Reforma Jorge F. Negrete P.
La geopolítica digital es una disciplina que sólo tiene antecedente en la geopolítica económica de la Revolución Industrial y continuó a lo largo del siglo 20. Intereses económicos en sectores como el farmacéutico, manufactura, automovilístico y alimentario crearon bloques económicos con distintos propósitos: proteccionistas o economías integradas. El bloque económico de Norteamérica, Mercosur y el Mercado Europeo son algunos de estos ejemplos. Sin embargo, el nacimiento de una sociedad digital consolidó 3 visiones para producir, distribuir y consumir bienes y servicios digitales: Europa, Estados Unidos y China.
Europa tiene dinero público en redes de telecomunicaciones, Data Centers, centros de innovación y digitalización de su sociedad. Europa no es líder digital y señala que la innovación china y de Estados Unidos sea regulada bajo los valores democráticos y jurídicos occidentales, es decir, europeos. EUA le apuesta al mercado y China al capitalismo de Estado. El mundo observa.
Mi querido y admirado amigo Paul Lara, analista y periodista del sector digital, presentó un trabajo vital sobre la relación entre el candidato a la vicepresidencia republicana, JD Vance, y la industria digital este fin de semana. Una relación documentada y observada por analistas financieros y la diplomacia digital, pero que Paul presenta oportunamente.
Vance no sólo es la estrella y objeto de su libro y película en Netflix, es también un empresario asociado a algunos de los más importantes financieros y visionarios de la tecnología digital: Steve Case (AOL-Time Warner y creador de conceptos como economía colaborativa), Marc Andreessen (creador de Netscape y promotor del comercio electrónico), Eric Schmidt (ex director de Google), Peter Thiel (PayPal junto con Musk y promotor de Facebook, también autor del concepto “una startup debe ser capaz de capturar valor y convertirse en un monopolio”).
Trump señaló a Taiwán que debe pagar por su protección ante China y tiró las acciones de las empresas de procesadores, tiene un discurso agresivo en contra de las empresas tecnológicas, Vance incidiría en un apoyo superior y confianza en el mercado como promotor digital.
Biden ha apoyado el desarrollo tecnológico, aunque para algunos es aún conservador. Publicó una Estrategia Nacional de Espectro, que identifica el doble del espectro actual. ¿El objetivo?: Inteligencia artificial (IA). Lanzó su programa de Internet con la finalidad de llegar a los últimos 20 millones de desconectados y presentó la Chip Act. Biden no quiere que EUA pierda liderazgo y desde el Estado apoya la investigación en procesadores de cómputo, con una fuerza no vista desde que EUA apoyó la llegada del hombre a la Luna.
Biden realizó reuniones con los lideres de la IA de EUA y presentó tres documentos estratégicos: el Plan Estratégico Nacional de Investigación y Desarrollo de la IA, la Declaración de Derechos en materia de IA y la Orden Ejecutiva que ordena a las agencias federales eliminar el sesgo en el diseño y uso de la IA y proteger al público de la discriminación algorítmica. Este proyecto lo lidera Kamala Harris.
Organismos internacionales como la UNESCO, la ONUDI, la Alianza Europea de IA, la Alianza Global sobre la IA, el G7 y el grupo denominado de Hiroshima, han llamado a la adopción de un estándar técnico internacional sobre el uso de sistemas de IA, de acuerdo con valores democráticos compartidos, transparencia, seguridad y protección contra abusos. Bajo la presidencia en turno del Consejo de la UE, España logró cerrar el reglamento europeo de uso de la IA. Todos quieren ser la plataforma de colaboración, intercambio de conocimientos y regulación de la tecnología digital y la IA.
Vance y Biden creen en el liderazgo de la tecnología digital norteamericana. En el fondo y para el mundo, son lo mismo, aunque ahora sabemos que de ganar Trump, presionará la geopolítica económica y Vance, incentivará su activismo digital, incorporando más presión a la geopolítica digital global.
Presidente de Digital Policy Law
X / @fernegretep