La Cámara de los Comunes de Canadá aprobó en su primera lectura una propuesta de ley que le permitirá al país extender su jurisdicción penal no sólo al espacio exterior, sino también a la Luna.
Esto quiere decir que los astronautas canadienses que cometan un delito en cualquier lugar fuera de la Tierra serán enjuiciados como si el delito hubiese ocurrido en territorio canadiense.
La “Ley de implementación del acuerdo de la puerta de enlace civil lunar” es una legislación agregada al presupuesto federal del país para 2022, según informó Euronews.
La normativa jugará un papel importante para Canadá como socio del proyecto Lunar Gateway, liderado por la agencia espacial de Estados Unidos en 2019 y dedicado a construir una estación en la órbita lunar para luego establecer una base en la superficie del satélite natural.
La tarea del país norteamericano es contribuir a la nueva estación con un brazo robótico de 8.5 metros de largo llamado Canadarm3.
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Si bien Canadá no es uno de los países más activos en la carrera espacial, la actualización de la normativa penal deja ver que en un futuro próximo, el aumento de la actividad humana en el espacio dará lugar a una serie de crímenes que necesitarán una solución más compleja.
“A medida que la humanidad se acerque a un momento en el que los seres humanos puedan vivir y trabajar de manera realista en el espacio, se necesitará un sistema internacional centralizado de gobernanza del espacio para reunir a todas las naciones, individuos y entidades institucionales involucradas en la utilización del espacio bajo un sistema legal y una jurisdicción comunes”, escribió Ram Jakhu, profesor de la Universidad McGill con sede en Montreal.
Esta no es la primera vez que se extienden las leyes penales terrícolas a las actividades humanas en el espacio exterior. En 1998 se firmó un acuerdo en donde a los países que participaban en la Estación Espacial Internacional (ISS) se les otorgó jurisdicción penal sobre sus propios ciudadanos mientras se encontraban en la estación.
También existe el Tratado del Espacio Exterior de las Naciones Unidas de 1967, que establece el compromiso de que la Luna, y otros objetos celestes, se utilicen con “fines exclusivamente pacíficos”, y ningún país de la Tierra puede reclamar el espacio exterior.