugh, 2026).

De manera complementaria, según datos de la Organización Mundial del Comercio citados en de Soyres et al. (2026), durante el primer semestre de 2025 el comercio relacionado con IA explicó cerca de la mitad del crecimiento del comercio global de mercancías, a pesar de representar aproximadamente 15% de su volumen total.

2. La cadena global de valor para la expansión de los Centros de Datos

La construcción y operación de un Centro de Datos moderno requiere bienes y servicios de varias categorías sectoriales de la economía, cada una con su propia geografía de oferta internacional.

Los componentes núcleo incluyen servidores, dispositivos de almacenamiento y equipo de redes, junto con los sistemas de enfriamiento; los Centros de Datos requieren además fuentes de respaldo eléctrico como generadores y sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) para mitigar fallas de suministro (Capri, 2024).

Waugh (2026), apoyado en una clasificación sistemática de las aproximadamente 18,000 fracciones arancelarias HS10 del sistema aduanal estadounidense, identifica seis categorías de productos relevantes para la infraestructura de IA:

  • Hardware de cómputo (Compute Hardware): unidades de procesamiento, GPUs, CPUs, memoria, ensamblados de circuitos impresos, servidores y unidades de almacenamiento. Es la categoría que concentra el mayor valor del comercio relacionado con IA y de mayor crecimiento: las importaciones estadounidenses crecieron 145% entre 2023 y 2025 (Waugh, 2026).
  • Energía eléctrica (Electrical Power): transformadores, tableros eléctricos, sistemas de respaldo (UPS), baterías, generadores y cables conductores. Soporta la enorme demanda eléctrica de los Centros de Datos.
  • Redes y telecomunicaciones (Networking Telecom): fibra óptica, switches, routers, transceptores y cables de comunicación. Es la conectividad interna del Centro de Datos y con el exterior.
  • Enfriamiento y climatización (Cooling HVAC): chillers, torres de enfriamiento, unidades CRAH, ventiladores, bombas y refrigerantes.
  • Construcción (Building Structure): acero estructural, concreto, varilla, aislamiento térmico y pisos elevados.
  • Materiales especiales (Specialty Materials): tierras raras, cobre, aluminio, tantalio y materiales de interfaz térmica.

Las primeras cuatro categorías concentran cerca de 95% del valor del comercio exterior estadounidense clasificado como de alta relevancia para IA (Waugh, 2026).

La geografía global de la oferta no es homogénea entre categorías. Taiwán domina la fabricación de chips avanzados —el insumo más estratégico de la cadena—, mientras que China sigue siendo proveedor relevante en componentes electrónicos y baterías, aunque con presión geopolítica creciente derivada de los controles de exportación estadounidenses (Capri, 2024).

Según los datos de Waugh (2026) para 2024–2025, Taiwán representa 38.5% de las importaciones estadounidenses de hardware de cómputo y México 26.4% en redes y telecomunicaciones, Vietnam encabeza con 24.2% y México le sigue con 17.8%.

En componentes asociados con la electricidad, México lidera con 23.6%, seguido de China con 18.3%; en enfriamiento y climatización, México vuelve a encabezar con 34.6%.

Si se consideran las cuatro categorías en conjunto, México y Taiwán representan aproximadamente la mitad del comercio estadounidense en productos relacionados con IA (Waugh, 2026).

La presión geopolítica refuerza este patrón geográfico. Washington ha utilizado controles de exportación para restringir el flujo de componentes críticos —en particular semiconductores avanzados— hacia Centros de Datos operados por China.

La rivalidad geoestratégica y la carrera en la IA es una dinámica que favorece a proveedores aliados o cercanos a Estados Unidos: México por la vía del T-MEC y los principales productores asiáticos no chinos como Taiwán, Corea del Sur, Vietnam y Tailandia.

Una característica distintiva del caso mexicano es que prácticamente la totalidad de sus exportaciones relacionadas con IA se dirige hacia el mercado estadounidense (de Soyres et al., 2026).

Esta concentración bilateral hace que las exportaciones mexicanas sean particularmente dependientes de las decisiones de inversión de los grandes operadores de Centros de Datos en Estados Unidos (hyperscalers) y, simétricamente, a los cambios en la política comercial estadounidense.

