La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó un análisis de los avances que ha logrado el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) de Perú para fortalecer sus labores como ente regulador y su reputación como una entidad técnicamente competente.
Si bien el informe destaca que la institución ha logrado importantes progresos en la implementación de las recomendaciones técnicas de la OCDE, aún tiene varios retos por delante y se enfrenta a un entorno político e institucional complejo.
En 2018, la organización emitió una serie de consejos para el ente regulador, en materias de estrategia de relaciones externas, planificación regulatoria, compartir datos, analizar el desempeño del sector, revaluar sus funciones, monitorear los reclamos de usuarios y protegerlos, entre otras.
Ahora, el estudio del organismo internacional destaca que Osiptel ha hecho adelantos relevantes para hacer un pleno uso de su mandato, fomentar la diversidad en la toma de decisiones, incrementar el uso de consultas tempranas con los actores interesados, y el uso de métodos de inspección y cumplimientos basados en riesgos.
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Particularmente, el documento señala que el ente regulador abogó con éxito ante el gobierno peruano para aumentar la tarifa regulatoria e instalar una revisión trienal; mejoró la atención a quejas de los consumidores; puso en marcha un marco de análisis de impacto regulatorio y reinstauró un consejo de usuarios que funciona como mecanismo de difusión.
En cuanto a las quejas de usuarios, el organismo eliminó el rezago de 250 mil quejas al implementar un sistema eficaz que ayudó a reducir el volumen de nuevos reclamos, pasando de un máximo de 40 mil a 6 mil al mes.
También el Osiptel consiguió establecer un presupuesto más adecuado mediante el aumento de la tarifa regulatoria; sin embargo, la OCDE advierte que la falta de criterios o procedimientos para llevar a cabo esta revisión podría desencadenar una incertidumbre presupuestaria.
Por otro lado, el órgano regulador efectuó una reorganización interna orientada a mejorar la eficacia operativa y mejoró los mecanismos de control de calidad, involucrando a sus asesores jurídicos en las etapas tempranas del desarrollo de propuestas regulatorias. Ahora la toma de decisiones está más centralizada.
Otro de los avances de Osiptel es que nombró a un coordinador parlamentario como enlace con el Congreso. Pero, hasta ahora, aún no ha desarrollado una estrategia sólida de relaciones externas para todos los actores interesados que refuerce su función como un árbitro neutral en el sector de las telecomunicaciones.
Además, la OCDE indica que la institución comenzó a publicar su agenda regulatoria anual, la cual puede ser una herramienta para propiciar la participación de los actores interesados en la regulación de telecomunicaciones. Y, en cierta medida, mejoró la gestión de sus recursos humanos, pero, al mismo tiempo se enfrenta a restricciones y a una lenta transición en el nuevo régimen.
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Las actividades del Osiptel se han visto entorpecidas en cierto grado por la incertidumbre e inestabilidad política en Perú, pues en el gobierno se han experimentado numerosos cambios de funcionarios y en la Presidencia, durante el gobierno de Pedro Castillo y ahora tras su salida.
Uno de los desafíos que identifica el informe de la Cooperación es que el ente peruano sigue asumiendo funciones y responsabilidades asignadas por el Poder Ejecutivo o por el Congreso, sin que se evalúen sus funciones actuales. “Esto puede ocasionar mayor confusión acerca del rol que tiene el regulador y su posible superposición con otras entidades públicas”, alerta.
La OCDE resalta que los avances del Osiptel muestran que hay disposición por aprender y mejorar prácticas, pero las acciones se tendrían que fortalecer con un mayor seguimiento. Tras las recomendaciones que hizo la organización internacional en 2018, no se creó un grupo especializado para ponerlas en práctica, algo que, para la OCDE, se debe corregir.
Para la organización, “en un proceso político inestable y complejo, el Osiptel debería seguir trabajando en comunicar con claridad el alcance de su cometido dentro del sector de las telecomunicaciones, así como sus principales objetivos y resultados”.
Frente a los constantes cambios en los gobierno, la OCDE considera que el ente regulador debe prepararse para “proporcionar una narrativa estable sobre su función como árbitro neutral”, y mejorar la confianza con los operadores.