AMD y Nvidia, empresas estadounidenses de diseño de chips, revelaron que el gobierno de Estados Unidos les impuso nuevas medidas para restringir la exportación de tecnología clave a China y Rusia, conforme la tensión geopolítica y la lucha por el liderazgo tecnológico se intensifica con ambas naciones.
Nvidia, compañía que diseña unidades de procesamiento gráfico (GPU), dijo que el gobierno estadounidense impuso nuevos requerimientos de licencia para la exportación a China y Rusia de dos de los principales chips utilizados (A100 y H100) para trabajos de Inteligencia Artificial (IA).
“El gobierno de Estados Unidos indicó que el nuevo requisito de licencia abordará el riesgo de que los productos cubiertos puedan usarse o desviarse hacia un ‘uso final militar’ o ‘usuario final militar’ en China y Rusia”, señala Nvidia en una notificación enviada a la Comisión de Bolsa y de Valores (SEC).
AMD también dijo que recibió nuevos requisitos de licencia que impedirán que su chip de IA avanzada MI250 se exporte a China.
Las noticias sobre estas medidas impactaron los títulos de ambas compañías en el mercado de valores. Los títulos de Nvidia se desplomaron cerca de 12 por ciento a un nuevo mínimo en el año; mientras que las acciones de AMD reportaron una caída de 7 por ciento.
Según información de The New York Times, otras empresas que fabrican herramientas o software de diseño han recibido cartas similares en las últimas semanas para restringir la exportación a China de las tecnologías de alta gama que fabrican, indicó una persona familiarizada con la situación.
Un portavoz del Departamento de Comercio dijo que estaba realizando una revisión de las políticas relacionadas con China y que podría adoptar nuevas medidas para evitar que estas tecnologías avanzadas caigan en manos equivocadas.
En la notificación enviada a la SEC, Nvidia admitió que estas nuevas restricciones a la exportación de productos “podrían impactar la habilidad de la compañía para completar el desarrollo de H100 de manera oportuna”, así como brindar soporte a los clientes existentes del GPU A100, por lo que podría verse obligada a trasladar ciertas operaciones fuera de China.
Afirmó que “está comprometida con el gobierno de los Estados Unidos y busca exenciones para las actividades internas de desarrollo y apoyo de la compañía”.
Nvidia también advirtió que dentro del pronóstico del trimestre fiscal se esperaban cerca de 400 millones de dólares en ventas a empresas chinas, los cuales podrían no concretarse si estos clientes no aceptan productos alternativos o no se expiden las licencias en tiempo y forma.
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Aunque las GPU fueron originalmente diseñadas como aceleradores gráficos en videojuegos y otras tareas creativas, su alto rendimiento las ha convertido en populares herramientas para resolver el desafío de procesamiento que demandan las nuevas áreas de desarrollo en IA y análisis de datos, a la vez que también han sido altamente demandadas para criptominería.
En la página oficial del diseñador de chips se explica que “la GPU NVIDIA A100 Tensor Core ofrece una aceleración sin precedentes en todas las escalas para impulsar los data centers elásticos de mayor rendimiento del mundo para Inteligencia Artificial, análisis de datos y HPC”.
Las medidas se enmarcan dentro de la creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China y el dominio por las tecnologías avanzadas de IA y de fabricación de semiconductores. A esto se suma el conflicto alrededor de Taiwán, que se ha convertido en el mayor fabricante de chips avanzados en el mundo.
Aunque Estados Unidos posee la mayor participación en la propiedad intelectual y las herramientas requeridas en la fabricación de semiconductores, otros países asiáticos, en especial Taiwán, se convirtieron en los principales fabricantes de estos componentes esenciales.
Recientemente, el presidente estadounidense Joe Biden firmó la Ley de Ciencia y CHIPS, que incluye hasta 52 mil millones de dólares en subsidios para incentivar la instalación de fábricas de semiconductores al interior del país.
Sin embargo, ha trascendido que el acceso a estos fondos está sujeto a que las empresas participantes no inviertan en tecnologías para procesos de fabricación por debajo de 28 nm en China durante el periodo del subsidio. Mediante esta medida, el gobierno estadounidense buscaría reducir los impactos y beneficios indirectos que pudiera recibir China a partir de los subsidios otorgados.
Según un informe de TrendForce, sólo TSMC y Samsung entrarían dentro del supuesto anterior, por lo que analistas consideran que también podrían verse impactadas por nuevas restricciones impuestas por Estados Unidos.
Shu Jueting, portavoz del Ministerio de Comercio de China, dijo que Beijing se opone a las medidas, al considerar que socavan los derechos de las empresas chinas y amenazan con interrumpir las cadenas de suministro globales, según cita Reuters.
Estas nuevas medidas introducidas se basan sobre la regulación emitida por el presidente anterior, Donald Trump, quien impuso restricciones al acceso de tecnología clave en contra de los fabricantes chinos Huawei y DJI.