América Latina en la guerra silenciosa de EE. UU. y China por los minerales críticos
América Latina cuenta con abundantes reservas de minerales críticos, como litio, cobre y níquel, y tierras raras, por lo que podría tener un rol protagónico en la transición energética, el desarrollo digital y la seguridad nacional y económica.
Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales de tierras raras, sólo después de China y Vietnam. Argentina, Chile y Bolivia tienen, en conjunto, más del 50% de las reservas mundiales conocidas de litio. Y toda la región concentra el 40% de la producción mundial de cobre.
Durante los últimos años, la transición energética, el auge de la Inteligencia Artificial y el desarrollo de tecnologías avanzadas de defensa han hecho de los minerales críticos un eje central de la agenda global.
Y dada su importancia, estos valiosos recursos están en la mira de las grandes potencias, quienes buscan asegurar su poder geopolítico. Por eso, hoy la región es un territorio estratégico en la disputa entre Estados Unidos y China por el control de las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras.
Apenas la semana pasada, los mandatarios de China y EE. UU., Xi Jinping y Donald Trump, se reunieron en Pekín y acordaron una tregua en minerales críticos. China se comprometió a abordar “las preocupaciones de Estados Unidos respecto a la escasez en la cadena de suministro”.
Este acuerdo brinda un provisional alivio a la industria tecnológica, que depende de estos recursos para la fabricación de sus productos (teléfonos, computadoras, discos duros, satélites, baterías, etcétera). Sin embargo, la tensión entre ambos países sigue latente y cada uno avanzará en sus planes para asegurar el dominio.
En ese tablero de juego, la región latinoamericana tiene algunas cartas fuertes para asegurar su competitividad, que, por el momento, no ha logrado aprovechar. Conscientes de ese valor, EE. UU. y China quieren asegurar a América Latina como su aliada en la contienda.
La estrategia de Estados Unidos
En enero de 2025, el gobierno de Donald Trump declaró una emergencia nacional energética, en la que reconoce que carece de la capacidad para producir energía y materiales críticos para satisfacer sus necesidades. Y acto seguido, implementó una serie de medidas para incrementar la producción.
Sin embargo, el país no puede contrarrestar solo el poder de China en la materia. Por eso, Washington ha acelerado una estrategia de friendshoring (reubicar cadenas de suministro y operaciones en países aliados o políticamente afines) durante los últimos meses, con el objetivo de asegurar cadenas de suministro “aliadas”.
Recientemente, el gobierno estadounidense pactó convenios o planes de acción en materia de minerales críticos con diversos países de América Latina, incluyendo a México, Perú y Argentina.
Los recientes cambios políticos en la región podrían ser capitalizados por el gobierno de Donald Trump para ganar ventaja en alianzas de minerales críticos. Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz Pereira en Bolivia y José Antonio Kast en Chile han mostrado su cercanía con Trump.
Actualmente, Estados Unidos depende de importaciones para cubrir buena parte de su consumo de cobre y casi la totalidad de sus necesidades de tierras raras procesadas.
En 2024, el país dependió totalmente de las importaciones para conseguir los 12 minerales críticos de la lista final del Servicio Geológico de Estados Unidos de 2022, donde incluye los elementos considerados esenciales para la economía y la seguridad nacional. Además, en ese mismo año, importó el 50% o más de otros 28 minerales críticos de la lista.
EE. UU. debe recurrir a productores como China, Canadá o Japón para asegurar el abasto de estos minerales. Para reducir esta dependencia, Washington desplegó una estrategia financiera, diplomática e industrial coordinada, que incluye las siguientes aristas:
- Proyecto Bóveda: impulsado por EXIM desde febrero de 2026, contempla hasta 10,000 millones de dólares en financiamiento para crear reservas estratégicas de minerales críticos y fortalecer cadenas de suministro “libres de coerción económica”.
- En diciembre de 2025, una reautorización de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional eliminó restricciones para invertir en economías latinoamericanas de ingresos medios y altos, como Chile, Argentina y Brasil.
- EE. UU. firmó con Argentina un acuerdo en febrero de este año, mediante el cual el país sudamericano se compromete a priorizar a Estados Unidos en el suministro de litio, cobre y otros minerales, tanto en bruto como procesados.
- Durante la Cumbre de Minerales Críticos de 2026, Estados Unidos firmó 11 acuerdos y memorandos con países como Argentina, Ecuador, Perú y Paraguay.
