A partir de este primero de julio, entró en vigor el nuevo régimen de proveedores de infraestructura legal (SIP, en inglés) de Australia, como parte de la nueva Garantía de Servicio Universal para la banda ancha y servicio de voz. Este marco legislativo determina que la Red Nacional de Banda Ancha (NBN) debe llevar conexiones con velocidad de 25 Mbps o superiores a todo el país a medida que el operador avance en el despliegue de infraestructura.
El régimen SIP forma parte de las disposiciones del paquete de reformas a la ley de telecomunicaciones que fue aprobado en mayo. Las nuevas normas contemplan también que los operadores pueden presentar compromisos de separación funcional voluntarios a la Comisión de Competencia y Consumidor de Australia para tener mayor flexibilidad comercial; así como la introducción de un impuesto a la banda ancha a través de NBN para financiar la cobertura rural.
NBN, que presta servicios mayoristas, tiene la obligación de garantizar el acceso a infraestructura de banda ancha a toda la población, independientemente de la zona donde residan. Será el SIP predeterminado a nivel nacional una vez que implemente su red en todo el territorio.
“Se espera que los SIP conecten las instalaciones a una red de línea fija de alta velocidad (al menos 25 Mbps de descarga y 5 Mbps de subida, además de voz). Sin embargo, cuando esto no sea razonable, el SIP podrá conectar instalaciones a una red de banda ancha inalámbrica o satelital fija de alta velocidad”, de acuerdo con el Departamento de Infraestructura, Transporte, Desarrollo Regional y Comunicaciones.
Además, el nuevo régimen establece que otros proveedores pueden ser SIP en algunas circunstancias; por ejemplo, si tienen contratos para llevar servicios en un nuevo desarrollo inmobiliario. Al igual que NBN, deberán cumplir con los requisitos de velocidad y admitir el servicio de voz en las líneas fijas.
“La obligación de servicio universal existente exige el acceso únicamente a los servicios de voz. La nueva Garantía de Servicio Universal amplía el mandato de dar a los australianos acceso garantizado a servicios de banda ancha y de voz, al tiempo que asegura que se mantengan los servicios actuales de teléfono fijo y teléfono público en áreas rurales y remotas”, expuso el Ministro de Comunicaciones, Seguridad Cibernética y las Artes, Paul Fletcher.