Reforma laboral de plataformas digitales en México afectaría a restaurantes y mipymes

El sector restaurantero advierte que la iniciativa de reforma laboral en materia de plataformas digitales también aumentaría los costos operativos del sector y, por tanto, tendría un efecto inflacionario.

La propuesta de reforma a la Ley Federal de Trabajo en materia de plataformas digitales no sólo afectaría a repartidores y conductores, como ha alertado este sector, sino que también podría generar efectos adversos en los restaurantes y las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en México.

Jorge Mijares, presidente de la Asociación Mexicana de Restaurantes, alertó que, si se aprueba tal como está, el proyecto de ley generará un efecto inflacionario en los productos que ofrecen los restaurantes del país, que han encontrado en las plataformas tecnológicas un medio para incrementar sus ingresos y encontrar más clientes.

A través de las aplicaciones como Rappi, DiDi Food y Uber Eats, los restaurantes pueden conectar con nuevos consumidores y aumentar sus ingresos, por lo que la iniciativa de decreto generaría indirectamente un aumento en los costos operativos de este sector, explicó durante un foro organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

En octubre de este año, el gobierno de México presentó un proyecto de decreto para modificar la Ley Federal del Trabajo, con el fin de incluir a repartidores y conductores de las plataformas digitales dentro de la regulación laboral.

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La propuesta obliga a las empresas a reconocer una relación laboral de subordinación entre las plataformas y repartidores y conductores, lo cual implicaría brindar a estos todas las prestaciones de seguridad social.

Sin embargo, las plataformas digitales advierten que este planteamiento asfixiaría su modelo de negocios y terminaría por provocar efectos negativos para todos los participantes de la economía colaborativa; es decir, conductores, repartidores, restaurantes, mipymes, usuarios finales y las propias empresas.

Las plataformas digitales habilitan nuevos modelos de trabajo que son predominantemente flexibles, autónomos e independientes, ya que permiten que las personas determinen sus espacios y horarios de trabajo, a diferencia de un modelo de trabajo tradicional.

Isabella Mariño, jefa de Asuntos Corporativos de Rappi México, destacó la importancia de este sector como una alternativa para la generación de ingresos flexibles y complementarios, ya que pueden acceder a ella diferentes grupos que históricamente no han tenido cabida en el mercado laboral tradicional.

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Entre ellos, los migrantes, las mujeres jefas del hogar, personas con discapacidad, personas adultas mayores e individuos que se encuentran en una transición laboral, pues existen menos barreras de acceso para incorporarse a esta actividad económica.

Para conservar las cualidades de esta actividad, como la flexibilidad e independencia, Javier Martín Reyes, investigador del IIJ, consideró que se debe encontrar un equilibrio entre la seguridad social y la preservación de la innovación del modelo de negocios de las plataformas digitales.

Una solución intermedia o equilibrada sería más adecuada para garantizar el acceso a seguridad social de repartidores y conductores, sin acabar con los beneficios que ha demostrado la economía colaborativa para todos los que participan en ella, coincidió Raúl Echeberria, director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana (ALAI) de Internet.

Pablo Pruneda, académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, planteó que este “justo medio” puede ser un modelo en el que repartidores y conductores aporten voluntariamente al esquema de seguridad social, con contribución también por parte de las plataformas digitales.

Así, en lugar de una relación de subordinación, se podría optar por incluir en el sistema de seguridad social a repartidores y conductores bajo una figura ya existente en las leyes mexicanas: la de trabajador independiente, según Javier Martín Reyes.

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“Si queremos resolver un problema público, tenemos que sacar el bisturí y no sacar un machete o una motosierra”, afirmó el académico del IIJ, refiriéndose a los posibles riesgos de la propuesta de reforma.

Isabella Mariño también arguyó que una opción más adecuada sería un modelo híbrido, en el que los repartidores y conductores podrían optar por inscribirse en el esquema de seguridad social o no según su conveniencia y sus necesidades.

La ejecutiva de Rappi señaló que el 60 por ciento de los repartidores de la plataforma trabajan de manera circunstancial; es decir, que se unen a la aplicación de forma temporal o complementaria, por lo que la flexibilidad y autonomía son factores altamente valorados por ellos.

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“Si hacemos de este un modelo muy oneroso, va a haber un ajuste de la demanda”, anticipó Mariño. Esto se traduciría en afectaciones a repartidores, micro, pequeñas y medianas empresas, restaurantes, conductores (en el caso de las plataformas de transporte) y usuarios finales.

Mariño aseguró que Rappi está comprometida con el objetivo de brindar seguridad social a los repartidores, y con trabajar para mejorar sus condiciones de salud y bienestar.

Sin embargo, la ejecutiva advirtió que alcanzar un bienestar integral para este sector requiere de una política pública suficientemente comprensiva, integral y articulada con las necesidades de los repartidores.

La seguridad es sólo ‘una pata’ para garantizar bienestar a los repartidores ―dijo―; también se requiere atender otros ámbitos de orden público e involucrar a diferentes actores para atacar problemáticas como la seguridad vial, la violencia de género y la colaboración con actores como los centros comerciales, donde aún no existen espacios adecuados para los repartidores.