Córdoba, Argentina. Modificar la gestión del espectro es indispensable para el despliegue de la tecnología móvil de siguiente generación, expuso José Ayala, director de Relaciones de Gobierno e Industria para América Latina de Ericsson, durante su participación en el Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones 2019 (CLT19).
Señala que el modelo actual basado en la recaudación viene de hace 20 años y advierte que eso no va funcionar para 5G. “Precios e impuestos altos resulta en baja inversión en infraestructura y costos altos para los usuarios”, indicó.
“Si seguimos con las mismas normas de gestión de espectro vamos a ver 5G como una evolución de los servicios que ya tenemos y no como el habilitador para la transformación digital”.
A medida que los dispositivos 5G están cada vez más disponibles y más proveedores de servicios lanzan la tecnología de quinta generación, se proyectan más de 10 millones de suscripciones 5G y alrededor de 50 redes en todo el mundo para fines de 2019, informa Ayala, con base en el Estudio de Movilidad de Ericsson.
En los primeros cinco años, se espera que la aceptación de la suscripción de 5G sea significativamente más rápida que la de LTE, luego de su lanzamiento en 2009.
Ayala menciona que 5G ofrece una gran oportunidad para el desarrollo social y económico de un país.
Para el experto en telecomunicaciones Sebastián Cabello, el hacedor de política pública debe tener claro cuál es el objetivo para el espectro, si es mejor cobertura, nuevos servicios o competencia.
Para determinar cómo debe ser una subasta, considera necesario estudiar las diferentes recomendaciones y realizar consultas públicas para conocer la demanda. “El Estado debe determinar el mejor uso, pero con base en un proceso serio, transparente y que dé seguridad jurídica (…) evaluando los costos y beneficios”.
Además indicó que es fundamental realizar consultas, ya que hay espectro que ha sido utilizado de una forma y se puede utilizar para otros fines.
El experto dice que los usuarios móviles no necesariamente sentirán la diferencia con 5G; afirma que se trata de pensar en nuevos servicios, por ejemplo, vehículos conectados, y para ello se va a necesitar otro tipo de operadores. Sin embargo, manifiesta que existen países trabados por la legislación, con lo cual no se permite la innovación que se debe pensar en principios más flexibles.
Por parte de las compañías, también deben tener la suficiente flexibilidad para dar soluciones al cambiante ecosistema, señala Jennifer A. Manner, vicepresidente Senior de Asuntos Regulatorios de EchoStar Corporation/Hughes Network.
Las demandas de los consumidores por una mayor capacidad están impulsando a los operadores de satélites a mirar hacia bandas de frecuencias más altas, las cuales son de interés para los operadores terrestres.
En algunas bandas existen acuerdos para el uso compartido, por ejemplo, con la coexistencia de servicios en diferentes zonas geográficas. Sin embargo, de cara a 5G se tendrán que actualizar acuerdos y generar nuevos.
Manner sostiene que ninguna tecnología única satisface todas las necesidades, y debe ser una combinación razonable para satisfacer las necesidades de los usuarios en cualquier momento y en cualquier lugar.