3. Relevancia de las exportaciones de México a Estados Unidos

México se encuentra en un estancamiento a niveles en extremo bajos de crecimiento y en un declive persistente en la inversión bruta fija. Si bien la inversión extranjera directa es creciente, sólo proviene de reinversión de utilidades de las empresas ya establecidas en territorio nacional pero no por la llegada de nuevas inversiones.

Las buenas noticias sólo se ubican en el crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos, siendo el único factor de impulso del escaso crecimiento del país.

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Identificando y examinando las cuatro grandes categorías de productos relevantes para IA, se observa una heterogeneidad significativa entre ellos.

Las fracciones arancelarias a diez dígitos (HS10) —el máximo nivel de desagregación del sistema aduanal estadounidense— se observa que la participación de México varía sustancialmente entre productos aparentemente similares, y su posición relativa en el patrón de comercio relacionado con los Centros de Datos responde a factores distintos a pesar de ubicarse en un mismo sector o industria.

3.1 Las fracciones HS10 donde México se ubica entre los primeros cinco

Replicando la clasificación de Waugh (2026), se seleccionaron las diez fracciones arancelarias con mayor valor de importación estadounidense en 2025 dentro del subconjunto de fracciones identificadas como de “alta relevancia para IA”.

De ellas, México se ubica entre los cinco principales países exportadores hacia Estados Unidos en seis fracciones. A continuación se describe cada una:

  • HS 8471500150 — Unidades de procesamiento de datos (servidores y CPUs en gabinete con almacenamiento, entrada y salida, sin tubo de rayos catódicos). Es el componente computacional central de los servidores que conforman los clusters de GPU, núcleo del cómputo en Centros de Datos de IA (Waugh, 2026).
  • HS 8537109170 — Aparatos eléctricos para control y distribución con interruptores y dispositivos para tensiones menores o iguales a 1,000 V. Son los tableros de switchgear que distribuyen energía dentro del Centro de Datos.
  • HS 8517620020 — Aparatos de conmutación y enrutamiento (switches y routers). Conforman el núcleo de la red interna del Centro de Datos y de la conectividad con Internet (Waugh, 2026).
  • HS 8471804000 — Unidades NESOI (“Not Elsewhere Specified or Included”) para incorporación en máquinas de procesamiento automático de datos. Incluye subensambles, chasis y unidades complementarias destinados al ensamble final de servidores.
  • HS 8517620090 — Equipo para recepción, conversión y transmisión de voz, imagen y datos (NESOI). Equipo de telecomunicaciones para enlaces de alta capacidad asociado a la operación de los Centros de Datos.
  • HS 8473301180 — Ensamblados de circuitos impresos (PCB) para máquinas de procesamiento de datos (NESOI). Son las placas que integran procesadores, memoria y demás componentes en los servidores; componente núcleo de servidores, GPUs y demás hardware computacional (Waugh, 2026).

3.2 Participación, ranking y dinámica de México

Cuadro 1. Fracciones HS10 con alta relevancia para IA en las que México se ubica entre los cinco principales países exportadores hacia Estados Unidos (importaciones 2025; crecimiento de México 2022–2025).

HS10DescripciónImp. EE.UU. 2025 ($mmdd)México (%)Posición de MéxicoPrincipal exportador.País #1 (%)CAGR México 22–25
8471500150Data processing units (servidores)163.6349.19%1México49.19%34.3%
8517620090Equipo de transmisión telecom52.6212.39%3Tailandia26.19%11.40%
8473301180PCB ensamblados para ADP (Automatic Data Processing)52.235.15%3Taiwán79.16%83.6%
8517620020Switches y routers30.5816.15%2Vietnam37.54%14.5%
8471804000Unidades para ensamble de ADP11.8211.78%2Taiwán85.58%800%
8537109170Switchgear / tableros eléctricos <1,000 V11.5141.97%1México41.97%6.2%

Notas: CAGR = (V₂₀₂₅/V₂₀₂₂) ^ (1/3) − 1. Tasa compuesta de crecimiento anual de las importaciones estadounidenses provenientes de México. Fuente: cálculos propios con datos del U.S. Census Bureau, USA Trade Online; códigos HS10 según Waugh (2026), tabla 4.

3.3 Trayectoria 2022–2025 de los cinco principales exportadores

Los gráficos siguientes presentan, para cada una de las seis fracciones HS10 en las que México se ubica en el top 5, el valor anual de las importaciones estadounidenses procedentes de los cinco principales países proveedores entre 2022 y 2025.

