IA acelera la innovación, pero también multiplica los riesgos de ciberseguridad, advierten especialistas

La ciberseguridad ha dejado de ser un tema exclusivo de los departamentos de Tecnologías de la Información (TI) para convertirse en un habilitador estratégico de la innovación y en un componente esencial para la gestión de riesgos en las empresas, coincidieron especialistas durante el Summit “Evolución Digital. Tecnología que impulsa tu negocio”.

En el panel “Ciberseguridad como habilitador de la innovación”, los participantes advirtieron que tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), la automatización y la Nube están acelerando la transformación digital, pero también amplificando los riesgos.

Para Juan Pablo Toledo, director de Tecnologías de la Información de Pueblo Bonito, la ciberseguridad es el seguro de vida de la innovación. Explicó que anteriormente los proyectos se desarrollaban como si la seguridad fuera un parche de última hora, advirtiendo que “hoy eso sería como levantar un rascacielos sobre arena, sin cimientos”. Comparó la innovación con el motor de un vehículo de Fórmula 1 y a la ciberseguridad con los frenos, señalando que “no están para detenernos, sino para permitirnos reaccionar ante los obstáculos”.

Desde la perspectiva de Adrián Ramírez, director de Planificación y CIO de Beta San Miguel, el principal reto es que muchas organizaciones siguen viendo este entorno únicamente como un asunto técnico. “El proceso de innovación tiene como fin crear valor; desde que nace la idea hay que pensar cómo protegerla, cómo asegurar su desarrollo y cómo mantenerla segura una vez que ya está en operación”. Sugirió que las empresas deben permitir que los equipos trabajen con mayor flexibilidad, pero bajo principios estrictos de protección de datos.

Por su parte, Marcos Polanco Velasco, director ejecutivo y CISO de SCITUM, aseguró que la ciberseguridad ya es un requisito indispensable de negocio porque “hoy es inviable un producto o servicio que no proteja los datos, debido a las altas exigencias de los usuarios”. 

El directivo advirtió que un error muy común es llamar a los expertos de seguridad cuando el proyecto ya está terminado: “Cuando una aplicación ya va a salir a producción y apenas piden revisarla, el área de seguridad se convierte en el departamento del ‘No”.

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Durante la charla también se analizó el impacto de la Inteligencia Artificial. Los expertos coincidieron en que esta tecnología representa un arma de doble filo: por un lado, reduce la complejidad operativa para las empresas, pero por el otro, eleva la sofisticación de las amenazas. Al respecto, Juan Pablo Toledo explicó: “Los hackers están utilizando IA para generar ataques más complejos y sofisticados, pero también nosotros la usamos para detectar patrones en segundos que antes tomaban días”.

Adrián Ramírez señaló que la IA tiene un lado oscuro y otro que brilla, ya que potencia riesgos pero amplifica las capacidades humanas. “La IA puede procesar enormes volúmenes de información, pero todavía no puede contextualizar. Esa sigue siendo una capacidad humana”, afirmó.

Mientras tanto, Polanco Velasco declaró que en SCITUM ya utilizan motores de decisión impulsados por inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos, detectar patrones de ataque y acelerar la respuesta ante incidentes de ciberseguridad. Sin embargo, subrayó que el uso de IA debe operar bajo esquemas claros de gobierno, trazabilidad y supervisión humana. “No se vale decir ‘ChatGPT me dijo’. Tiene que existir una persona involucrada en la toma de decisiones”, sostuvo.

En este sentido, Ramírez aconsejó que las empresas identifiquen y protejan sus activos más críticos. “Nunca vas a ir tan rápido como los procesos de innovación, por eso necesitas tener claro qué es lo más importante que debes proteger”, comentó, haciendo referencia a las “joyas de la corona” del negocio.

El panel concluyó que la ciberseguridad requiere una visión integral basada en una responsabilidad compartida que involucre cultura, procesos y tecnología. Marcos Polanco Velasco sentenció que “la responsabilidad máxima de la ciberseguridad es de la dirección general. Si no viene desde la alta dirección, lo demás no va a caminar”, proponiendo un modelo colaborativo con embajadores en cada área.

A su vez, Adrián Ramírez coincidió en que una sola persona no puede asumir la carga, indicando que “desde el consejo de administración tendría que existir un mandato claro sobre el tema de ciberriesgo. Tiene que ser una responsabilidad compartida”. Juan Pablo Toledo respaldó esta postura sugiriendo manuales de supervisión corporativa y concluyó: “La seguridad no es un destino, es un proceso continuo. Innoven con entusiasmo y sin miedo, pero nunca sin un plan de respaldo”.