La contracción en la oferta de semiconductores ha impactado en la disponibilidad y precios de multitud de bienes y servicios, desde automóviles, electrodomésticos y, por supuesto, equipos de telecomunicaciones desde aquellos de inmersos en las redes hasta terminales.

De igual forma, el tiempo para la entrega de equipos para instalación y reposición de inventario afecta los plazos de entrega de servicios mayoristas de telecomunicaciones, debido a que las entregas de equipos por parte de fabricantes de routers, switches, terminales ópticas, equipos de estaciones base, etcétera, se han ampliado sustancialmente y los precios se han incrementado a nivel global.

Los proveedores de servicios de banda ancha en Estados Unidos se han visto obligados a realizar pedidos de equipos con 15 meses de anticipación en lugar del promedio de tres meses antes de la pandemia de Covid-19.

Los programas de apoyo directo a la población en los países desarrollados han incrementado su déficit fiscal y su nivel de endeudamiento, lo que ha elevado los agregados monetarios e impulsado la demanda de bienes durables en estos países en momentos que, por causa de la pandemia, el uso de la capacidad instalada estaba interrumpida por ausencia de personal y contracción de la oferta de mano de obra calificada ante los cierres y las medidas de distanciamiento social.

Cabe recordar que la capacidad instalada global de semiconductores está ubicada en países asiáticos que tuvieron estrictas medidas para la contención de la pandemia.

Estados Unidos produce sólo 12 por ciento de los semiconductores a nivel global, mientras 75 por ciento proviene de Asia.

Desde inicios del presente siglo la fabricación de tales insumos se ha concentrado por las evidentes economías de escala y de alcance que caracteriza la fabricación de chips. 

Su manufactura se concentra en sólo tres empresas: TSMC (Taiwán), Samsung (Corea del Sur) e Intel (Estados Unidos).

Cabe recordar que la fabricación de tales componentes cruciales ocurre en un entorno de dispersión geográfica de la producción, es decir, la capacidad instalada se distribuye en plantas en países diferentes donde radica la empresa manufacturera o propietaria de tales equipos.

Para ilustrar la relevancia de la escasez relativa de microprocesadores en telecomunicaciones, cabe señalar que 48 por ciento de los ingresos de TSMC en 2020 provienen de teléfonos inteligentes, 8 por ciento de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y 33 por ciento de chips que se utilizan en CPUs y semejantes, aceleradores en PCs, tabletas, consolas de juegos, servidores y estaciones base de celulares.

Por el lado de la demanda, el sector de telecomunicaciones a nivel global consume aproximadamente 50 por ciento de la producción de chips.[1] 

El teletrabajo y la educación a distancia incrementaron la demanda de chips excepcionalmente. A pesar de que se continúe con actividades presenciales de la antigua normalidad, la colaboración virtual a distancia permanecerá y la presencia remota seguirá adoptándose de tal manera que el trabajo de “oficina” no volverá a ser el mismo que antes.

Además, la ampliación en los plazos de entrega ha incentivado la acumulación de inventarios por parte de los operadores de redes ante la incertidumbre sobre el abasto en tiempo de los equipos desde aquellos para elementos de red hasta los terminales para los usuarios finales (módems y teléfonos inteligentes).

Mayores plazos para la entrega de equipos y mayores precios determinan los plazos de los operadores para ofrecer servicios, incrementar capacidad y/o sustituir elementos de red.

En el caso de los concesionarios sujetos a regulación asimétrica representa mayores riesgos de caer en incumplimiento de plazos de entrega, por causa de que el regulador no conceda plazos flexibles ante las rigideces que se observan en las cadenas de suministro global.

Los ciclos de producción para equipos de infraestructura de redes han llegado a superar las 50 semanas a partir de las 16 a 20 observadas en 2021.

En Estados Unidos el índice de precios de telecomunicaciones móviles y de banda ancha experimentó alzas considerables a partir del inicio de la pandemia. 

