miércoles, noviembre 30, 2022
HomeREDES5G5G y fibra óptica: compartir o coinvertir

5G y fibra óptica: compartir o coinvertir

-

El advenimiento de un ecosistema basado en una red móvil de 5G exige la presencia de una red subyacente (NGA) de nueva o última generación óptica que necesariamente tiene que estar basada en fibra. 

La multiplicación de celdas o puntos de acceso de 5G conlleva la multiplicación de al menos por cuatro veces la densidad de los sitios de 4G y 100 veces más la disponibilidad de fibra para las etapas posteriores al acceso, como son las de transporte y troncal.

La mayor demanda de transporte de datos a centros de procesamiento o a centros de datos periféricos o en la Nube exige un uso extensivo e intensivo de redes de fibra. 

Lo anterior, porque las aplicaciones que se derivan de un ecosistema de instrumentación de 5G puedan hacer realidad su perspectiva de productividad e innovación en todas las actividades económicas y en aquellas que surjan en la vida cotidiana.

Hasta ahora, el despliegue de fibra óptica se encuentra a cargo de las decisiones individuales de los operadores y de la regulación asimétrica y sus obligaciones de compartición y desagregación de uno sólo de los operadores con la mayor infraestructura pasiva capaz de ubicar fibra. 

Las obligaciones de compartición y la ausencia de incentivos para la coinversión entre operadores particulares, incluso con agentes públicos, tiene como resultado que la oferta de fibra sea menor que la socialmente necesaria para el salto tecnológico a 5G.

El esquema de coinversión en las redes de nueva generación tiene el propósito de limitar la exposición al riesgo de las inversiones en activos hundidos para los participantes y, por lo tanto, disminuir el costo de capital en que cada uno incurriría de no compartir el riesgo del despliegue de tales redes entre otros operadores, aunque el riesgo de la inversión per se permanezca, teniendo como efecto catalizar el despliegue de las redes. 

Lo anterior, reconociendo que las redes NGA enfrentan mayores riesgos sistémicos que las redes legadas por tres razones principales:

i) riesgos sistémicos de la demanda; 

ii) mayor apalancamiento del capital y 

iii) amortización de largo plazo de capital irreversible o hundido. 

Por el ámbito regulatorio, dadas las deficiencias inherentes de los modelos de costos imperantes, en otro ámbitos internacionales, se ha propuesto la realización de proyectos de infraestructura pasiva por medio de la coinversión, entre el agente que suministra y el que requiere el proyecto

Si se estima apropiadamente el premio de riesgo específico a cada proyecto y se incorpora al costo de capital, no habrá sobre o sub-compensación para el riesgo relevante de la inversión. 

Lo anterior, toda vez que el concesionario obligado y aquellos que soliciten el proyecto de instalación o de modificación de infraestructura pasiva comparten el riesgo desde los costos fijos de la infraestructura pasiva. 

La asignación de riesgo es competitivamente neutral mientras en el modelo tradicional de modelos de costos el riesgo es internalizado en su parte sólo por el concesionario obligado y no internalizado por aquel que sólo es arrendatario de los ductos y/o fibra.

¿Por qué es mejor coinvertir que compartir infraestructura pasiva y el despliegue de fibra?

Así como de la experiencia europea el regulador importó las obligaciones de compartición de infraestructura pasiva, la desagregación de fibra y la separación funcional, asimismo debiera de tomar como experiencia y mejores prácticas incentivar la coinversión entre operadores para acelerar el despliegue de fibra, y no sólo aumentar su disponibilidad ante la mayor demanda ante las posibilidades de un ecosistema basado en 5G. 

Además de no dejar que tal tecnología ensanche las asimetrías de cobertura y penetración de los servicios móviles.

La coinversión en obra civil entre operadores es una alternativa a la compartición impuesta a un solo operador.

Tal esquema de coordinación existe en Eslovenia, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Grecia, Italia, Hungría y Chipre.

Es de suma importancia que, para definir la política de incentivos a la inversión en despliegue de fibra, se estudie lo establecido por la Comisión Europea (2013), donde se ha planteado un enfoque de coinversión para desarrollar redes de nueva generación sobre el acceso a banda ancha y alcanzar niveles de penetración altos.

En este sentido, la Comisión Europea ha evolucionado gradualmente sus criterios para dar lugar a incentivos a la inversión antes que la estricta aplicación de controles de tarifas orientadas a costos, con el objeto de que las autoridades promuevan eficientemente la inversión e innovación de nuevas y mejores infraestructuras. Principalmente, infraestructura para el acceso de nueva generación (NGA).

Usualmente, se han considerado tres posibilidades para regular la inversión en industrias reguladas:

1. Permitir que los operadores tomen decisiones sobre inversión y la migración tecnológica en tanto el regulador vigila que se cumplan las condiciones de competencia efectiva sobre la inversión en infraestructura.

2. Determinar precios regulados que generen un retorno de capital guiado por el costo promedio de capital determinado para cada operador. En México, el IFT estima un costo del capital para un operador representativo o hipotético con todos los sesgos que esto implica.

3. Adoptar un proceso donde la industria y el regulador acuerden inversión a largo plazo, donde el primero garantice certeza regulatoria sobre los flujos de inversión de los segundos y la inversión requerida esté en función de objetivos preestablecidos (cobertura, penetración, etc.).

En ese sentido, Francia tiene un mecanismo de coinversión por el cual todos los operadores deben ofrecer contratos a largo plazo sobre el uso de la infraestructura, como una medida de coinversión del segmento de terminación de fibra. 

