Aunque la digitalización de la agricultura es algo que la Comisión Europea (CE) y los proveedores de maquinarias promueven, los ambientalistas no la consideran como una prioridad para enfrentar los desafíos climáticos y ambientales actuales.
Cyrielle Denharitgh, responsable de agricultura y nutrición de Climate Action Network France, una organización que reúne a otras organizaciones no gubernamentales (ONGs) como Oxfam y WWF, advierte que la digitalización podría representar riesgos.
El primero, es que los dispositivos tecnológicos implementados en la agricultura digital como drones o chips, son costosos y significarán una deuda mayor para los agricultores que ya están bajo presión financiera.
El segundo riesgo que advierte es la pérdida de conocimientos técnicos, ya que normalmente las grandes empresas excluyen a las granjas pequeñas al ofrecer sus equipos digitales.
Por lo tanto, se está orillando a los agricultores a abandonar sus campos y este es un fenómeno que ya está ocurriendo debido a la automatización.
Por su parte, Marco Contiero, director de política agrícola de la Unión Europea (UE) en Greenpeace, cree que lo ideal sería reducir la dependencia de los agricultores de las grandes multinacionales, ya que con sus herramientas digitales tendrían el control absoluto de millones de datos.
Por ahora, las propuestas de la Comisión Europea para la regulación de dichos riesgos siguen siendo muy vagas, según un grupo de expertos de Farm Europe.