La adopción acelerada de Inteligencia Artificial (IA) está obligando a las organizaciones a replantear la forma en que administran sus datos, gobiernan sus algoritmos y controlan su infraestructura tecnológica. En este contexto, IBM advirtió que la soberanía digital se convertirá en un requisito estratégico para las empresas que buscan aprovechar el potencial de la IA sin comprometer su autonomía.
El estudio AI Governance Study, realizado por el IBM Institute for Business Value, conocido como IBV, en colaboración con Dubai Future y Oxford Economics, revela que las grandes empresas con un valor de 20,000 millones de dólares registran una pérdida promedio de 140 millones de dólares debido a irregularidades en la IA.
Un punto crítico es que el 48% de este impacto económico se debe específicamente a gaps o brechas de gobernanza. Ante este panorama de vulnerabilidad, las proyecciones son contundentes: se estima que más del 75% de las empresas tendrán una estrategia de soberanía digital para el año 2030.
Aunque la implementación de herramientas de orquestación eleva hasta seis veces la productividad, el rezago mundial es evidente: sólo el 12% cuenta con estas plataformas y apenas el 18% mantiene inventarios formalizados de su IA.
En el contexto local, México enfrenta una severa brecha de visibilidad tecnológica. Actualmente, apenas el 20% de las empresas en el país sabe con exactitud qué funcionalidades de IA se están usando y en qué áreas operan.
Asimismo, sólo el 13% mantiene un inventario comprensivo de su IA y un mínimo 3% cuenta con plataformas de orquestación, a pesar de que el 70% de los ejecutivos mexicanos considera que las arquitecturas seguras por diseño son esenciales para escalar la tecnología.
Por el contrario, el pulso de la fuerza laboral mexicana avanza con mayor velocidad. Según la encuesta AI Productivity Survey de Censuswide e IBM, el 94% de los empleados en México cree que la IA será esencial para sus labores en los próximos 3 a 5 años, y el 86% afirma que ya los hace más productivos.
Muestra que el impacto cultural es tal que el 67% cambiaría de empleador por uno que utilice la IA de manera proactiva, y el 40% indica que les permite enfocarse en tareas estratégicas. Sin embargo, persisten tres grandes retos en el mercado interno: la falta de capacitación, que afecta al 49%; las complejidades de integración, con el 41%; y la preocupación por la privacidad de los datos, que preocupa al 39%.
Al respecto, Mauricio Torres, presidente y director general de IBM México, señaló que la soberanía digital impacta a cualquier industria y que el éxito ya no depende de almacenar información, sino de gobernarla: “Las empresas necesitan procesar datos en tiempo real y gestionar grandes volúmenes de información, pero hacerlo dentro de un modelo gobernado, en el que tengan el control de sus datos. Esa palabra, control, quizás es la base de toda esta discusión”, afirmó.
Agregó que este desafío tecnológico no es exclusivo del sector público o de grandes corporaciones, sino que impacta de manera directa a cualquier organización sin importar su tamaño: “El concepto de soberanía digital, cuando uno lo escucha, suena a gobiernos, suena a países. Pero esto aplica no solamente a países, aplica incluso a cualquier empresa en cualquier industria”.
Por su parte, Luis Felipe Guzmán, líder de Data e Inteligencia Artificial en IBM México, explicó que el concepto ha evolucionado significativamente en los últimos años: “Hoy en día la soberanía de datos implica no solamente saber dónde están, sino tener el control de qué estamos haciendo con esos datos y tener el control de estos sistemas donde están los datos”.
El especialista detalló que la soberanía digital se sustenta en cuatro pilares fundamentales: el control de los datos, la soberanía de la Inteligencia Artificial, el control operativo de la infraestructura tecnológica y la gobernanza integral de los procesos digitales. “El concepto de soberanía digital que estamos trabajando, desde la perspectiva tecnológica, toca varios datos, toca varias aristas. Desde la perspectiva tecnológica, una de las que más han trabajado las empresas y las organizaciones es la soberanía de data”, concluyó.