México necesita una política industrial de IA para detonar su desarrollo económico
En el marco de la presentación del libro “Inteligencia Artificial: hacia una nueva era en la historia de la humanidad”, académicos explicaron que se necesitan políticas públicas para impulsar el desarrollo económico con ayuda de la IA y evitar una mayor concentración de poder digital y desigualdad.
¿Puede un país insertarse en la economía del futuro sin una estrategia digital clara? La respuesta parece obvia, pero en México aún no hay una política pública que articule el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) con la transformación industrial y la productividad nacional.
Durante la presentación virtual del libro Inteligencia Artificial: hacia una nueva era en la historia de la humanidad, especialistas del ámbito académico y tecnológico coincidieron en que México necesita con urgencia una política industrial de IA.
Para ellos, no se trata sólo de sumarse a una tendencia tecnológica, sino de evitar una nueva brecha estructural que limite nuestro crecimiento económico en las próximas décadas, por lo que consideraron que México no puede seguir rezagado frente a la revolución tecnológica que redefine el futuro económico del mundo.
La discusión sobre el libro se convirtió en un llamado a establecer una política industrial de IA que permita al país impulsar su desarrollo económico, social y tecnológico.
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Rosario Castañón Ibarra, directora de Transferencia de Tecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), subrayó que la IA es mucho más que algoritmos: es una ciencia cognitiva que integra desde el Aprendizaje Automático hasta la robótica avanzada, con impactos tangibles en la industria, como la mejora de procesos de manufactura, mantenimiento predictivo y optimización de cadenas de suministro.
Pero México enfrenta enormes retos. Con políticas públicas poco articuladas y un sistema de innovación débil, el país se encuentra en el lugar 56 de 174 en el Índice de Preparación para la IA del Fondo Monetario Internacional, detrás incluso de economías más pequeñas como Chile y Uruguay, explicó la experta.
“El desarrollo de la economía digital no ha sido una prioridad en la política nacional”, afirmó Castañón, y recalcó la urgencia de una política industrial que contemple desde incentivos fiscales y fondos de investigación conjunta, hasta infraestructura sólida en conectividad, ciberseguridad y formación de talento.
IA, capitalismo y justicia social
Clemente Ruiz Durán, excoordinador del Programa de Economía de la UNAM, aportó una mirada crítica y estructural al fenómeno. La Inteligencia Artificial, dijo, está reconfigurando el capitalismo, acelerando los mercados, concentrando el poder económico y consolidando monopolios digitales.
Desde su perspectiva, la IA no sólo es una herramienta para realizar tareas, sino que tiene el potencial de moldear los futuros posibles. “Los algoritmos deciden campañas, predicen elecciones y pueden profundizar desigualdades si no se democratiza su acceso”, advirtió.
Aun así, Ruiz se muestra optimista, y considera que es posible desarrollar un modelo de IA inclusivo, que permita transformar sectores clave como la salud, la agricultura o la energía. Pero para lograrlo es imprescindible “que la tecnología esté al servicio de la humanidad y no al revés”.
Los riesgos de no actuar sobre la IA
Julen Besasaluce, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México, enfatizó que la revolución digital exige liderazgo estatal y políticas activas frente a desafíos complejos como la concentración de poder en pocas empresas, el desplazamiento laboral de las personas en ciertas áreas debido a la automatización, y los efectos ambientales derivados del alto consumo energético de los sistemas de IA.
El especialista alertó también sobre la “ventaja acumulativa” de los países líderes en IA, que ya concentran infraestructura, experiencia institucional y patentes, lo que amplía la brecha con naciones rezagadas.
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A su juicio, se necesitan medidas claras: interoperabilidad tecnológica, vigilancia a mercados digitales, regulación ambiental y coordinación internacional, para aprovechar los beneficios de la Inteligencia Artificial pero también mitigar los posibles riesgos sociales y económicos.
De lo contrario, las potenciales oportunidades que presenta la IA no se materializarán para todos y se profundizarán desigualdades entre países y grupos sociales.
Un punto de inflexión para México
En conjunto, las intervenciones dibujaron un panorama claro: México está en un momento decisivo. O se actúa con visión, estrategia y compromiso para construir una política digital con el foco en la IA que impulse la productividad, el bienestar y la soberanía tecnológica, o el país seguirá siendo un espectador en la carrera global por el futuro.
Las herramientas existen. El reto es político y colaborativo.