En el extenso debate sobre la regulación de las plataformas digitales como Facebook, Instagram o TikTok, el punto de partida es mirar la problemática de forma sistémica e incluir en la mesa de discusión al sur global, afirmó Catalina Botero Marino, copresidenta e integrante de la Junta de Supervisión de Meta.
La regulación de las plataformas de Internet, especialmente en cuanto a la moderación de contenido, es un desafío para los órganos reguladores y gobiernos de todo el mundo, pues supone la necesidad de garantizar el respeto a los derechos humanos como la libertad de expresión y el acceso a la información.
Catalina Botero explicó que la moderación de contenidos no sólo se limita a evaluar qué contenidos son apropiados y cuáles no, sino que se trata de un análisis que involucra poner la lupa sobre las estructuras, los principios y procedimientos bajo los que funcionan las plataformas.
“Tiene que ver con las políticas, las estructuras y los procedimientos a través de los cuales la información ingresa, circula, interactúa, se amplifica. Por eso, creo que las guías (de la Unesco) aportan una visión muy interesante a este problema, porque es una visión sistémica”.
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Así lo afirmó durante la Conferencia Global Internet para la Confianza de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que se llevó a cabo esta semana en París, Francia.
La experta colombiana advirtió que en la reflexión acerca de la moderación en las plataformas se debe observar cómo se diseñan estas estructuras con una normativa que siga el enfoque de múltiples partes. Y sobre todo, en cuya discusión esté presente el sur global, las mujeres, migrantes y los diversos grupos sociales.
En la conferencia, Éric Garandeau, director de Políticas y Relaciones con Gobierno de TikTok, consideró que en la moderación de contenidos “la clave es una mejor combinación entre la inteligencia humana y la Inteligencia Artificial”; es decir, no dejar toda la labor a sistemas automatizados, sino crear mejores herramientas que apoyen la actividad de personas capacitadas para cotejar e identificar contenidos dañinos en Internet.
Sin embargo, Christopher Wylie, denunciante de Cambridge Analytica, advirtió que la regulación de las plataformas digitales debe poner énfasis en la ingeniería que hay detrás de los algoritmos, pues la tecnología está diseñada de tal forma que favorece problemas como la desinformación y la exclusión.
“Hay más normas de seguridad para una nevera que para las plataformas digitales”, aseguró Wylie. La moderación de contenidos, en su opinión, no es la problemática de fondo que se requiere resolver, sino la arquitectura en su conjunto.
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Recientemente, la Unesco publicó una serie de directrices que buscan ser una guía para las autoridades, reguladores, plataformas digitales y todos los actores involucrados, con el fin de crear marcos normativos para regular la moderación de contenidos sin menoscabar los derechos humanos.
Catalina Botero puntualizó que, si bien hay elementos del documento que se deben revisar y ajustar, la guía de la organización puede ser una base importante para la construcción de regulaciones en los distintos países. La Unesco puede “guiar a los Estados que lo quieren hacer bien y contener a los Estados que lo quieren hacer mal”, señaló.
Los ponentes en el evento coincidieron en que las plataformas digitales representan un gran desafío para las autoridades, reguladores, sociedad civil, academia y organismos internacionales, pero su regulación es una problemática urgente, ya que la difusión, circulación y producción de contenidos en estos entornos impacta en las situaciones sociales como los procesos electorales o los conflictos políticos.
No es nuevo que, en momentos de crisis, la desinformación aumente significativamente. Incluso, muchas veces los gobiernos también aprovechan las plataformas para generar y difundir información falsa o dañina de acuerdo con sus intereses.