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Figura 1. Importaciones de EE.UU. por HS10 con alta relevancia para IA, top-5 países exportadores (2022–2025). México resaltado en verde. Fuente: U.S. Census Bureau, USA Trade Online, General Customs Value, valor anual; clasificación AI según Waugh (2026).

3.4 Análisis por fracción arancelaria

HS 8471500150 — Unidades de procesamiento de datos. Es el caso más significativo, tanto por magnitud como por dinámica. México ya era el principal proveedor de servidores hacia Estados Unidos en 2022 con 33.2 mil millones de dólares, pero el quiebre estructural ocurre entre 2024 y 2025: las importaciones estadounidenses procedentes de México casi se duplican, pasando de 41.6 a 80.5 mil millones de dólares.

Taiwán también acelera —de 16 a 69 mil millones de dólares— pero México retiene el primer lugar con 49.19%. Esta sola fracción capta casi la mitad del valor de las importaciones estadounidenses de servidores ensamblados.

HS 8537109170 — Switchgear eléctrico. México es el principal proveedor con 41.97% y una posición consolidada. A diferencia del HS10 anterior, la trayectoria mexicana es prácticamente horizontal en torno a 4.8 mil millones de dólares desde 2023; ningún competidor amenaza el liderazgo, pero tampoco existe el dinamismo del cómputo.

Es un mercado en el cual la ventaja comparativa —proximidad geográfica, especialización en manufactura electromecánica— está plenamente aprovechada como ventaja comparativa.

HS 8517620020 — Switches y routers. Hasta 2024 los cinco principales proveedores —Vietnam, México, Tailandia, Taiwán e India— se ubicaban entre 3 y 4 mil millones de dólares, con México como referente.

En 2025 Vietnam se dispara a 11.5 mil millones de dólares mientras México crece moderadamente a 4.9 mil millones, perdiendo el primer lugar.

Este HS10 ilustra que la ventaja mexicana en redes está disputada: Vietnam capturó la fase reciente del boom mediante inversiones de fabricantes como Cisco y Juniper en su ecosistema asiático.

HS 8471804000 — Unidades NESOI para incorporación en máquinas de procesamiento. Taiwán domina y se aleja: pasa de 0.5 mil millones de dólares en 2022 a 10.1 mil millones en 2025, capturando 85.58%.

México se ubica en segundo lugar con 11.78%. La trayectoria mexicana muestra una expansión abrupta en 2024 (a 2.7 mil millones) seguida de un retroceso en 2025 (a 1.4 mil millones). Es un nicho donde el dominio de Taiwan es absoluto.

Pero México logra insertarse en un segundo lugar partiendo de un nivel extremo bajo, de ahí su asombrosa tasa de crecimiento, pero para sostenerse requiere tecnología e inversión de capital. Es un puesto disputable frente al resto de las economías del sudeste asiático.

HS 8517620090 — Equipo de transmisión telecom. Lo distintivo de este HS10 es la redistribución asiática reciente. China, principal proveedor en 2022 con 8.4 mil millones de dólares, cayó a 5 mil millones en 2025.

Tailandia y Vietnam capturaron el vacío, alcanzando 13.8 y 11.7 mil millones de dólares respectivamente.

México creció modestamente de 4.7 a 6.5 mil millones, ubicándose en el tercer lugar con 12.39%. México no logró capturar el desvío de demanda que dejó el desplazamiento de China.

HS 8473301180 — Ensamblados de circuitos impresos para ADP. Taiwán domina con 79.16%.

México ocupa el tercer lugar con 5.15%, pero su trayectoria es la más dinámica de todo el conjunto: pasa de niveles cercanos a cero en 2022 a 2.7 mil millones de dólares en 2025, multiplicándose por 2.6 entre 2024 y 2025.

Es probablemente el ejemplo más claro de “venting in” del boom estadounidense hacia México: una rampa de manufactura nueva, todavía pequeña en términos absolutos pero creciendo a una tasa anual compuesta de 83.6%.

3.5 La ventaja de México y su lugar en la cadena de valor

Los seis casos analizados se ordenan según un patrón económico subyacente. México domina o compite efectivamente donde el insumo crítico es el ensamble industrial y la manufactura electromecánica: servidores completos (HS 8471500150), switchgear (HS 8537109170), subensambles para máquinas ADP (HS 8471804000) y, en menor medida, switches y routers (HS 8517620020).

