Alerta IA: proyecto de Milei para corporaciones no humanas acciona debates regulatorios y filosóficos

Muchas interpretaciones podrán hacerse del proyecto de Javier Milei para dar vida a corporaciones no humanas pero no que pasó desapercibido. En pocas horas, su artículo publicado en Financial Times provocó reacciones de figuras de primer nivel e instaló un debate que gana a cada instante un nuevo capítulo y coloca al país en el centro de una controversia tecnológica, económica y hasta filosófica.

Reacciones

“Javier Milei anunció una nueva categoría legal para corporaciones no humanas: empresas dirigidas por AI o robots. Al igual que las corporaciones tradicionales, se les otorgaría personería jurídica. Esto podría traer riqueza pero también entregaría a las IAs una llave universal que otorga acceso a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos”, disparó en su cuenta de X el historiador, pensador y autor de bestsellers Yuval Noah Harari.

Esa publicación funcionó de antesala e invitación a leer la respuesta formal del isralí a la publicación del primer mandatario argentino, que tuvo lugar en el mismo medio. Allí sostiene que este cambio no sería un mero ajuste técnico sino una innovación jurídica de gran escala y advierte problemáticas como que las sanciones tradicionales podrían no funcionar contra estas estructuras o que los agentes podrían explotar de mejor forma los vacíos legales.

Milei respondió a esta publicación. Agradeció al interlocutor “por participar en este fascinante y trascendental debate” y consideró que ahora necesitamos más que nunca toda nuestra inteligencia para construir el marco que nos permita beneficiarnos de las increíbles oportunidades que tenemos por delante”. Agregó, en un tono amigable y con tras elogiar al historiador, que prepara su respuesta para ver si “podemos calmar tus temores sobre el camino” propuesto.

En el medio, el CEO de Microsoft, Mustafa Suleyman, se había pronunciado a favor de las advertencias de Yuval Noah Harari. “De acuerdo, tenemos que ser muy cuidadosos con esto”, dijo y recordó un artículo propio titulado “No debemos permitir que la IA hackee nuestros círculos de empatía”. Allí propone que a medida que la Inteligencia Artificial comienza a imitar la conciencia “con una habilidad asombrosa”, se necesitan “leyes y normas de diseño que eviten que se confundan con seres conscientes”.

Ante este contexto, concluye: “Si la sociedad se rinde a la ilusión de una IA consciente, corre el riesgo de entrar en un salón digital de espejos del que quizá nunca salga del todo. La simulación mejora cada día. Ahora, más que nunca, la sociedad debe mantenerse anclada en el sentido común”.

Debate local

En el plano local el tema tampoco pasó desapercibido: fue aplaudido por el oficialismo y denostado por la oposición

“Claramente lo que están armando es un diseño económico con enormes beneficios promocionales e impositivos (…) Todos estos beneficios se proponen para que se instalen empresas de IA en Argentina en el medio del debate que se está dando en el mundo sobre regulación sí o regulación no y hasta qué punto se puede llegar a avanzar con estos desarrollos”, respondió el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi.

El también ex candidato a Vicepresidente reclamó que el interés detrás de la propuesta quedó de manifiesto con la publicación del actual ministro de Economía, Luis Caputo, en el que el funcionario celebró la propuesta del Presidente y la vinculó con los incentivos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI). Rossi también alertó:  “No creo que existan análisis de factibilidad, es más abrir la puerta para que vengan. Son empresas que generan pocos puestos de trabajo; habrá que ver cómo son los desafíos pendientes”.

Elisa Carrio, ex candidata a Presidente y actual titular del espacio Coalición Cívica, fue más allá al proponer que “Argentina es el lugar elegido para un experimento social de terribles consecuencias para la libertad humana, de pensamiento, de expresión, de vida digna, de espacios de intimidad, de libre albedrío. (…) Esto viene de la mano de la no regulación de la IA que es la disolución de toda regla moral o jurídica, el fin del Estado, la privatización de la fuerza tanto militar como policial en manos de grupos privados”.

Ante el fuerte debate, que tuvo a la plataforma X como escenario central pero que también generó reacciones en medios tradicionales de Argentina, se pronunció públicamente sobre el tema Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic, que respondió “a quienes han estado preguntando sobre mi contribución a la propuesta de legislación sobre entidades legales de IA en Argentina” presentando un whitepaper que lanzó en abril (disponible aquí). El ejecutivo aseveró que la legislación propuesta “incorpora algunas de estas ideas”; ratificó que proporcionó comentarios sobre el borrador.

La propuesta

La publicación que desató el debate no hace más que dar algunos detalles de un proyecto presentado por el Gobierno local ante el Congreso para reemplazar la Ley General de Sociedades bajo la premisa de promover el desarrollo de la Inteligencia Artificial “sin la mano mortal de regulaciones prematuras y mal comprendidas”. Es que, en palabras de Milei, “las empresas impulsadas por nuevas tecnologías, como los agentes de IA, requieren el mismo marco legal que ha sustentado al capitalismo durante más de cuatro siglos: uno adecuado para el desarrollo y la experimentación”.

El proyecto prevé la creación de una nueva categoría societaria, que abarcará de prosperar  a entidades operadas por agentes de IA o robots, y propone un entorno fiscal competitivo a partir de beneficios como baja carga impositiva.

Antes, el Ejecutivo presentó el ya mencionado Súper RIGI, que busca captar inversiones de gran escala en sectores tecnológicos a partir de un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios. Está orientado a actividades económicas nuevas y experimentales y propone montos superiores al RIGI aprobado en 2024.

La administración actual tomó como desafío que Argentina se convierta en el cuarto polo de Inteligencia Artificial en el mundo. “La IA es como la nueva revolución industrial, que implicó un aumento dramático en la tasa de crecimiento. Genera una exacerbación de los rendimientos crecientes. La forma de acelerar la tasa de crecimiento es no matarlo con regulación económica”, defendió el mandatario en diversas instancias públicas.