Un aeropuerto de vanguardia requiere plataformas de movilidad innovadoras

Las plataformas de transporte son una de las opciones preferidas de movilidad para los usuarios de México y el mundo, especialmente en un aeropuerto.

965

A tan solo un par de meses de que se inaugure el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), los responsables del proyecto, particularmente la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), revelaron para sorpresa de los ciudadanos, que no se permitiría la operación de las plataformas de movilidad como DiDi o Uber en la zona del aeropuerto. Una medida cuestionable, cuando se afirma que el aeropuerto sería uno de los más modernos y accesibles del sistema aeroportuario mexicano.

Como se ha escrito en otros espacios, el aeropuerto de una ciudad es la carta de presentación para los visitantes que ingresan y la última impresión para aquellos que salen del país.

Un aeropuerto con servicios de calidad, que trabaje en sintonía con el nuevo ecosistema digital, es lo mínimo que ciudadanos, turistas y otros visitantes esperarían al visitar la que es una de las ciudades más grandes y modernas del mundo.

Los turistas y visitantes están acostumbrados a que en los grandes aeropuertos del mundo exista la posibilidad de trasladarse a otros destinos a través de plataformas. Son un medio de transporte conocido, validado y confiable a nivel internacional, además de más asequible para los pasajeros.

De acuerdo con declaraciones del Director General del AIFA, Isidoro Pastor Román, las plataformas de movilidad tendrán prohibido recoger pasaje en las instalaciones del aeropuerto al considerarse zona federal. 

Por ello, las plataformas de transporte, al igual que otros servicios aeroportuarios como los taxis y otros comercios, estarían obligados a contar con una concesión federal para operar. El problema es que la normatividad actual no contempla esa autorización. Además, hay que recordar que las plataformas de transporte prestan un servicio privado y no público. Al no existir regulación al respecto, no aplica la prohibición de recoger pasaje en las terminales aeroportuarias.

Desde que se eligió la nueva ubicación del aeropuerto en la antigua base militar de Santa Lucía, en el municipio de Zumpango, Estado de México, se apuntó el enorme reto que significa preparar las vías de acceso de transporte público y particular para acceder a las instalaciones del aeropuerto. Para aerolíneas, usuarios y para el funcionamiento general y óptimo del aeropuerto, es vital contar con una infraestructura vial que permita atender los vuelos en tiempo y forma. 

Es usual que obras del calado del nuevo aeropuerto presenten retrasos o inicien operaciones sin estar al 100 por ciento de capacidad, por lo que representa un enorme esfuerzo del gobierno federal mantener el objetivo de entregar simultáneamente múltiples obras de infraestructura que permitan la inauguración de un aeropuerto funcional y eficiente.

Pero es precisamente por esa razón que el gobierno federal y las autoridades aeroportuarias no deberían descartar opciones que permitan incrementar el número de alternativas de transporte para los usuarios, complementar las opciones de transporte público planeadas, e incluso compensar la falta de capacidad por las obras que no estarán listas para el inicio de operaciones.

Para la autoridad debe ser prioritario incrementar el número de alternativas de transporte que se complementen con la infraestructura pública de transporte con la que se cuenta actualmente o en el futuro. Las plataformas pueden sumar a los esfuerzos del gobierno federal y hacer del nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles una opción cómoda y accesible para todos mediante las plataformas, incluidos sus pasajeros.

Las opciones basadas en plataformas digitales deberían estar incluídas en la estrategia de movilidad del aeropuerto, no sólo por los beneficios de eficiencia que representan, también por tener la preferencia de los usuarios.

Un aeropuerto con alternativas para todos

La cadena de valor de un aeropuerto se compone de múltiples partes, desde las propias aerolíneas, los comercios en las zonas de espera o las agencias de viajes, hasta los servicios de transporte que se ofrecen para llegar y salir del aeropuerto. 

Todos los componentes de esta cadena de valor son altamente competidos por las compañías que buscan ofrecer sus servicios a una clientela cautiva que oscila en distintos niveles socioeconómicos.

Un problema común que cualquier viajero ha experimentado es el alto costo de los traslados y tener que enfrentar largas líneas de espera para abordar un transporte terrestre en cualquiera de las líneas de taxis autorizadas por los aeropuertos. No es de sorprender que los usuarios estén en búsqueda de alternativas confiables, seguras y mucho más económicas que les permitan salir más rápido del aeropuerto.

Por ello, las autoridades aeroportuarias deben cuidar que los servicios ofertados para los pasajeros se realicen siempre en condiciones de competencia y con alternativas, que permitan precios más competitivos y servicios de mayor calidad.

Las plataformas de transporte mediante aplicación son ya una de las opciones preferidas de movilidad para los usuarios de México y el mundo, especialmente en un aeropuerto. Estas aplicaciones representan una opción segura y práctica de transporte para los ciudadanos.

Aunque se afirma que otros aeropuertos han impuesto restricciones a la operación de estas plataformas, también es cierto que las administraciones aeroportuarias han tenido que ceder a la demanda de los usuarios y reconocer los beneficios de adoptar de manera estratégica la operación de las plataformas de transporte.

