Con el arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) está trabajando en garantizar la conectividad y apoyar la seguridad pública durante el torneo.
Durante casi un mes y medio, millones de fanáticos llenarán estadios y zonas de aficionados en toda Norteamérica, con el deseo de vivir el evento deportivo que más pasiones despierta en todo el mundo.
Y en ese escenario, la infraestructura digital es una pieza fundamental para garantizar una experiencia satisfactoria y segura dentro de los estadios y en todos los alrededores.
Por eso, la FCC aseguró que está desplegando una estrategia de telecomunicaciones y gestión del espectro para evitar que el torneo se detenga por una llamada fallida, una interferencia de radio o una red saturada.
El presidente de la Comisión, Brendan Carr, destacó el trabajo que la agencia ha realizado junto con autoridades federales, estatales y locales para garantizar que las comunicaciones operen de manera segura y sin interrupciones durante el torneo.
“Gracias al liderazgo del presidente Trump, la Copa Mundial de la FIFA 2026 será la más grande y mejor hasta la fecha”, afirmó Carr, y reiteró que la agencia ha trabajado de manera coordinada con el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa Mundial de la FIFA.
Redes resilientes durante el torneo
Los megaeventos deportivos representan uno de los mayores desafíos para las redes de comunicación. Las redes enfrentan una presión extraordinaria en el tráfico de datos, ya que, de manera simultánea, miles de personas transmiten videos, realizan llamadas, comparten contenido en redes sociales y utilizan aplicaciones móviles.
Consciente de este escenario, la FCC reforzó la coordinación con operadores de telecomunicaciones, radiodifusores, agencias de seguridad pública y los equipos tecnológicos de la FIFA para asegurar la resiliencia de las redes en las ciudades anfitrionas.
El organismo dijo que ha trabajado para prevenir y responder rápidamente a interferencias que puedan afectar servicios críticos, incluyendo comunicaciones de emergencia, operaciones de los estadios y transmisiones internacionales.
Otro de los pilares tecnológicos del torneo es la gestión del espectro radioeléctrico.
La Comisión desplegó una red avanzada de sensores de monitoreo remoto en todas las sedes estadounidenses para detectar interferencias perjudiciales en tiempo real y garantizar la disponibilidad de frecuencias destinadas a operaciones de seguridad, transmisión de contenidos y coordinación logística.
Además, la FCC ha apoyado las tareas para resguardar la seguridad pública y nacional durante la Copa Mundial. En conjunto con organismos federales, estatales y locales, está trabajando para respaldar operaciones de detección y mitigación de drones.
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Esto en cumplimiento de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de Estados Unidos, que autoriza a las agencias de seguridad estatales y locales a neutralizar o destruir drones que representen una amenaza para la población, así como otras disposiciones vigentes relacionadas.
Asimismo, la agencia ha emitido hasta ahora diez Autorizaciones Temporales Especiales que permiten el funcionamiento de dispositivos inalámbricos y sistemas de transmisión necesarios para la cobertura mediática internacional del evento.
La medida busca garantizar que cientos de medios de comunicación de todo el mundo puedan transmitir desde las sedes del torneo sin generar conflictos en el uso del espectro.
Rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028
La experiencia adquirida durante la Copa Mundial 2026 tendrá un impacto que va más allá del futbol. La FCC considera que las actividades de planificación, pruebas técnicas y coordinación realizadas con las ciudades anfitrionas sientan las bases para futuros megaeventos internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
De cara al futuro, la preparación para el Mundial 2026 servirá para fortalecer los mecanismos nacionales de coordinación de comunicaciones, mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes y desarrollar modelos de gestión que podrían replicarse en otros eventos de gran escala.