- También se formalizó el foro FORGE, como sucesora de la Alianza para la Seguridad de los Minerales, para coordinar financiamiento, estándares regulatorios y cooperación tecnológica.
- En abril de 2026, Estados Unidos y la Unión Europea firmaron un acuerdo estratégico sobre minerales críticos para reducir su dependencia de China en tierras raras y componentes esenciales. Acordaron coordinar cadenas de suministro, evaluar precios mínimos y alinear subsidios para fortalecer la producción.
¿Está más cerca China de América Latina?
Aunque Estados Unidos intensificó recientemente su presencia en la región, China también ha hecho importantes esfuerzos para estar más cerca de los países latinoamericanos.
De acuerdo con la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China, la salida de inversión extranjera directa (IED) china hacia la región representó en 2025 más de 8,600 millones de dólares y generó más de 36,000 empleos en la región.
Si bien es una cifra importante, la IED china hacia la región disminuyó 12% el año pasado respecto a 2024. Además, equivalió apenas al 4.24% de la IED de América Latina y el Caribe en dicho año.
Aún así, durante décadas, el país asiático ha dirigido importantes inversiones a sectores estratégicos en América Latina, como la minería, energía e infraestructura. Particularmente en Sudamérica, el país asiático ha invertido significativamente en los sectores de minerales, metales y energía.
Y entre 2020 y 2024, China duplicó la inversión extranjera directa en los minerales más necesarios para apoyar las transiciones energéticas mundiales, lo cual incluye el litio, aluminio, cromo, cobalto, cobre, grafito, el manganeso, el molibdeno, el neodimio y el níquel, entre otros.
La expansión china contempla financiamiento, control de concesiones y desarrollo logístico, por ejemplo:
- Colombia se integró a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) en 2025, que es un pilar de la política exterior china. 21 países latinoamericanos ya se han adherido a la BRI.
- China es el segundo socio comercial más importante de la región, después de Estados Unidos y antes de la Unión Europea, y el principal socio comercial de Sudamérica.
- El corredor bioceánico entre el puerto peruano de Chancay y Brasil fue impulsado por China y Brasil para acortar en la exportación de productos como los minerales.
- El control de activos mineros estratégicos en Perú, Jamaica, Brasil y Nicaragua. El 98% del total de la inversión minera de China hacia la región se concentra en proyectos de metales y minerales críticos.
- La creciente influencia diplomática de Beijing a través de la Celac y el Plan de Acción Celac-China 2025-2027.
- China cuenta con cinco acuerdos bilaterales de libre comercio: con Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú y Nicaragua, y está fortaleciendo más su rol comercial en toda la región.
- China es el principal comprador de materias primas de América Latina: en 2023, representó un tercio de las exportaciones de minerales de América Latina.
- Desde 2018, China ha invertido 11,000 millones de dólares en la extracción de litio en América Latina. Las empresas chinas habían adquirido la mitad de las minas de litio más grandes del mundo hasta 2023.
El dominio de la cadena de suministro
Para asegurar un rol central en la cadena de suministro de minerales críticos y tierras raras, se necesita no sólo tener acceso a reservas, sino, especialmente, contar con la capacidad de refinación y procesamiento químico.
China concentra gran parte de la producción mundial de cobre fundido y expandió agresivamente su capacidad de refinación, aun cuando no controla proporcionalmente la extracción minera global.
De acuerdo con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) para 2025, China fue el principal país productor de 30 de los 44 minerales críticos (incluidos 14 que se clasifican como tierras raras).
El país controló el 69% de la producción global de tierras raras; 95% del magnesio; 79% de grafito; 81% del bismuto; 77% del telurio, y el 60% del antimonio, sólo por mencionar algunos datos.
Además, en 2022, China refinó todo el grafito del mundo, aproximadamente 85% de las tierras raras, 70% del cobalto, 58% del litio y 42% del cobre.
Una de las ventajas de China es que sus fundiciones operan con costos bajos, debido a la existencia de subsidios energéticos, a la integración vertical y a estándares ambientales menos estrictos. Mientras tanto, en países de Occidente, una sola fundición moderna puede costar miles de millones de dólares.
El dominio chino sobre los minerales críticos y tierras raras mantiene preocupados a países como Estados Unidos y a la Unión Europea, ya que la dependencia genera cuellos de botella y afecta la disponibilidad de estos valiosos recursos, con los que se fabrican una variedad de dispositivos tecnológicos, equipos de telecomunicaciones baterías de vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, tecnología militar y mucho más.
