La sobrecarga regulatoria frena el mercado digital único en Europa
Un nuevo estudio estima que el sector de telecomunicaciones se debe enfrentar a por lo menos 34 obligaciones regulatorias distintas, derivadas de 9 regulaciones sectoriales y 19 horizontales, lo que provoca confusión y un servicio inconsistente entre los usuarios del mercado europeo. Además, advierte que este complejo marco regulatorio evita que los operadores puedan adaptarse mejor a las condiciones actuales del mercado.
El estudio elaborado por la consultora Arthur D. Little, y encargado por la asociación de proveedores Connect Europe, destaca la excesiva complejidad del marco regulatorio de telecomunicaciones, que dificulta aún más la consecución del mercado único europeo debido a la fragmentada implementación nacional.
El informe se presenta a propósito del debate alrededor de la propuesta de Ley de Redes Digitales presentada la Comisión Europea (CE), la cual plantea principalmente la simplificación regulatoria del sector para acelerar las inversiones en nuevas infraestructuras de fibra óptica y 5G, y que permite avanzar hacia un nuevo marco equilibrado que considere la competencia de los participantes del sector digital.
De acuerdo con el estudio, los consumidores finales actualmente deben desenvolverse frente a 34 conjuntos de obligaciones regulatorias, de las cuales, al menos 12 se solapan entre las leyes sectoriales y las generales de consumo, mientras que 16 se clasifican como especialmente estrictas y específicas del sector de las telecomunicaciones.
La consultora advierte que esto genera tres desafíos principales: exceso de regulación, desigualdad de condiciones y fragmentación del mercado. Derivado de ello, los clientes experimentan confusión e inconsistencias tanto dentro como entre los mercados nacionales, lo que reduce la satisfacción general con el servicio.
Arthur D. Little también identifica un total de 28 regulaciones que impactan a los operadores de telecomunicaciones: 9 dirigidas específicamente a las telecomunicaciones y 19 de mayor alcance.
Mientras que tanto operadores como autoridades europeas se han pronunciado a favor de normas que faciliten un mercado único digital, el informe advierte que la carga regulatoria actual afecta la claridad de las normas para los usuarios finales y dificulta la posibilidad de ofertas transfronterizas debido a las sustanciales divergencias nacionales.
Por ejemplo, la consultora señala específicamente que la divergencia del marco regulatorio es más notoria en temas como protección del consumidor, neutralidad de la red, medidas de seguridad, retención de datos y notificación de incidentes de seguridad.
Asimismo, esta situación afecta considerablemente a la sostenibilidad financiera del sector, ya que los operadores han experimentado una pérdida de valor constante, de cerca de 1.8%, reflejada en bolsa en el periodo de 2014 a 2023.
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En contraste, sus pares menos regulados, incluyendo las telecomunicaciones en otras regiones y las plataformas tecnológicas globales, experimentaron un crecimiento anual de la capitalización bursátil del 1.1% y el 36%, respectivamente.
Para atender estos retos, el informe recomienda la revisión del marco regulatorio alrededor de tres ejes: simplificación, competencia y armonización.
Según Arthur D. Little, la nueva normativa debería simplificar la normativa mediante la sustitución de las obligaciones obsoletas y superpuestas por protecciones horizontales simplificadas y favorables al consumidor.
La nueva ley también debe abordar cómo garantizar una competencia leal, al aplicar de forma uniforme las salvaguardias del consumidor y los principios de neutralidad de la red a todos los proveedores de servicios digitales.
Finalmente, se debe buscar la armonización en la aplicación de la normativa en toda la Unión Europea para reducir la fragmentación y garantizar la coherencia de los derechos de los consumidores y las experiencias de servicio.