Tienes derecho a proteger tu actividad e integridad cerebral: Chile es el primero en regular los neuroderechos

Chile está liderando la carrera por los neuroderechos. La semana pasada, la Comisión Desafíos del Futuro, presidida por el Senador Guido Girardi, aprobó por unanimidad una reforma constitucional “para proteger la integridad y la indemnidad mental” de las personas frente a los avances de la neurotecnología.

El proyecto de reforma constitucional modifica el artículo 19, número 1°, de la Carta Fundamental del país y establece que:

“El desarrollo científico y tecnológico estará al servicio de las personas y se llevará a cabo con respeto a la vida y a la actividad física y psíquica. La ley regulará los requisitos y condiciones para su utilización en las personas, debiendo propender especialmente, al resguardo de la actividad cerebral, así como la información proveniente de ella”.

Tras la votación, el senador Girardi indicó que “este es un proyecto que desafía el futuro y plantea ir por delante de los problemas y no detrás de ellos, cuando ya es casi imposible regularlos”.

Agregó que la iniciativa “garantiza que este desarrollo tecnológico, fundamental para la sobrevivencia de la humanidad, no pueda ser usado nunca en contra de la libertad, la autonomía y el libre albedrío de los seres humanos”.

¿Cuáles son los riesgos de la neurotecnología?

La nanotecnología está tomando un papel clave en un mundo donde todos los días surge una nueva tecnología como Neuralink e incluso hay movimientos como el Transhumanismo, que apoyan el uso de herramientas tecnológicas para meterse en nuestros cerebros, ya sea con el fin de tratar enfermedades o llevar a otro nivel las capacidades humanas.

Pero aunque existen muchos beneficios, los avances en nanotecnología se han acelerado en los últimos años sin restricción alguna, dejando la puerta abierta a posibles usos indeseables.

Un ejemplo sería utilizar estas técnicas para incluir, alterar o manipular el cerebro de una persona. También podría exacerbar las desigualdades sociales y ofrecer a empresas, cibercriminales, gobiernos o cualquier otra persona nuevas formas de explotar y manipular a las personas.

Esto tendría grandes repercusiones para algunos de nuestros derechos fundamentales como la privacidad mental y hasta el propio dominio de nuestros cuerpos.

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La iniciativa de Chile por proteger la integridad mental ha despertado el interés mundial.

Uno de los 25 especialistas internacionales en neurociencia, derecho y ética que han apoyado el proyecto chileno es Rafael Yuste, uno de los investigadores más influyentes a la hora de advertir sobre los riesgos que tienen estas técnicas para la privacidad mental.

En declaraciones, el científico español aseguró que “es un momento histórico. Es la primera vez en el mundo –que yo sepa– que en una Constitución se protege la actividad cerebral, la información y la integridad mental”.