México acelera su estrategia para un Mundial 2026 más sostenible

A solo 50 días de que ruede el balón, la Copa Mundial de la FIFA 2026 no sólo será un escaparate deportivo, también se perfila como un referente de innovación ambiental. Con sedes en Norteamérica, el desafío es reducir la huella ecológica de uno de los eventos deportivos más grandes. 

La estrategia de la FIFA se centra en un plan integral de sostenibilidad que apuesta por medir emisiones, mitigar impactos y transformar la manera en que se diseñan los eventos masivos. “Las ciudades anfitrionas no sólo son socios clave para la organización del evento, sino que también representan nuestro legado”, declaró Amy Hopfinger en la página oficial de la FIFA.

Ciudad de México: Un “Mundial Verde” en marcha

La CDMX busca consolidarse como un referente de sostenibilidad con su iniciativa Mundial Verde. Esta propuesta articula innovación tecnológica, movilidad de bajas emisiones y participación ciudadana para replantear la gestión de eventos de escala global.

Bajo el lema “Con juego limpio el planeta gana”, el programa despliega diez ejes que van desde la eliminación de plásticos de un solo uso hasta la promoción de la economía circular. 

La iniciativa contempla la transformación de residuos en mobiliario urbano, el impulso a productos locales del suelo de conservación y proyectos ambientales emblemáticos como un santuario del ajolote en Xochimilco. 

Pero el corazón del “Mundial Verde” está en la movilidad. La capital mexicana acelera su transición hacia un sistema de transporte más limpio con proyectos de alto impacto. Destaca la Ruta Quetzalcóatl, un corredor eléctrico de 29 kilómetros que conecta el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con el Estadio Banorte. A ello se suman nuevas líneas de Cablebús, la modernización del tren ligero con 17 nuevos convoyes y la renovación de taxis y microbuses mediante incentivos para migrar a tecnologías híbridas y eléctricas, junto a una nueva ciclovía de 36 kilómetros en Calzada de Tlalpan. 

Este despliegue busca consolidar una movilidad que perdure. De forma paralela, se promueven energías limpias mediante bonos verdes, mejoras en iluminación y la modernización tecnológica de los sistemas de agua y drenaje.

Monterrey y Guadalajara: listos para un Mundial más sostenible

Sin embargo, el compromiso con la sostenibilidad se extiende a las otras sedes mexicanas:

En Monterrey, la agenda se enfoca en resolver retos estructurales como la calidad del aire y el estrés hídrico. El gobierno de Nuevo León y el municipio de Monterrey ejecutan proyectos de transporte inteligente que utilizan unidades sustentables y tecnología de punta para optimizar los flujos de visitantes, mientras que el Estadio BBVA se posiciona como un recinto en eficiencia energética y uso responsable de recursos.

Por su parte, Guadalajara llega al Mundial con avances en urbanismo sostenible y economía circular. Se han fortalecido las políticas contra plásticos de un sólo uso y se ha expandido la infraestructura ciclista. El Estadio Akron será un nodo para implementar prácticas sostenibles durante el torneo.

Más allá del evento, el reto será que estas acciones trasciendan el Mundial. La clave estará en que los proyectos de movilidad, energía y manejo de residuos continúen funcionando y beneficien a las ciudades en el largo plazo. Si eso sucede, México no solo será recordado por el torneo, sino por haber dado pasos concretos hacia ciudades más sostenibles.