La computación al borde (Edge Computing) se ha convertido en un elemento intrínseco de las ciudades inteligentes, porque permite impulsar aquello que, durante décadas, ha sido la meta de muchos gobiernos: estar más cerca de la ciudadanía, comprender sus necesidades y así mejorar la calidad de vida.
Por definición, las smart cities son aquellas que integran tecnologías digitales en sus redes, servicios e infraestructuras para hacer más eficiente la toma de decisiones y brindar mejores servicios a las personas que las habitan.
Renu Navale, vicepresidenta de Plataformas de Datos y gerente general de la División de Plataformas Smart Edge de Intel, explica que tomar esas decisiones con base en evidencia y análisis requiere de Edge Computing.
“Inherentemente, la ciudad inteligente es primordialmente Edge Computing. Debido a que se recopilan muchos datos, y de diferentes partes del mundo (…), y es necesario procesarlos y analizarlos”, afirma en entrevista en el marco del Smart City Expo Latam Congress 2024.
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Con esta tecnología, el poder de procesamiento y almacenamiento se acerca lo más posible al lugar donde se generan los datos, hasta el usuario o el borde de la red.
De esta manera, Edge Computing permite una mayor cercanía del poder de cómputo con los dispositivos de usuarios finales, los sistemas de transporte, la gestión de flotillas, el aprovisionamiento de agua y otros servicios públicos, la seguridad pública y todos aquellos elementos que componen a una ciudad.
Por medio de cámaras y sensores, los datos que se generen en las ciudades inteligentes pueden ser recopilados y procesados de forma más rápida, ágil y eficiente con Edge Computing, detalla la ejecutiva de Intel.
IA y Edge, una pareja poderosa
Además, la computación al borde hace juego con la Inteligencia Artificial (IA). La IA es otra de las tecnologías que será omnipresente en las smart cities, como una herramienta para la recolección de datos en tiempo real, la automatización de procesos y la habilitación de nuevos servicios digitales.

Una smart city “puede utilizar la IA de diferentes maneras para hacer análisis e inferencias de los datos recopilados de cámaras y varios sensores, a fin de determinar cuál es el conocimiento o la inteligencia que se puede utilizar en la ciudad. Esto puede ayudar a mejorar la vida de nuestros ciudadanos”.
“Puedes usar los datos de las cámaras para luego detectar si hay una amenaza y enviar personal de respuesta de emergencia; puede utilizar los datos para gestionar multitudes y gestionar el cobro automático de tarifas; mejorar la movilidad urbana y encontrar diferentes formas de hacer la vida más eficiente a medida que la población de la ciudad crezca”, explica Renu Navale.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que las megaciudades crecerán significativamente en los próximos años. Para el año 2030, se proyecta que 41 ciudades del mundo tendrán más de 10 millones de habitantes.
Y según el Banco Mundial, siete de cada 10 personas vivirán en ciudades para 2050, lo que significa que la población urbana crecerá más del doble.
Este acelerado crecimiento de las ciudades alrededor del mundo impone grandes desafíos a gobiernos, organizaciones y empresas para plantear soluciones que posibiliten el desarrollo sostenible y garanticen una adecuada calidad de vida para las personas.
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Renu Navale destaca que la IA y Edge Computing pueden contribuir a enfrentar los retos futuros del desarrollo urbano, posibilitando la planificación oportuna de los servicios públicos y la resolución de problemáticas actuales antes de que se vuelvan situaciones críticas.
“Casi 2 mil 400 millones de personas enfrentarán escasez de agua para 2030. Y lo mismo ocurre con la contaminación ambiental, los incidentes de tráfico, los desastres naturales, el cambio climático.
“¿Y qué podemos hacer con la Inteligencia Artificial? La recopilación de datos a través de sensores y cámaras: datos del medio ambiente, del agua, de la gestión de residuos. Así se pueden desarrollar formas o metodologías para hacer más eficiente el seguimiento y la gestión.
“Podemos determinar de antemano la escasez de agua o podemos controlar el agua de manera que no se desperdicie ―detalla―. O incluso para la contaminación ambiental, podemos monitorear, controlar y determinar cuáles son las diferentes formas de abordar la contaminación antes de que se convierta en una gran crisis”.
El lugar de América Latina en las smart cities
Aunque el concepto de smart city lleva años desarrollándose, implementándose y refinándose, en América Latina todavía parece más una aspiración que una realidad.
Sin embargo, la región latinoamericana está avanzando con proyectos de digitalización o ciudades que ya tienen planes para convertirse en ciudades inteligentes.
Por ejemplo, la ciudad de Santiago, en Chile; la Ciudad de México, México; o Buenos Aires, en Argentina.
Las metrópolis latinoamericanas observan en las tecnologías digitales una oportunidad para mejorar los servicios públicos, la planificación urbana y la calidad de vida de sus habitantes.
Y, al mismo tiempo, como una posible respuesta a las problemáticas históricas que las aquejan y los desafíos futuros que menciona la ejecutiva de Intel.
Renu Navale resalta que algunos países de América Latina ya están siendo muy conscientes de la importancia de impulsar ciudades inteligentes, en busca de generar un impacto social positivo y también a nivel medioambiental.
Algunas naciones, como México, están implementando soluciones digitales con Edge Computing e Inteligencia Artificial, centradas en mejorar la seguridad ciudadana, incluso a través de soluciones público-privadas.
Sin duda, hay otros países del mundo que van más avanzados en el desarrollo de ciudades inteligentes y de los cuales también podrían aprenderse lecciones o buenas prácticas para adoptar en otros países según la realidad local.
“China definitivamente está muy por delante ―detalla Navale― porque no sólo están pensando en términos de ciudades inteligentes: en realidad las llaman ciudades con IA. La forma en que están usando la IA para el desarrollo de infraestructura, el monitoreo de la contaminación, el agua, todo eso, es realmente muy avanzado”.