En el acceso al segmento de terminación sobre la base de los derechos de uso irrevocables (IRU, “indefeasible rights of use”), las IRU otorgan un derecho de uso a largo plazo para una parte de la infraestructura durante un período de dos décadas o más. 

A diferencia del alquiler de acceso en esquemas de compartición y desagregación, que se trata como Opex en los estados financieros de los operadores, las IRU suelen ser tratados como Capex, porque forma parte de los derechos de la coinversión realizada. 

Los modelos de coinversión para la extensión del alcance de la red por operadores alternativos se ilustran en las estrategias de Vodafone en España, Portugal e Irlanda. En Portugal, en ausencia de acceso regulado a las redes FTTH, el operador histórico ha realizado una coinversión comercial con Vodafone. La cobertura de FTTH en Portugal es significativa, en la medida en que Portugal Telecom pretendía ser “libre de cobre” a partir de 2020.

En el documento “Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo por la que se establece el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas”, del 12 de octubre del 2016, se establece claramente el esquema de coinversión entre operadores como instrumento superior a cualquier otro mecanismo regulatorio. 

El documento citado lo expresa de la siguiente forma: 

“El artículo 74, junto con el anexo IV, introduce disposiciones para facilitar la coinversión comercial en nuevas infraestructuras y extraer las consecuencias necesarias para la regulación. El hecho de que un propietario de red con PSM [poder sustancial de mercado] comparta con solicitantes de acceso nuevos elementos de red supone un mayor grado de reparto del riesgo en comparación con los productos tradicionales de acceso y puede además constituir una base más duradera para una competencia sostenible si el diseño de la coinversión reúne las condiciones adecuadas. Ello debería permitir adaptar el acceso regulado, de modo que todos los coinversores se beneficiarían de las ventajas del pionero en relación con otras empresas. Puede seguir siendo apropiado que los productos de acceso regulado continúen estando a disposición de las empresas no participantes, hasta la capacidad disponible antes de la inversión.

“Debido a la incertidumbre actual por lo que respecta al porcentaje de materialización de la demanda de servicios de banda ancha de muy alta capacidad, así como las economías generales de escala y densidad, los acuerdos de coinversión ofrecen importantes beneficios en términos de puesta en común de costos y riesgos, permitiendo a los operadores de menor tamaño invertir en condiciones económicamente racionales y promoviendo, por ende, la competencia sostenible a largo plazo, en particular en zonas en las que la competencia basada en infraestructuras pueda no ser eficiente.”

La coinversión en obra civil entre operadores es una alternativa a la compartición impuesta a un solo operador.

El esquema de coinversión en nueva infraestructura resuelve los supuestos riesgos de trato discriminatorio y garantiza que los objetivos de otros instrumentos regulatorios con el mismo fin, dado que los concesionarios u operadores participan en el proyecto, incurren en costos de instalación y operación, siendo partícipes en la distribución de costos, beneficios y riesgos económicos y tecnológicos en el despliegue de nuevas redes.

Así se evitan las conductas oportunistas que los esquemas de desagregación y de acceso regulado que se crean sobre el regulador y los términos y condiciones del acceso por medio de los mecanismos directos de regulación tarifaria.

El regulador debería considerar la implementación de medidas de inversión conjunta entre los operadores para que el riesgo de inversión sea compartido y que el acceso y uso compartido de la infraestructura implique menores costos para los agentes involucrados en el sector que generen un esquema de incentivos o premios para quienes asumen el riesgo de invertir. 

Una propuesta a considerar es adoptar, en lugar de una oferta pública de desagregación y compartición de infraestructura, la figura de la Oferta Pública de Proyectos de Coinversión, semejante a las propuestas en Europa. En tal sentido:

  • La oferta de coinversión estará abierta en la fase de planeación, sobre una base no discriminatoria, a cualquier empresa para cubrir el periodo de vida de la red construida en el marco de una oferta de coinversión. Los co-inversionistas potenciales deberán demostrar su capacidad para realizar pagos sobre cuya base esté previsto el despliegue y aceptar un plan estratégico sobre cuya base se elaborarán planes de despliegue.
  • Las contraprestaciones exigidas para la adquisición de derechos en los proyectos de coinversión tendrán como objetivo la protección proporcionada a los co-inversionistas, tanto en la fase de construcción como en la fase de explotación, mediante la concesión de derechos irrevocables, pero libremente transferibles, manteniendo los compromiso de inversión y de uso durante la vida útil prevista de la red objeto de la coinversión.
  • Los convenios de coinversión tendrán flexibilidad en términos del valor y del tiempo del compromiso ofrecido por cada co-inversionista; posibilidad de aumentar los compromisos en el futuro; derechos recíprocos tras el despliegue de la infraestructura objeto de coinversión, etcétera.

Así como 5G tiene el potencial de modificar los límites que conocemos de las telecomunicaciones y de las relaciones económicas entre insumos y con los consumidores, es tiempo de migrar a nuevos modelos que desregulen e incentiven las decisiones de inversión. 

Sobre todo en un entorno donde el fondeo de recursos dejó de ser “relativamente barato” desde la crisis financiera de 2018-19 y su costo se eleva rápidamente, sin que se avizoren tiempos de bajas a los niveles de tasas de hace apenas 3 años.

Ramiro Tovar Landa
Ramiro Tovar Landa
Consultor independiente especialista en regulación económica.
- Advertisment -

Publicidad