La brecha de América Latina
América Latina puede aprovechar su potencial en esta materia para convertirse en un jugador estratégico ante la actual concentración mundial y las restricciones impuestas por China para acceder a recursos como el grafito.
Sin embargo, pese a que la región tiene algunas de las reservas de minerales críticos más importantes de todo el mundo, no posee la infraestructura y la capacidad adecuada para su extracción y producción.
Un informe de Economist Impact, además, advierte que el marco regulatorio en la mayor parte de la región no es adecuado para incentivar el fortalecimiento del procesamiento de estos minerales.
Como ejemplo, México prohíbe a las empresas privadas explorar y explotar el litio. Y aunque el objetivo del gobierno era que la paraestatal LitioMx impulsara la explotación de este recurso, en la práctica no se ha logrado.
Mientras tanto, en Bolivia la extracción del litio sólo puede llevarla a cabo la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos, pero su producción sólo llegó a 600 toneladas de carbonato de litio equivalente durante un proyecto piloto en 2022.
Por otro lado, los países necesitan emplear tecnologías más sostenibles y eficientes para impulsar su producción de litio. La Extracción Directa de Litio (DLE), por ejemplo, es una tecnología que podría posibilitar mayores tasas de recuperación y reducir significativamente el consumo de agua frente a los métodos tradicionales de evaporación.
No obstante, su implementación comercial masiva en la región todavía se encuentra en etapas tempranas y se estima que difícilmente se consolidará antes de 2028.
Y mientras eso sucede, el mercado podría migrar hacia otros proveedores o hacia químicas alternativas al litio para las baterías, como sodio-ión o zinc-ión.

Fuente: elaboración propia con datos de USGS
Modelos divergentes en la región
Argentina
Gracias al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del gobierno de Javier Milei, Argentina se convirtió en el principal receptor de inversiones mineras occidentales en Sudamérica.
El esquema ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años a grandes proyectos. Para mayo de 2026, las inversiones presentadas bajo este régimen alcanzaban decenas de miles de millones de dólares.
Chile
Chile mantiene un modelo de asociación público-privada liderado por Codelco y SQM, donde el Estado conserva participación mayoritaria en salares estratégicos. La alianza redujo indirectamente la influencia china sobre SQM y fortaleció el control estatal sobre el litio chileno.
Bolivia
Pese a poseer enormes recursos de litio, Bolivia continúa limitada por problemas tecnológicos, conflictos sociales y un modelo estatal poco eficiente. Las disputas judiciales y la falta de estabilidad política han frenado el desarrollo de proyectos DLE impulsados con capital chino y ruso.
México
Aunque México nacionalizó el litio mediante la creación LitioMx, el país se integró a la estrategia norteamericana de seguridad mineral.
En febrero de 2026, Estados Unidos y México firmaron el Plan de Acción Bilateral sobre Minerales Críticos, enfocado en coordinación regulatoria, reservas estratégicas, intercambio geológico y protección frente a minerales subsidiados por economías “no alineadas”.
Brasil
Se estima que Brasil posee las segundas mayores reservas de tierras raras en el mundo, sólo después de China. La nación sudamericana está en el top 10 de principales productores de níquel, manganeso, niobio, hierro y bauxita.
Además, tiene reservas de alrededor de 1.3 millones de toneladas de litio metálico equivalente (5% del total mundial) y 74 millones de toneladas de grafito (26% del global).
No obstante, PwC advierte que tiene una limitada capacidad industrial y tecnológica para su refinación y procesamiento. Hoy su rol se concentra sobre todo en la extracción y exportación.
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Más que un simple proveedor de materias primas, América Latina se encuentra ante una oportunidad para redefinir su lugar en la economía global. La disputa entre Estados Unidos y China por asegurar minerales críticos revela que la región es un territorio decisivo para la transición energética, la digitalización y la seguridad tecnológica.
Pero también expone una paradoja: mientras el mundo depende cada vez más del litio, cobre, grafito y tierras raras latinoamericanas, la región aún corre el riesgo de permanecer atrapada en un modelo extractivo de bajo valor agregado.
El desafío ya no consiste sólo en extraer minerales, sino en construir capacidad industrial, desarrollar tecnología, formar cadenas regionales de valor y evitar que la nueva fiebre de los recursos reproduzca viejas dependencias.
Mientras China domina la refinación y Estados Unidos acelera su estrategia de friendshoring, América Latina puede limitarse a abastecer la competencia entre potencias o utilizar esta coyuntura para convertirse, finalmente, en un actor industrial y tecnológico con mayor autonomía global.
