A dos meses de que se inaugure el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el director general del proyecto, Isidoro Pastor Román, aseguró en una entrevista con El Heraldo de México que las plataformas digitales de transporte, como Uber o DiDi, no podrán recoger a las personas en la central aérea.
Un proyecto que se promociona como un “aeropuerto inteligente”, y se gestionará mediante sistemas de control anclados a soluciones modernas de hardware y software, pretende cerrarles las puertas a las aplicaciones de movilidad y a la innovación.
Pastor Román dijo que las plataformas sólo podrán llevar a las personas a la central aérea pero no recogerlas, porque las autoridades no plantean opciones para que las plataformas puedan operar en la nueva terminal.
“Si yo como concesionario permito que alguien que va a hacer una relación, un trabajo de lucro, una actividad comercial aquí, y yo no cobro ese derecho de acceso, estoy faltando a la norma”, afirmó el directivo del proyecto.
Quitar las plataformas de la ecuación dejará a las personas con muy pocas opciones de movilidad para trasladarse a la terminal, tomando en cuenta que la principal opción para llegar será el automóvil y que la cobertura de las diferentes modalidades de transporte público es limitada o deficiente en el Estado de México.
No hay todavía ningún Metro, Metrobús o algún otro sistema colectivo en las proximidades de Santa Lucía. Quedarán los camiones y combis del transporte concesionado que, a pesar de su utilidad, en la entidad suele estar rebasado, ser deficiente, poco seguro y opera bajo un sistema de concesiones opacas.
No prohibir ni limitar las plataformas
Las plataformas de transporte compartido se han posicionado como una de las modalidades más asequibles, cómodas, seguras y rápidas para llegar y salir de los aeropuertos del país, incluido el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Incluso, las aplicaciones son una de las pocas opciones en algunos aeródromos de México si no se cuenta con un vehículo propio, o para evitar los altos costos del estacionamiento en las terminales aéreas.
En algunas centrales aéreas como, por ejemplo, las de Mérida y Monterrey, no existe una conexión con el transporte público, por lo que las únicas formas de arribar es mediante un vehículo particular, autobuses privados y taxis de sitio.
A través de las plataformas, los viajeros pueden movilizarse a cualquier hora del día hasta la ubicación que deseen a un precio razonable. Los habitantes de, incluso, las alcaldías más alejadas de la Ciudad de México, como Xochimilco y Tláhuac, por ejemplo, suelen optar por esta modalidad de transporte para atravesar la capital hasta Peñón de los Baños, en Venustiano Carranza, donde se encuentra el AICM.
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Las plataformas no sólo son un medio de transporte más conveniente para una parte importante de los usuarios, también juegan un rol clave en la última milla, en el trayecto final de las localidades, municipios y alcaldías, donde hay un déficit de infraestructura vial, urbana y de transporte público, además de inseguridad pública.
A diferencia de México, otros países del mundo han comprendido la relevancia de integrar las aplicaciones en la oferta de transporte desde y hacia los aeropuertos. En las centrales aéreas de California, Nueva York y Denver, Estados Unidos, hay zonas designadas para que conductores de las plataformas puedan recoger y dejar pasajeros.
Viajes inseguros
Ante este contexto de demora en varias de las obras que conectarán al nuevo aeropuerto, habrá una mayor presión en la infraestructura y las modalidades de transporte existentes para llegar a Santa Lucía. La gran inquietud es cómo las autoridades garantizarán viajes rápidos, seguros y confortables para los viajeros.
Una de las opciones será arribar por automóvil a través de las vialidades libres o las autopistas de cobro; la otra, mediante el transporte público, combinando diferentes medios como el Metro, el Metrobús, los camiones y combis de baja capacidad para llegar a la última milla en Zumpango, la cual, en tanto no se completen las obras de infraestructura previstas, es una zona de difícil acceso.
Entre una y otra alternativa, los usuarios tendrán que sacrificar asequibilidad, comodidad, seguridad y velocidad para trasladarse, lo cual restará atractivo y sostenibilidad a la megaobra del presidente Andrés Manuel López Obrador para atraer a miles de pasajeros.
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Los viajes en vehículos privados serán más costosos en relación con la cantidad de kilómetros que se deberán recorrer, el consumo de combustible, el pago de casetas y el cobro por el estacionamiento, obviando que es requisito indispensable contar con un automóvil. Y también habrá un mayor impacto ambiental derivado de la cantidad de vehículos en tránsito y la congestión del tráfico.
