Fabricantes que reciban fondos de Ley CHIPS de EE. UU. no podrán expandirse en China por 10 años

Si quieren recibir dinero del fondo federal para rescatar su industria de semiconductores, los fabricantes estadounidenses de chips no podrán expandir su capacidad de producción en China durante una década a partir de que les sean otorgados los recursos.

Esto de acuerdo a las nuevas reglas que el Departamento de Comercio impuso para el fondo de 39 mil millones de dólares diseñado para construir una industria de semiconductores de vanguardia en Estados Unidos y recuperar su hegemonía en la cuota mundial de producción de chips.

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El Departamento de Comercio abrió la convocatoria para las solicitudes de fondos de la Ley de Chips que el Congreso aprobó el año pasado, en un programa histórico de política industrial diseñado para contrarrestar el ascenso de China en el sector. 

Al anunciar la medida, la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, advirtió que el Departamento implementaría medidas adicionales de seguridad para garantizar que no se abuse del programa.

“Se requerirá que los beneficiarios celebren un acuerdo que restrinja su capacidad de expandir la capacidad de fabricación de semiconductores en países extranjeros de interés durante un periodo de 10 años después de recibir el dinero”, anunció Raimondo, en una alusión a China, aunque no la mencionó explícitamente.

La secretaria agregó que las empresas que reciban financiamiento tampoco deben “participar a sabiendas en ninguna investigación conjunta o esfuerzo de licencia de tecnología con una entidad extranjera de interés que involucre tecnologías o productos sensibles”.

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En 2022, el Congreso de EE. UU. aprobó la Ley de Chips en un esfuerzo por crear una industria capaz de producir en masa semiconductores de vanguardia, que hoy en día se fabrican principalmente en Taiwán. 

Y, además de las medidas para ayudar a las empresas estadounidenses, el Departamento de Comercio ha tomado medidas para frenar la industria de fabricación de chips en China, incluida la imposición de amplias regulaciones de control de exportaciones en octubre pasado que dificultará que el gigante asiático obtenga chips avanzados.

“Nuestro objetivo es asegurarnos de que Estados Unidos sea el único país del mundo donde todas las empresas capaces de producir chips de vanguardia lo estarán haciendo a escala”, señaló Raimondo.

La secretaria de Comercio agregó que las empresas tendrán que aceptar otras restricciones, incluida la prohibición de usar dinero para la recompra de acciones o el pago de dividendos. 

Y, finalmente, dijo que las empresas que soliciten más de 150 millones también tienen que describir de antemano cómo proporcionarán cuidado infantil asequible para los trabajadores, una medida que refleja la preocupación de que EE. UU. no tiene suficientes trabajadores calificados para garantizar que se cumpla el objetivo de la Ley de CHIPS.