Santiago de Chile. Durante el Chile Digital Summit 2026, expertos coincidieron en que la planificación conjunta de los sectores de telecomunicaciones y energía es fundamental para posicionar al país como hub tecnológico regional.
Autoridades y expertos señalaron que Chile se encuentra en una posición privilegiada para convertirse en el principal hub digital de América Latina, gracias a su liderazgo en energías renovables y su robusta infraestructura de conectividad. Sin embargo, también advirtieron que el país debe superar urgentemente la fragmentación regulatoria entre ambas industrias para aprovechar plenamente esta oportunidad.
Rodrigo Ramírez Pino, presidente de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital (Idicam), advirtió que históricamente “ha habido una fragmentación regulatoria, o una desasociación” entre telecomunicaciones y energía. “Son dos mundos que han convivido de forma aislada, y el futuro del país requiere la convergencia de ambos sectores”.
Esta desconexión se evidencia en datos concretos: existen 950,000 postes eléctricos en la Región Metropolitana que soportan servicios de telecomunicaciones, pero no existe ninguna planificación conjunta para enfrentar desastres naturales o proyectar necesidades futuras.
Al respecto, Ramírez Pino propuso un modelo de gobernanza que reúna al Ministerio de Energía, el Ministerio de Ciencia, la Subsecretaría de Telecomunicaciones, la Comisión Nacional de Energía, el Coordinador Eléctrico Nacional, autoridades ambientales y territoriales, junto con empresas de generadores, transmisores, distribuidores eléctricos y operadores de infraestructura digital.
El objetivo de este modelo sería definir una hoja de ruta que responda a la pregunta fundamental: “¿Cuánta energía necesita Chile para sostener su economía digital?“. Esta planificación integral incluiría corredores estratégicos de infraestructura, así como zonas habilitadas para Centros de Datos que combinen electricidad renovable, transmisión, fibra óptica, terrenos adecuados y disponibilidad hídrica responsable.
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Energía para Centros de Datos
Gonzalo Mardones, jefe de Gabinete del Ministerio de Energía, destacó los avances en regulación, generación y almacenamiento energético del país. Chile posee la mayor radiación solar del mundo con 3,500 kWh/m² anuales, especialmente en la región de Atacama. Asimismo, el país ha alcanzado 2,000 MW en capacidad de almacenamiento mediante baterías y proyecta llegar a 10 GW hacia 2027.
“El almacenamiento es fundamental para cumplir con la demanda de los Centros de Datos que requieren energía constante a un precio competitivo”, explicó Mardones. Al respecto, agregó que el marco regulatorio ha experimentado mejoras significativas. El año pasado se aprobó la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, que reduce el tiempo de instalación de un Centro de Datos entre 20% y 70%, pasando de procesos que tomaban hasta 120 días a un máximo de 25 días.
La capacidad de almacenamiento resulta crítica para satisfacer la demanda constante de los Centros de Datos y, especialmente, para los proyectos de Inteligencia Artificial (IA) que requerirán capacidades superiores a 100 MW.
Francisco Fuentes, director de la Asociación Chilena de Data Centers, advirtió que “la IA demandará mayores capacidades energéticas; la red actual es positiva para futuros proyectos, pero necesita ser robustecida”.
Además, destacó que el 66% de la matriz energética chilena proviene de fuentes renovables, pero hay un desafío para robustecerla y hacerla más resiliente. Se necesitan “procesos más expeditos y claros para atraer y retener inversiones”, evitando que demoras en estudios de prefactibilidad hagan que los casos de negocio se pierdan ante otros destinos de inversión en la región.
Diversificar y descentralizar
Los panelistas reconocieron que Chile compite con Brasil y México como principales destinos de inversión en infraestructura digital en la región.
Romina Décima, coordinadora de Asuntos Regulatorios y Públicos de la Fiber Broadband Association, destacó la importancia de ofrecer información relevante a los inversionistas, no sólo la infraestructura como fibra óptica y academias, sino demostrar que esta tiene la capacidad suficiente para una posible inversión, lo que fortalecería la competitividad regional de Chile.
Los expertos también abordaron el desafío de la descentralización fuera de la zona metropolitana. Los esfuerzos también deben orientarse a extender el desarrollo a lo largo del país, al tiempo que se aprovecha la infraestructura energética ya instalada.
Aunque Santiago cuenta con “hiperconectividad”, hay zonas que ofrecen oportunidades de crecimiento. Por ejemplo, el Plan Nacional de Data Centers busca descomprimir Santiago y generar nuevos polos en el norte, particularmente en Antofagasta, aprovechando los 6 GW anuales que actualmente se pierden por falta de líneas de transmisión, reveló Mardones.
Décima advirtió, además, que “es muy importante acompañar a estas zonas con conectividad, pero no solo fibra óptica, sino también puntos de intercambio (IXP), resiliencia de redes y crear nuevos nodos”.
No obstante, reconoció que las inversiones en conectividad no se hacen en zonas donde prolifera la energía renovable, sino donde existe una concentración poblacional que demanda el servicio.
Finalmente, Ramírez Pino propuso también incorporar las telecomunicaciones dentro de la definición de infraestructura crítica en la discusión legislativa, lo que establecería un “estatuto de resiliencia” con mecanismos especiales de suministro, respaldo, protocolos de emergencia y coordinación directa entre empresas eléctricas y de telecomunicaciones.
La reciente experiencia con desastres naturales demostró la importancia de esta coordinación, pues la Subsecretaría de Telecomunicaciones y el Ministerio de Energía debieron trabajar conjuntamente para identificar líneas caídas y priorizar la reposición de servicios.