Un Pacto Digital Mundial en la era de la Inteligencia Artificial

A cinco años de comenzar el corte de caja de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con la acelerada evolución de la Inteligencia Artificial (IA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está desarrollando un Pacto Digital Mundial.

El pacto busca garantizar un futuro digital inclusivo, abierto y seguro para toda la población, ante la forma dramática en la que la evolución de las tecnologías está transformando el mundo.

También el interés global por aprobar este pacto radica en acelerar la cooperación de los países para abordar los riesgos asociados a los rápidos cambios tecnológicos y a las tensiones geopolíticas que se han vivido en los últimos años.

Lo digital ha sido un eje transversal en la agenda de los ODS de la ONU desde hace tiempo atrás, y la organización sabe que necesita potencializar los beneficios de las tecnologías para cumplir sus metas de cara al 2030.

Sin duda, una de esas tecnologías disruptivas es la Inteligencia Artificial. Por eso, la versión ‘cero’ del documento promueve la creación de un fondo global con un monto inicial de 100 millones de dólares, que se lanzaría en 2025, para construir capacidades de IA: técnicas y de talento humano.

¿Quiénes financiarían el fondo? Quien levante la mano: empresas, gobiernos, organizaciones y todas aquellas entidades con la capacidad de donar e interés en el desarrollo de la IA.

Además del fondo, el pacto le pide a las empresas que desarrollen soluciones para mitigar los riesgos de la IA y que transparenten sus sistemas. A los gobiernos y reguladores, les exige avanzar en marcos de gobernanza y regulación coordinada en torno a esta tecnología.

Y para guiar la implementación de la IA, Naciones Unidas planea conformar un Panel Científico Internacional que llevará a cabo investigaciones e informes para construir un marco conceptual y taxonómico de la IA.

Los ojos de la comunidad internacional de Internet y las TIC están puestos sobre este pacto, que se someterá a votación en la Cumbre del Futuro, en Nueva York, en septiembre de este año, porque dispone una serie de compromisos y acciones urgentes entre sus firmantes:

  1. garantizar el acceso a Internet con mínimo 10 Mbps de velocidad; 
  2. conectar a todas las escuelas a Internet;
  3. promover la Internet libre y abierta;
  4. aumentar la inversión en infraestructura; 
  5. fortalecer los estándares de ciberseguridad.

Naciones Unidas propuso este pacto desde 2021. Aunque entonces la IA era un tema de relevancia, todavía no había puesto de manifiesto en todo su esplendor su impacto global ni se había acelerado como sucede ahora.

Hacia 2030, cuando se conozca si se alcanzaron varios de los ODS, se estima que la IA contribuirá con el 5.4 por ciento del PIB sólo de América Latina, de acuerdo con la consultora McKinsey. Y en América del Norte, aportará hasta 14.5 por ciento del PIB.

La diferencia entre países y regiones para capturar su valor es enorme y dependerá de la infraestructura, las competencias, instituciones e incentivos con los que disponga cada economía.

Sin embargo, el panorama es desigual. Estados Unidos busca crear un fondo por 32 mil millones de dólares para la IA. China superaría los 38 mil millones de dólares de gasto en esta tecnología.

Cada potencia está sacando su artillería para ganar esta batalla y liderar un valioso mercado. Mientras tanto, otros países, incluidos los latinoamericanos, aún no tienen una ruta clara y a la par enfrentan desafíos como la falta de infraestructura, de capacidad de cómputo y un incipiente brazo en la investigación.

Por eso, el Pacto Digital Mundial tiene la oportunidad de equilibrar la balanza y velar para que el uso de la IA no sea sólo cuestión de poderío tecnológico, sino que tenga como prioridad el bienestar humano y el desarrollo sostenible.

Las grandes potencias, a medida que intensifican su lucha por el liderazgo tecnológico, promueven políticas, innovaciones y prácticas comerciales que incorporan nuevas capas a Internet y podrían generar “islas de Internet”.

De ahí que crear compromisos comunes podría servir también para evitar una temida fragmentación de Internet ante el contexto geopolítico de estos días:

Estados Unidos vs. China en una guerra tecnológica que incluye IA, semiconductores, supercómputo, 5G y más.

La guerra de Rusia y Ucrania.

Europa en busca de consolidar una soberanía tecnológica.

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