IBM destaca el potencial de la computación cuántica para acelerar descubrimientos científicos 

La química y la ciencia de materiales serán los primeros sectores en ver resultados tangibles, gracias al modelado de estructuras complejas para crear nuevos productos y procesos industriales.

Yorktown Heights, Nueva York. Al integrarse de lleno en la agenda tecnológica global, la computación cuántica demuestra que rompe cualquier regla establecida: mientras más personas comiencen a entenderla y a hablar de ella, más brillante será su futuro. 

Durante la Semana Tecnológica de Nueva York, IBM reunió en One Madison Avenue a expertos de la industria y la academia para analizar el futuro de la computación cuántica. En el panel ¿Qué significa realmente la computación cuántica para la informática?, los especialistas coincidieron en un punto fundamental: el verdadero desafío actual no es mantener el misticismo en torno a esta tecnología, sino lograr su éxito comercial y operativo.

De acuerdo con los panelistas, el impacto de la computación cuántica no dependerá de su complejidad intrínseca, sino de su capacidad para trabajar en armonía e integrarse de manera fluida con las arquitecturas informáticas tradicionales que ya utilizamos en el día a día.

Durante la conversación, Jerry Chow, director de tecnología de Supercomputación Cuántica en IBM, explicó que la computación cuántica está diseñada para trabajar en conjunto con la informática clásica y no para reemplazarla. “Las unidades de procesamiento cuántico (QPU) actuarán como aceleradores especializados capaces de resolver desafíos específicos relacionados con simulaciones y optimización”. Su función es resolver problemas matemáticos y científicos específicos que desbordan la capacidad de la informática clásica. 

Los sectores que verán los primeros resultados tangibles son la química y la ciencia de materiales, donde la capacidad de modelar estructuras complejas abre la puerta al desarrollo de nuevos productos y procesos industriales. Juan de Pablo, decano de la Escuela de Ingeniería Tandon de la NYU, dijo que “la computación cuántica utiliza una molécula para simular otra molécula”.

Al replicar estas leyes de la física, los sistemas cuánticos pueden calcular interacciones electrónicas con una precisión inédita, acelerando la creación de fármacos. Osama Raisuddin, investigador de algoritmos en del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI), destacó un logro reciente de IBM junto a la Clínica Cleveland y el instituto RIKEN: la simulación exitosa de un complejo proteico de más de 12,000 átomos, un hito que acerca la teoría cuántica a la medicina de precisión.

Sin embargo, el hardware es sólo una parte de la ecuación. Apuntó Andrea Goldsmith, presidenta de la Universidad de Stony Brook, la clave no está únicamente en la potencia bruta, sino en los algoritmos y las plataformas de software que permitan interconectar estos sistemas de forma eficiente. “No se trata solo de la capacidad de procesamiento, sino de cómo se conecta todo”, afirmó Andrea Goldsmith.

Bajo esta visión de conectividad, Goldsmith compartió los avances de su institución en el desarrollo de redes cuánticas, una tecnología que abre un nuevo frente en la seguridad de la información. Al aprovechar el entrelazamiento —el fenómeno donde dos partículas se conectan de forma invisible sin importar la distancia—, los investigadores buscan transmitir datos a través de fibra óptica convencional e incluso diseñar la primera red inalámbrica cuántica. El objetivo final es garantizar comunicaciones blindadas y matemáticamente imposibles de hackear.

Para cerrar el encuentro, Jerry Chow subrayó que la convergencia entre la Inteligencia Artificial y la computación cuántica representa una oportunidad única para el ecosistema tecnológico. “Perderse esta confluencia de IA y computación cuántica en esta fase fundamental de descubrimiento sería una oportunidad perdida”, advirtió.

Con el fin de facilitar este aprendizaje, el ejecutivo destacó que la plataforma IBM Quantum ofrece acceso gratuito a hardware real en la nube y al framework de código abierto Qiskit, permitiendo que estudiantes y programadores comiencen a experimentar y escribir código sin costo.