OCDE señala la ruta para expandir la banda ancha en medio de Covid-19

La conectividad de banda ancha se ha vuelto un pilar de los países para impulsar la transformación digital y, al mismo tiempo, enfrentar las restricciones impuestas ante la pandemia de Covid-19.

Por ello, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) trazó una hoja de ruta con una serie de recomendaciones para que los países fomenten la competencia, las inversiones y la innovación en infraestructura de banda ancha.

En primer lugar, el organismo señala que los Estados miembros y no miembros deberían promover la competencia en todos los mercados y servicios con políticas no discriminatorias, el intercambio voluntario de redes de telecomunicaciones y las inversiones en infraestructura resiliente y escalable.

De acuerdo con el documento de la OCDE, los países deben fomentar el diálogo entre las múltiples partes interesadas, incluyendo al gobierno nacional, las administraciones locales, los operadores de red, reguladores y consumidores. Y los gobiernos tienen que implementar marcos legales y regulatorios sólidos para expandir la conectividad.

Otros de los pendientes urgentes que las naciones necesitan abordar son eliminar las brechas digitales y las barreras al despliegue de banda ancha, según identifica la hoja de ruta.

En estos aspectos, la organización recomienda promover la adopción de servicios avanzados de banda ancha a precios asequibles para todos; tomar medidas para evitar distorsiones en la competencia; fortalecer los derechos de los consumidores; mejorar las habilidades digitales de la población; apoyar una gestión eficiente del espectro; así como reducir los obstáculos administrativos y de procedimientos en la concesión de licencias y permisos de construcción.

Además, la OCDE advierte que los países requieren tomar medidas para garantizar la resiliencia, confiabilidad, seguridad y alta capacidad de las redes, sobre todo frente a los retos que ha traído consigo la pandemia de la Covid-19 y el aumento de presión en las redes debido a cambios en los patrones de consumo.

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Para alcanzar estos parámetros en las redes de banda ancha, el organismo aconseja que se publiquen informes periódicos con datos abiertos, verificables y granulares sobre los servicios que reciben los usuarios; adoptar medidas dirigidas a minimizar el riesgo de interrupción de la red y, por tanto, la resiliencia, y procurar que las redes sean resistentes a los riesgos de seguridad digital.

En última instancia, la organización internacional destaca la importancia de que los gobiernos y el sector privado se preocupen por poner en marcha acciones para minimizar los impactos ambientales de las redes de telecomunicaciones. Esto, puntualiza, puede lograrse si se adoptan redes y dispositivos sostenibles, y las empresas informan continuamente sobre su huella ambiental y lo que están haciendo para atenuarla.

Ulrik Vestergaard Knudsen, secretario General Adjunto de la OCDE, aseguró que materializar estas recomendaciones en los países exigirá un gran esfuerzo de política pública dirigida a expandir la conectividad, una tarea que es urgente durante el actual contexto de contingencia. Aunque la crisis sanitaria ha generado desafíos, también representa una oportunidad para colocar a la política digital en el centro de los planes de recuperación después de la pandemia.