Ante el crecimiento acelerado del uso de la biometría, Comparitech estudió 50 países para conocer dónde se toman los datos biométricos, con qué fin y cómo son almacenados, centrándose en áreas clave como el almacenamiento, circuito cerrado de televisión (CCTV), lugar de trabajo y visa, que se aplican a la mayoría de los países.
Los países recopilan datos biométricos de los viajeros, a través de las visas o controles biométricos en los aeropuertos. A pesar de que se sabe que los datos biométricos son confidenciales, su uso es ampliamente aceptado; todos los países estudiados los utilizan en cuentas bancarias para acceder a datos de las aplicaciones en línea o confirmar identidades dentro del banco.
China, Malasia, Pakistán, Estados Unidos, Taiwán, Filipinas, India e Indonesia se encuentran entre los “peores” por mostrar una falta de respeto hacia los datos biométricos, utilizándolos de manera invasiva en pasaportes, tarjetas de identificación y cuentas bancarias.
Estos países cuentan con una extensa base de datos biométricos a nivel nacional y no tienen una ley que proteja esta información; la mayoría requiere una visa para ingresar a su territorio junto con las huellas digitales; algunos cuentan con un sistema de votación biométrico e implementan el uso generalizado de cámaras de reconocimiento facial.
La mayoría presenta un creciente uso de la biometría en los lugares de trabajo. Pero China encabeza la lista porque, además, en su base de datos biométricos incluirá el ADN y utiliza las cámaras de reconocimiento facial para monitorear a los musulmanes del país. Mantiene controles de reconocimiento facial para aquel que obtenga un nuevo número de teléfono móvil y permite que las empresas monitoreen las ondas cerebrales de los empleados en busca de productividad mientras trabajan.
El estudio colocó a Estonia como el país de la Unión Europea peor clasificado porque su base de datos biométricos a nivel nacional contiene desde recetas, detalles bancarios y de educación, así como boletos de autobús. Se accede con huellas digitales y crea una tarjeta de identificación nacional digital, a la cual la policía tiene acceso.
Pero también está el lado opuesto: Irlanda, Portugal, Chipre, el Reino Unido, Suiza y Rumania, que logran proteger los datos biométricos al contar con una pequeña base de datos que incluye perfiles criminales o de extranjeros, con defensas adicionales para los datos biométricos de los empleados, y no toman datos al entrar al país. El reconocimiento facial no se implementa en áreas públicas.
En cuanto al almacenamiento, Portugal es el único país que obtiene una hoja limpia porque las bases de datos están prohibidas y no cuenta con CCTV de reconocimiento facial. Esta posición la obtuvieron los países de la Unión Europea, debido al Reglamento General de Protección de Datos que protegen el uso de la biometría en el lugar de trabajo.
Sin embargo, estos países tienen un punto en su contra, y tiene que ver con la sección de visas, pues en 2020, el Sistema de entrada y salida será implementado en la Unión Europea, como parte del Acuerdo de Schengen que creará una base de datos biométricos a la que la policía de cada país miembro tendrá acceso.
Bulgaria, Chipre, el Reino Unido, Rumania e Irlanda no son miembros del Acuerdo de Schengen, pero están en conversaciones para que Chipre y Rumania se unan y la posición del Reino Unido podrá cambiar después del Brexit.