La Cámara de Diputados de Rusia aprobó el establecimiento de Runet, una intranet nacional capaz de mantener al país en línea en caso de una amenaza cibernética, pues está completamente separada del Internet global. Para los diputados la ley es una forma de defensa, pero para los activistas de derechos civiles representa una nueva forma de censura de contenido no deseado en Moscú.
La nueva ley forma parte del “Programa nacional de economía digital”, obteniendo 307 votos a favor y 68 en contra. El texto deberá ser examinado por la cámara alta, donde se espera una clara aprobación, para ser firmada después por el presidente y entrar en vigor el primero de noviembre. Obligará a los proveedores de servicios de Internet a garantizar un espacio para Runet en caso de agresión extranjera.
Las empresas de telecomunicaciones rusas tendrán que instalar “medios técnicos” para redirigir el tráfico de Internet a puntos de intercambio aprobados por Roskomnazor, quien se encargará de inspeccionar el tráfico, bloqueando contenido prohibido y garantizando que el tráfico permanezca dentro del país. El presidente Vladimir Putin ha garantizado apoyo y cobertura financiera para el proyecto.
La agencia Intefax citó a Alexander Zharov, director de Roskomnazor, quien anunció que Twitter y Facebook tendrán nueve meses para alinearse con la nueva ley, trasladando sus datos a servidores ubicados en Rusia, esperando que el país no se viera obligado a ocultarlos.
El senador Andrei Klishas dijo al diario alemán DW que otros países tienen capacidades técnicas para lanzar ataques contra la Internet rusa, por lo que se deben “tener las capacidades técnicas para resistir tales ataques”.
Estados Unidos es el enemigo número uno a tener en cuenta, “no tenemos dudas de que son técnicamente capaces de apagar Internet en cualquier país que consideren necesario”, agregó Klishas.
Rusia realizó una “prueba general”. En febrero se desconectó temporalmente de los servidores internacionales, con lo cual verificó las disposiciones de la nueva ley que modifica a la anterior sobre comunicaciones y protección de la información, preparando al país para una guerra cibernética. Dicha prueba pasó todas las comunicaciones digitales de empresas, ciudadanos y administraciones públicas mediante una red interna en lugar de enrutadores extranjeros.
Roskomnazor seguirá teniendo un papel central al concentrar los detalles de los flujos de tráfico e indicar quiénes son los clientes de cada proveedor, actuando como un organismo de supervisión central y asumiendo la gestión de Runet, en caso de algún ataque cibernético.