En telefonía móvil el índice de precios se incrementó 3.7 por ciento entre diciembre de 2019 y diciembre de 2021, el servicio de banda ancha 3 por ciento durante el mismo período.[2]

Servicios de telefonía móvil en la media de las ciudades de EE.UU., todos los consumidores urbanos

Proveedores de servicios de Internet en la media de las ciudades de EE.UU., todos los consumidores urbanos

Es inevitable un ajuste de precios de los servicios móviles y de banda ancha en México. El mercado de componentes es global y, por lo tanto, los efectos en costos de los insumos electrónicos también tiene efectos globales.

En el mismo periodo diciembre 2019-diciembre 2021, el índice de precios de telefonía móvil se ha mantenido constante, pero es evidente que su tendencia decreciente ha llegado a su límite.[3] Sin embargo, sigue disminuyendo en términos reales dado que el INPC ha aumentado entre diciembre de 2019 y diciembre de 2021 en 10.7 por ciento.

Servicio de telefonía móvil (2014-2021)

Respecto al servicio de Internet, es evidente que ha experimentado una corrección y se ha observado un incremento en su índice de precios de 9.6 por ciento. Cabe recordar que la banda ancha fija ha experimentado un cambio tecnológico acelerado al ofrecer mayores velocidades por la sustitución de cobre por fibra óptica. En términos reales se ha mantenido relativamente constante en dicho periodo.

Servicio de Internet (2019-2021)

¿Cuál es la visión del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) sobre la inflación? Si se consultan sus acuerdos sobre las Condiciones Técnicas Mínimas para la interconexión entre concesionarios que operan redes públicas de telecomunicaciones y determina las tarifas de interconexión de años recientes, sus supuestos anuales de inflación es la meta de inflación de política monetaria de 3 por ciento y no las expectativas de inflación, como las mejores prácticas internacionales lo indican.

Es decir, supone para cada año una inflación de 3 por ciento y no la que reporta Banxico como la inflación esperada para el año subsecuente. Por lo tanto, las tarifas que resuelve se deterioran cada vez más en términos reales.

El reciente informe trimestral de Banxico llama la atención sobre la divergencia entre la trayectoria de inflación esperada y la meta de inflación. Por lo tanto, el tratamiento de la inflación por parte del IFT es sustancialmente sesgado.

Ante la circunstancia de inflación a nivel global y las fricciones en la producción de componentes esenciales para las telecomunicaciones que contraen la oferta de los mismos, no hay solución regulatoria para ello y no hay que confundir tales ajustes con ausencia de competencia.

Nos acercamos a un entorno de estancamiento en el crecimiento con elevada inflación. Es el momento para incentivar la inversión para que se contrarresten los efectos de mayores tasas de interés y, por lo tanto, un mayor costo del capital.

Es el momento de desregular para evitar el deterioro real de los flujos de ingreso para los operadores. Quienes llaman a “apretar la tuerca” regulatoria sólo asfixiarán las oportunidades de ingreso que surjan por nuevos proyectos de expansión de redes, continuar con el proteccionismo asimétrico de la regulación y rezagar la adopción de nuevas aplicaciones ante el advenimiento de 5G.


[1] The White House, Building Resilient Supply Chains, Revitalizing American Manufacturing, And Fostering Broad-Based Growth, 100-Day Reviews under Executive Order 14017, at 24-25 (June 8, 2021). Disponible en: https://www.whitehouse.gov/wpcontent/uploads/2021/06/100-day-supply-chain-review-report.pdf. Comments of USTelecom – The Broadband Association at 2 (USTelecom Comments).

[2] Fuente: https://data.bls.gov/ 

[3] Fuente: Inegi, Índice nacional de precios al consumidor. Base segunda quincena de Julio 2018 (mensual). Clasificación del consumo individual por finalidades (CCIF), mensual, Nacional > 08 Comunicaciones > 08.3 Servicios telefónicos y de facsímile > 08.3.0 Servicios telefónicos y de facsímile.