Según informes de The New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea hacer una reversión a las regulaciones en materia de calidad del aire por emisiones de automóviles realizadas durante la administración de Barack Obama.
Sin embargo, el estado de California está en desacuerdo con la propuesta y pactó con cuatro fabricantes automotrices oponerse a la propuesta de Trump.
Los fabricantes que pactaron con California son Honda, Ford, Volkswagen y BMW. La compañía Mercedes-Benz también se prepara para unirse a la oposición.
El acuerdo con California mantiene a los cuatro fabricantes en el estándar establecido por la anterior administración, teniendo que disminuir las emisiones de sus flotas de vehículos nuevos hasta el año 2026.
Por otro lado, Toyota, Fiat Chrysler y General Motors fueron convocados por un asesor principal de Trump en una reunión de la Casa Blanca el mes pasado, donde los presionó a apoyar la iniciativa del presidente, según cuatro personas familiarizadas con las conversaciones.
Trump tuiteó la semana pasada que Henry Ford está “dando vueltas” en su tumba ante la “debilidad de los ejecutivos actuales de las compañías automotrices” por tomar el acuerdo con California. En un comunicado, Ford dijo que está “orgulloso de liderar el camino para tomar las medidas correctas para el medio ambiente y al mismo tiempo proteger la asequibilidad del consumidor y la salud de la industria a corto y largo plazo”.
Los esfuerzos de la administración para debilitar las reglas de contaminación de la era de Obama podrían volverse irrelevantes si demasiados fabricantes de automóviles se unen a California antes de que el plan Trump pueda ponerse en práctica. Eso podría poner en peligro uno de los retrocesos más profundos de las políticas de cambio climático de Trump.
Un reciente informe de Consumer Report dijo que la reversión planeada por Trump costaría a los consumidores 460 mil millones de dólares entre los años de modelos 2021 y 2025, un promedio más de 3 mil 300 por vehículo, y también aumentaría el consumo de petróleo en 320 mil millones de galones.
Ford, por su parte, tiene en puerta dos vehículos eléctricos próximos a su lanzamiento a finales de 2022 o inicios de 2023, uno baja la marca de Ford y el segundo con la insignia Lincoln.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con el tema, se ensamblarán en Flat Rock, Michigan, aunque habían sido programados para construirse en las instalaciones de Ford en Cuautitlán, México.Pese a que el cambio de planes no fue explicado, se piensa que tiene que ver con el acuerdo de 500 millones de dólares que Ford invirtió en la startup Rivian, con sede en Michigan. El gigante automovilístico utilizará la plataforma skateboard de Rivian y la arquitectura eléctrica que ha desarrollado para sus vehículos.