Por otro lado, al trasladarse en transporte público los viajes serán más económicos pero con menor calidad y seguridad. Mientras no estén listas las ampliaciones del Tren Suburbano y las líneas del Mexibús, la opción será el transporte concesionado que abarca las combis y camiones en el Estado de México.
El precio de un viaje en las rutas de transporte concesionado en el estado es al menos dos veces más caro en comparación con las tarifas en la Ciudad de México, pues desde 2021 la tarifa mínima subió a 12 pesos (en los primeros cinco kilómetros de recorrido).
Un sistema de transporte de por sí defectuoso y con graves problemas tendrá que abastecer a las personas viajeras que quieran llegar al aeropuerto. No será una opción cómoda, segura ni eficiente que abone a generar atractivo para que los viajeros lleguen a Santa Lucía.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que uno de cada dos delitos en el transporte público suceden en el Estado de México. Constantemente se registran asaltos, robos y acoso sexual a bordo de camiones y combis, por lo que es la entidad con el mayor índice delictivo en este ámbito. Aunado a ello, muchos de los delitos quedan impunes.
Hasta ahora, las autoridades mexiquenses no han logrado intervenir para disminuir esta incidencia delictiva y crear un transporte más seguro. En cambio, sólo 0.1 por ciento de los viajes mediante aplicaciones registran un comportamiento irregular, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana.
Además, las plataformas digitales cuentan con tecnología para identificar a conductores y usuarios; monitorear el recorrido de los viajes; grabar audio que apoye las investigaciones en caso de un delito y son capaces de coordinarse con los Centros de Comando y Control para gestionar apoyo en caso de emergencias.
Traslados rápidos
Después de la seguridad, la calidad y eficiencia del servicio son dos de los mayores factores que juegan a favor de la preferencia de los usuarios sobre las aplicaciones de transporte.
Por su naturaleza de base tecnológica, las plataformas permiten realizar una mayor trazabilidad de los recorridos; programar viajes para un horario en específico; escoger el punto exacto de partida y llegada; conocer el precio previo al abordaje y elegir transacciones flexibles con o sin efectivo según las preferencias y posibilidades de cada pasajero.
Los usuarios califican a los conductores y pueden generar reportes en caso de un mal servicio o un incidente a bordo del vehículo. Por sí mismo, este es un mecanismo que ayuda a garantizar la calidad de los viajes, pues las aplicaciones deben resolver cualquier inconformidad y mejorar los enlaces entre conductores y pasajeros si quieren conservar la preferencia de los consumidores.
Un viaje promedio de alrededor de 8 kilómetros del AICM, por ejemplo, al Centro Histórico de la capital toma entre 22 a 25 minutos a través de las aplicaciones, según las condiciones del tráfico, mientras que por Metro o Metrobús tarda entre 45 a 50 minutos, considerando que se puede hacer el recorrido usando sólo un medio de transporte sin cambios intermodales.
En contraste, el sistema de transporte público en el Estado de México, a pesar de ser usado por millones de personas, acarrea inconvenientes para cumplir con horarios de arribo a las estaciones, alargando los tiempos de espera; así como la obsolescencia de los autobuses articulados del Mexibús y los equipos para la emisión de tarjetas de pago y recargas.
Un estudio de la organización civil El Poder del Consumidor encontró en 2020 que la Línea 1 del Mexibús, la cual será uno de los brazos para conectar Santa Lucía, tenía serios problemas como la renovación urgente de las flotillas de autobuses articulados y el uso de tecnologías obsoletas poco amigables con el medio ambiente.
Beneficios de las plataformas
Los aeropuertos más avanzados del mundo permiten la operación de las plataformas de transporte. También son la modalidad preferida por muchos usuarios por temas de precio, comodidad, seguridad y muchos otros beneficios que ofrecen dichas plataformas.
Estos servicios privados que utilizan las tecnologías digitales son una opción complementaria a todas las modalidades de transporte que ya existen en las terminales aéreas. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles demostrará que se trata de una infraestructura moderna y al servicios de sus múltiples usuarios si obtiene para ellos los beneficios de las tecnologías, las plataformas y los modelos de negocio más innovadores.