Más Estado y más mercado: operadores defienden nuevo modelo regulatorio en Brasil
A la luz de la segunda consulta pública de la Anatel, los operadores volvieron a poner sobre la mesa el tema del Fair Share. El ministro de Comunicaciones coincidió en la necesidad de una revisión regulatoria.
Brasilia.- El avance de la Inteligencia Artificial, la computación en la Nube y las plataformas digitales exigirá una revisión del modelo regulatorio brasileño y una redefinición del papel de las telecomunicaciones en la economía digital. La evaluación fue realizada por Alberto Griselli, presidente de Telebrasil, durante la apertura del evento cuyo tema es la transición “del Brasil conectado al Brasil digital”.
En su discurso, Griselli defendió que las redes de telecomunicaciones se han convertido en infraestructura estratégica para servicios, negocios, emprendimiento y ciudadanía digital. Según él, el país ya consolidó un alto nivel de conectividad en las últimas décadas, con impacto directo sobre el consumo, los servicios financieros y los pequeños negocios.
El desafío ahora, por lo tanto, es dar el próximo salto hacia la digitalización y la producción tecnológica, y no sólo hacia el consumo. “Eso representa una oportunidad concreta de añadir R$ 1,3 billones (US$ 257,900 millones ) al PIB brasileño”, afirmó.
Para ello, el ejecutivo defendió la duplicación de la infraestructura. “El Ran Sharing y el compartimiento en general deben ser reconocidos como algo natural, pero de vez en cuando existe algún impedimento para que eso ocurra”, reflexionó.
Para el ejecutivo, la aplicación de la norma regula el compartimiento de antenas en municipios del interior de Brasil, pero no alcanza la parte más significativa del ecosistema, afirmó.
Griselli también citó el avance del 5G, que ya alcanza cerca del 63% de la población brasileña en menos de cuatro años desde la subasta de la tecnología, además del crecimiento de las plataformas digitales y de Pix como ejemplos de cómo la conectividad pasó a estructurar la economía.
A pesar de ello, afirmó que el diseño institucional de las telecomunicaciones necesita ser revisado frente a la transformación tecnológica acelerada por la Inteligencia Artificial y por la expansión del procesamiento de datos.
Según Griselli, mientras el poder económico de las plataformas digitales se volvió global, la lógica regulatoria sigue concentrada en reglas locales dirigidas principalmente a la infraestructura de telecomunicaciones. “Cuanto mayor es el poder de un mercado global, menor es la regulación sobre esas plataformas”, constató.
Para él, el debate sobre el “Brasil digital” pasa necesariamente por un nuevo equilibrio regulatorio capaz de sostener inversiones en infraestructura, ampliar la capacidad de las redes y responder al crecimiento exponencial del tráfico de datos impulsado por IA, cloud y plataformas digitales.
En su discurso, el ministro de Comunicaciones, Frederico de Siqueira, coincidió en la necesidad de una revisión regulatoria con una mirada más enfocada en las políticas públicas en marcha. Citó las nuevas licitaciones del FUST para conectar escuelas y unidades básicas de salud, que suman R$ 4,200 millones (US$ 833,3 millones) en inversiones, considerando la aplicación del fondo en los últimos años.