Digital Life | 5 principios para comprender y regular las redes sociales


“¿Qué hacer con las desventajas que, junto con su enorme utilidad, nos traen las plataformas digitales?” Esa es la gran pregunta actual ante la relevancia que han cobrado las redes sociales o sociodigitales en la vida humana, increpó Raúl Trejo Delarbre, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el foro Digital Life.

Aunque no hay respuestas ni soluciones sencillas, el especialista explicó cinco principios que pueden tomarse como punto de partida para ahondar en la discusión, ponderando los beneficios y oportunidades de las plataformas tecnológicas y, al mismo tiempo, sus riesgos y matices.

  1. Promover la comprensión de las redes: es muy importante que, al igual que se nos enseña a leer y a escribir, se eduque acerca de cómo convivir en y con las redes digitales. La alfabetización informática es una exigencia de la ciudadanía contemporánea.
  2. Las empresas tecnológicas deben tener códigos y prácticas de ética claras para que los usuarios sigan confiando en ellas. La confianza y disposición de los usuarios es el mejor patrimonio que pueden tener. Por ello, es necesario promover que los usuarios prefieran sitios respaldados por códigos de conducta expresos y cumplidos.
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  1. Que los usuarios se reconozcan como ciudadanos con derechos respecto a las plataformas. Las empresas tecnológicas deben contar con reglas claras y explícitas acerca del respeto y protección de la privacidad, y que expliquen los criterios que siguen en el uso de los datos y la dirección de publicidad. Y que las personas tengan derecho a modificar sus preferencias para que se les muestre determinada información.
  2. Lo que es ilegal fuera de línea también lo es en línea: Internet no es ajena a las leyes del mundo físico. La pornografía infatil, los fraudes financieros, la venta de artículos prohibidos y otras conductas ilegales también tienen que ser sancionadas en el mundo virtual.
  3. Pensar en regulaciones específicas para las plataformas digitales o redes sociodigitales, considerando su carácter reticular para la propagación de información.

En el diseño de esta regulación, Trejo Delarbre dijo que hay que tomar en cuenta que no todos los problemas se resuelven con leyes a cargo de los Estados, pues las empresas tienen responsabilidades.

También deberá considerarse que Internet y sus nodos no son ajenos a las reglas de los Estados y organismos internacionales; que Internet no es un territorio apartado a la soberanía de los países, y ponderar que los contenidos engañosos son un peligro, pero no hay que sobredimensionarlos ni ignorarlos.

El especialista recalcó que hay una tensión constante entre libertad de expresión, el acceso a la información, la responsabilidad de los usuarios y las obligaciones de los Estados, y hay que buscar formas de resolverla.

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Asimismo, la regulación debe partir de que no hay libertad absoluta ni siquiera en línea; de dejar fuera los discursos de odio, pero reconocer que, a veces, se pueden limitar contenidos de disidentes políticos; de que la supresión de contenidos debería ser una medida extrema, y ponderar los contenidos de acuerdo con contextos específicos, como los procesos electorales.

Raúl Trejo Delarbre puntualizó que estas son algunas pistas para avanzar en la deliberación sobre el impacto de las redes sociodigitales, dado que hoy en día brindan y abren espacios de expresión y participación ciudadana, pero también generan efectos negativos, como la propagación de información engañosa o falsa.

“Tenemos muchísima información hoy en día, que a veces no sabemos cómo discriminar, cómo seleccionar, cómo autentificar y verificar. Y también tenemos –quizá ese es el principal problema en las plataformas– mentiras, engaños, que forman parte de síndromes que son históricos y que son parte del comportamiento de la humanidad”, advirtió.

En América Latina aún falta una discusión más profunda sobre las plataformas digitales. Sin embargo, el experto destacó que se podría observar lo que está sucediendo en Europa, donde la Unión Europea aprobó una acta de servicios digitales que establece la responsabilidad de las empresas de garantizar la integridad del contenido salvo cuando es ilegal, los derechos de los usuarios y obligaciones de las empresas tecnológicas.