El Banco Central (BC) de Brasil se prepara para lanzar la versión digital de su moneda nacional, el real. El objetivo, según la institución, es estimular nuevos modelos de negocio que incrementen la eficiencia del sistema de pago minorista.
Esta semana, el BC presentó las directrices de su moneda digital. La expectativa es que la CBDC (Central Bank Digital Currency o moneda digital del banco central) se integre con los ecosistemas digitales y siga el dinamismo de la evolución tecnológica de la economía brasileña.
“Con una CBDC brasileña, la BC ve potencial para la aplicación de nuevas tecnologías, como contratos inteligentes, IoT (Internet de las cosas) y dinero programable, en nuevos modelos de negocio, que aumentan la eficiencia de nuestro sistema de pago”, dice Fabio Araujo, de la Secretaría Ejecutiva del Banco Central.
Directrices
Los lineamientos se dividen en tres categorías: operación, garantías legales y premisas tecnológicas.
Araujo explica que las primeras normas reflejan lo que el Banco considera adecuado a las necesidades brasileñas en cuanto al funcionamiento de una extensión digital del real.
Implican un enfoque en la tecnología para fomentar modelos de negocio innovadores, la previsión para el uso minorista y el modo de operación en línea –en el que la moneda digital debe integrarse con los sistemas de pago actuales– y fuera de línea –determinando que debe ser análogo a cuando se realiza el pago en real físico en un establecimiento que no dispone de conexión a Internet.
Las pautas operativas aún indican que el modelo de distribución de la moneda nacional será intermediado. El BC emitirá el real que pasará al usuario final a través del sistema de pagos, como sucede con el real en forma física. Finalmente, tampoco habrá remuneración.
Las garantías legales se ajustarán para que el Banco opere la nueva forma de la moneda. Araujo dice que aún no se puede determinar el alcance o la naturaleza de estos ajustes, “porque las balizas presentadas no definen una moneda digital brasileña, sino un espacio para que el BC dialogue con la sociedad”.
Sin embargo, ya se sabe que la versión digital de la moneda debe obedecer a la observancia del secreto bancario y a la Ley General de Protección de Datos (LGPD). Otra directriz se refiere a los mecanismos para prevenir el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva.
En cuanto a los supuestos tecnológicos, el BC enfatiza que el sistema real digital debe estar abierto a la adopción de estándares internacionales, a fin de posibilitar los pagos transfronterizos. Y la resistencia a los ciberataques debe ser compatible con la adoptada en las infraestructuras críticas del mercado financiero brasileño.
Según el BC, las reglas presentadas pretenden orientar la discusión a nivel nacional. El Banco aún podrá reevaluar su posicionamiento a medida que evolucionen las discusiones.