Por contraste, las fracciones dominadas por proveedores asiáticos son aquellas donde la barrera competitiva radica en la fabricación de semiconductores avanzados o la miniaturización electrónica de precisión: memoria, SSDs (unidades de estado sólido), baterías de ion-litio y, en términos relativos, los PCBs ensamblados.

Esta división refleja, por un lado, la cercanía geográfica de México a los grandes consumidores estadounidenses, la integración productiva derivada del T-MEC, la concentración de plantas EMS (Electronic Manufacturing Services) en la franja fronteriza y en el Bajío, y la disponibilidad de fuerza laboral con experiencia en líneas de ensamble de componentes electrónicos.

Por otro lado, la ausencia de México en los segmentos asiáticos refleja la inexistencia de una industria local de semiconductores y manufactura electrónica avanzada comparable a la de Taiwán, Corea del Sur o crecientemente Vietnam y Tailandia.

La narrativa que se desprende para el debate en vista de la renegociación del T-MEC puede sintetizarse en cuatro puntos.

Primero, el boom de inversión en Centros de Datos en Estados Unidos representa una oportunidad considerable y ya capturada parcialmente: las exportaciones mexicanas en estos diez HS10 sumaron aproximadamente 101.8 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento cercano a 70% respecto de 2024 según cálculos con datos del U.S. Census Bureau.

Esto es consistente con el hallazgo agregado de Waugh (2026) de que México y Taiwán representan en conjunto cerca de la mitad del comercio estadounidense de productos relacionados con IA.

Segundo, el papel de México en la cadena de valor de la IA es el de ensamblador especializado, no de productor de componentes núcleo.

Las exportaciones mexicanas crecen al ritmo del shock positivo de demanda estadounidense porque las plantas instaladas en territorio nacional están posicionadas para responder rápidamente.

Este posicionamiento depende de que las empresas estadounidenses y asiáticas utilizan a México como plataforma de ensamble e integración final.

Tercero, la ventaja competitiva en switchgear y servidores ensamblados es estructural y duradera; la posición en switches/routers, equipo de transmisión telecom y PCB ensamblados es más vulnerable a la competencia asiática, en particular de Vietnam y Tailandia, cuyas capacidades de manufactura electrónica han crecido aceleradamente durante los últimos años.

Cuarto, el riesgo principal es la política comercial. La concentración casi total de las exportaciones mexicanas relacionadas con IA hacia el mercado estadounidense (de Soyres et al., 2026) hace que México sea particularmente sensible a cambios en los aranceles.

Aunque los productos relacionados con IA han recibido un trato arancelario favorable —aproximadamente 69% del valor de las importaciones estadounidenses de alta relevancia para IA están cubiertas por listas de exención (Waugh, 2026)—, este blindaje no está garantizado a futuro y depende de la revisión del T-MEC.

4. Oportunidades y restricciones

La relevancia de México dentro de la cadena de valor global para la creciente industria de Centros de Datos impulsada por la IA es un pieza fundamental dentro de la revisión del T-MEC, de tal forma que conserve su status arancelario actual y se potencialice como hub de suministro para la creciente demanda por Centros de Datos en Estados Unidos.

Estamos entre los principales proveedores de insumos para los Centros de Datos, por lo que deberían de observarse mayores inversiones en capital en tal tipo de infraestructura dentro de territorio nacional que aplacaran la inversión bruta fija que actualmente está en declive.

Sin embargo, la inversión en este sector es relativamente baja respecto al potencial. Las restricciones en suministro eléctrico y agua son factores cruciales.

México se ha consolidado como el segundo hub de infraestructura digital en América Latina, sólo por detrás de Brasil.

En términos de capacidad eléctrica —la métrica industrial estándar— las cifras varían según la fuente y la fecha de la cifra. Se ha proyectado que los ingresos de Centros de Datos en México alcanzarían los 3,870 millones de dólares en 2024.

Entre 2017 y 2024, los ingresos aumentaron en 620 millones de dólares, aunque este incremento siguió una trayectoria irregular en lugar de una tendencia ascendente constante.

Se prevé que los ingresos aumenten de forma sostenida en 1,190 millones de dólares durante el período comprendido entre 2024 y 2029, lo cual refleja una clara tendencia al alza que depende de las condiciones normativas, institucionales, disponibilidad de energía y agua.

La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) reporta que actualmente el país cuenta con 280 MW de capacidad instalada detrás de Brasil, con 600 MW.

