Una de los vecindarios más emblemáticos de Londres, King’s Cross, está utilizando el reconocimiento facial para rastrear a decenas de miles de personas. Ante ello, el regulador de privacidad del Reino Unido informó que está estudiando el uso de la controvertida tecnología biométrica por parte de compañías inmobiliarias en medio de preocupaciones de privacidad.
El área de 67 hectáreas de King’s Cross, que ha sido recientemente remodelada y alberga varios edificios de oficinas, incluidas las oficinas centrales de Google en el Reino Unido, y la la Universidad Central Saint Martins, tiene varias cámaras instaladas de circuito cerrado (CCTV) para observar a los visitantes.
Una portavoz dijo que la herramienta se usó para “garantizar la seguridad pública” y que era uno de “varios métodos de detección y seguimiento”.
La Oficina del Comisionado de Información advirtió a las empresas que utilizan la tecnología de vigilancia que “deben demostrar que su uso es estrictamente necesario” y que cuenta con una base legal clara.
El regulador responsable de supervisar el uso de CCTV también expresó su preocupación. Tony Porter pidió a los ministros que introduzcan una “legislación sólida y transparente” para “proteger los derechos y la privacidad de las personas que realizan sus negocios”.
Las cámaras que usan el software son utilizadas por las fuerzas policiales para escanear rostros en grandes multitudes en lugares públicos. Las imágenes se pueden comparar con una base de datos de sospechosos y otras personas de interés.
¿Problemas de privacidad y discriminación?
El año pasado, un investigador del Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) en Estados Unidos concluyó que el software suministrado por tres compañías cometió errores de identificación en un 21 a 35 por ciento de los casos de mujeres de piel más oscura. Por el contrario, la tasa de error para los hombres de piel clara fue inferior a 1 por ciento.