Según información del sitio de Uber, la plataforma tiene permitida la operación en más de 600 aeropuertos alrededor del mundo. Aunque la compañía no lo especifica, algunas de estas operaciones se realizan bajo un acuerdo entre la administración aeroportuaria y la plataforma (LaGuardia en Nueva York).

El sitio especializado RideGuru tiene identificados al menos 250 aeropuertos donde se permite la operación de las plataformas digitales. En algunos casos se tiene un acuerdo directamente con cierta plataforma o se adopta un concepto más abierto para la operación de cualquier oferente. De este grupo, 47 aeropuertos imponen tarifas fijas a las compañías oferentes para recoger o dejar pasaje al interior de las instalaciones, como algunas alternativas a las que han llegado en otros países que optimizan el funcionamiento de la movilidad alrededor de los aeropuertos.

La digitalización de la movilidad representa múltiples ventajas que han llevado a los usuarios a preferir las plataformas sobre otras opciones más tradicionales. 

Son opciones prácticas porque la solicitud se hace desde un teléfono móvil y ofrecen pagos electrónicos, son seguras porque cuentan con toda la información del viaje (partida, destino, chofer, placas, etc.), son competitivas porque hay múltiples opciones y son eficientes porque reducen los tiempos entre viajes para los choferes.

Aún cuando la regulación no se ha modernizado o es extremadamente difícil acceder a los permisos, los usuarios buscan la manera de acceder a los servicios mediante plataformas, ya sea caminar a zonas aledañas al aeropuerto donde puedan ser recogidos o hasta fingir ser conocidos con el oferente del servicio.

El Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), considerado un aeropuerto de clase mundial y elevada reputación, estableció nuevas medidas para la operación de plataformas de transporte. Se designó una nueva área aledaña al aeropuerto conocida como LA-Exit o LAX-it para que los proveedores autorizados Lyft, Opoli y Uber puedan recoger pasaje. Otros servicios de lujo como Uber Black o Lyft Lux Black aún pueden recoger pasaje en la plataforma de arribo.

Competencia

Como se mencionó, los usuarios de los aeropuertos tienen opciones de servicios limitados a aquellos que se ofrecen al interior de las instalaciones. Por ello, es de suma importancia que servicios como la oferta de transporte se ofrezcan en condiciones que eviten prácticas como la colusión entre los oferentes.

Al respecto, se cuenta con evidencia de que las líneas de taxi en aeropuertos han incurrido en la realización de prácticas monopólicas que afectan la economía de los usuarios y la eficiencia de los aeropuertos.

En 2016, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) impuso una multa al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) por 63.9 millones de pesos “por la comisión de prácticas monopólicas relativas que consistieron en el establecimiento de cláusulas discriminatorias que impedían el acceso de nuevos participantes (agrupaciones de taxistas) al mercado, así como ventajas exclusivas para los agentes económicos que ya proporcionaban el servicio dentro del aeropuerto, en el periodo de 2008-2015”.

Básicamente, la Cofece encontró que las cláusulas anticompetitivas reducían la competencia entre las seis empresas de taxis que ofrecían servicios de transporte en el AICM, que “impedía el acceso a mejores precios, calidad e innovación” a los 30 millones de pasajeros anuales que hacen uso de esta infraestructura.

La apertura del mercado es una condición necesaria para el acceso a precios más bajos y mejor servicio. Actualmente, los precios de un taxi de sitio desde el AICM pueden ser entre 80 a 100 por ciento más caros respecto a los ofrecidos por las plataformas. Esto no significa que los servicios de taxi deban desaparecer, pero se debe permitir la operación de distintas opciones que ofrezcan un mercado más competitivo y otorguen a los usuarios la libertad para elegir al proveedor del servicio.

Por otro lado, si el AICM y el nuevo AIFA buscan adherirse a las mejoras prácticas a nivel mundial para reducir su huella de carbono, la operación más eficiente de las opciones de transporte terrestre, a través de nuevas opciones de movilidad, debería formar parte de la estrategia a largo plazo.

En ese sentido, el uso de las plataformas de transporte permite un uso más eficiente de los vehículos, ya que no deben regresar al aeropuerto y pueden continuar ofreciendo sus servicios en otros puntos de la ciudad, lo que también implica una menor tasa de emisiones contaminantes por viajes desde y hacia el aeropuerto.

Al igual que otros aeropuertos en el mundo, se puede explorar una estrategia que facilite el abordaje de pasajeros en vehículos de plataformas de movilidad, sin que eso implique un mayor tráfico en las vías internas del aeropuerto o, ni siquiera, la construcción de infraestructura adicional como sí lo requieren las flotillas de taxi y otro tipo de transporte terrestre que cuentan con zonas exclusivas que encarece el servicio al usuario final.

Al ritmo que evoluciona la movilidad a través de la digitalización, será de suma importancia que las autoridades aeroportuarias mexicanas aborden la estrategia con una visión moderna que se ajuste no sólo al ritmo de evolución de la tecnología, también a las necesidades y demandas de los usuarios.