Nokia y la empresa estadounidense OneLayer anunciaron una alianza estratégica para acelerar la adopción de redes privadas 5G y LTE seguras en el sector de empresas de servicios públicos.
Las redes privadas 5G y LTE ofrecen ventajas significativas sobre las infraestructuras tradicionales: mayor control sobre el tráfico, menor latencia, seguridad reforzada y cobertura confiable dentro de plantas industriales o instalaciones críticas.
Se trata de una infraestructura segura, confiable y adaptada a las necesidades específicas de una empresa. Sin embargo, también enfrenta retos de ciberseguridad.
En este contexto, la colaboración de las empresas busca integrar la experiencia de Nokia en redes industriales de misión crítica con las capacidades de OneLayer en seguridad “zero-trust” y gestión de activos operativos.
De acuerdo con ambas compañías, la combinación de la plataforma de redes privadas de Nokia con la solución Bridge de OneLayer permitirá a las empresas de energía, agua y otros servicios públicos mejorar la protección de sus sistemas, detectar amenazas con mayor rapidez y tener un control más detallado de los dispositivos conectados.
El enfoque “zero-trust” reduce la superficie de ataque y facilita una respuesta orquestada ante incidentes, algo fundamental en un contexto donde, según Nokia, 81% de los reclamos cibernéticos recientes se originaron por manipulaciones externas de sistemas.
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La alianza se enmarca en un momento clave para el sector de empresas de servicios públicos, que enfrentan la digitalización de sus redes, la integración de fuentes renovables y la automatización de procesos.
Para Nokia, el acuerdo refuerza su posición en el mercado empresarial, mientras que OneLayer gana presencia global al asociarse con un fabricante de telecomunicaciones con alcance en grandes clientes del sector.
La colaboración de Nokia con OneLayer también se alinea con su estrategia de diversificar ingresos más allá del mercado de operadores móviles, apuntando al crecimiento del segmento empresarial e industrial.
En el plano regional, esta alianza podría abrir oportunidades para América Latina y México, donde las empresas de servicios públicos buscan mejorar la resiliencia y eficiencia de sus operaciones.
Las redes privadas podrían facilitar la supervisión remota, el mantenimiento predictivo y la automatización avanzada en plantas eléctricas, de tratamiento de agua o distribución.
Sin embargo, los desafíos persisten: la regulación del espectro puede no contemplar su uso para redes privadas en algunos países; la inversión inicial es elevada, y la convergencia entre los mundos de Tecnologías de la Información y Tecnologías Operativas exige nuevas competencias y cambios en la cultura organizacional.