La distribución espacial está concentrada en Querétaro con 79% de la capacidad nacional operativa y representó 57 MW de los 83 MW que estaban en construcción durante 2025.

Los principales operadores —Telmex (Triara), KIO Networks, Equinix, CloudHQ y MetroCarrier— representan en conjunto el 66% de la capacidad nacional.

Las restricciones al crecimiento configuran un caso donde la inversión en capital físico (racks, edificios, servidores) puede materializarse más rápido que la capacidad de provisión de los insumos críticos no comerciables internacionalmente.

1. Restricción eléctrica. Es la más severa y la que ha capturado mayor atención. La electricidad representa hasta 75% de los costos operativos totales y los retrasos de interconexión a la red en regiones como Querétaro requieren innovación energética.

Se ha reconocido que necesitaría 900 MW adicionales para atender un mayor número de proyectos, mientras medios especializados documentan cuellos de botella en la red de 115 kV bajo los escenarios de carga previstos a 2028.

Para mitigar este cuello de botella, muchos operadores recurren a modelos híbridos que incluyen generación propia y desarrollo de subestaciones dedicadas.

En este mismo estado, donde 60% de la demanda eléctrica proviene del sector industrial, el crecimiento de parques industriales y Centros de Datos ha tensionado la infraestructura de transmisión y distribución.

Sin duda, los Data Centers, las plantas de manufactura y los parques industriales están agotando la capacidad disponible de energía eléctrica, un dilema clásico de asignación de recursos escasos entre usos rivales.

La Ley del Sector Eléctrico de 2025 limita la inversión en fuentes renovables conectadas a la red al estar siempre subordinadas a la CFE, pero permite los PPAs (Power Purchase Agreement o Acuerdo de Compra de Energía) privados para autoabastecimiento o para venta a CFE.

Las caídas frecuentes de voltaje obligan a sobredimensionar las plantas de UPS, lo que infla el Capex y la huella de carbono.

Es por ello por lo que la MEXDC ha advertido que la falta de infraestructura eléctrica y la incertidumbre regulatoria podrían poner en riesgo hasta 19,200 millones de dólares (aprox. 1,500 MW) en inversiones proyectadas para 2030.

2. Estrés hídrico. La actual Ley de Aguas no da certidumbre sobre el abastecimiento continuo de agua, al centralizar las decisiones de asignación del recurso y eliminar el mercado secundario de permisos.

El crecimiento que ocurre en Querétaro con estrés hídrico y eléctrico documentado por el NYT,[2] puede llevar a la oposición social a los beneficios locales de tales instalaciones.

De todas formas, las restricciones normativas y de disponibilidad de ambos recursos obstaculizan el tener un boom de Centros de Datos dadas las ventajas geográficas y del patrón de comercio actual y esperado con Estados Unidos.

La materialización de la inversión de Centros de Datos en México depende de resolver simultáneamente: (i) ampliar la capacidad de generación y transmisión eléctrica al ritmo de la demanda, (ii) gestionar el conflicto de usos del agua y la energía entre sectores, y (iii) ofrecer certidumbre regulatoria suficiente para anclar inversiones de horizonte largo e intensivas en capital.

La conjunción de la geografía de la fibra transfronteriza y el boom de IA convierte a México en una pieza estratégica del mapa norteamericano geoestratégico de la carrera global en la IA.

Referencias

Álvarez, F. E., Argente, D., Chow, J., y Van Patten, D. (2026). Data Centers and Local Economies in the Age of AI: A Shift–Share Approach. NBER Working Paper No. 35194, mayo.

Capri, A. (2024). The Geopolitics of Modern Data Centers. Hinrich Foundation Report, mayo.

de Soyres, F., Haag, A., Liu, M., y Van Leemput, E. (2026). The Global Trade Effects of the AI Infrastructure Boom. FEDS Notes, Board of Governors of the Federal Reserve System, 13 de febrero. https://doi.org/10.17016/2380-7172.3994

Waugh, M. E. (2026). Trade in AI-Related Products. NBER Working Paper No. 35053, abril. Datos y código: https://github.com/tradewartracker/ai-trade-index


[1] “What is a data center?”, https://www.zscaler.com/zpedia/what-is-data-center

[2] Disponible: https://www.nytimes.com/2025/10/20/technology/ai-data-center-backlash-mexico-ireland.html?searchResultPosition=12.