Brasil, México, Querétaro y Nuevo León

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Reforma Jorge F. Negrete P.

México y Brasil reflejan la épica de un poder cultural y económico en América Latina.

México, el virreinato más poderoso de España; Brasil, un imperio monolítico. México, un hermano más de los virreinatos unificados por el castellano. Brasil nacido único, en un territorio casi continental y joya privada de reyes. Brasil, un territorio acostumbrado a verse a sí mismo. México, territorio cosmopolita de culturas milenarias y cuyo mestizaje se fraguó en el virreinato, un territorio que los reyes sólo conocieron por sus productos. Brasil, territorio de gobierno in situ y salvación del imperio portugués.

Ambos acostumbrados a la desconfianza recíproca de España y Portugal. Ambos, propietarios de un destino sustentado en su masiva población y la diversidad cultural que los identifica. Uno recuerda, el otro lembra, uno dice gracias, el otro obrigado.

La población de México es de 130 millones de habitantes y el PIB es de 1,076 billones de dólares. La población de Brasil es de 213 millones y su PIB es de 1,445 billones de dólares (2020). Brasil supera el producto interno bruto y la población de México. Pero algo distinto sucede en la economía industrial.

El PIB industrial de México en 2019 era de 346.75 mil millones de dólares y el de Brasil de 334.90 mil millones de dólares. Es decir, el PIB industrial de México ha sido más grande que el de Brasil los últimos años. Este sector pesa 29.68% del PIB en México y 17.65% del de Brasil. México, por efecto del T-MEC, alineó sus cadenas productivas con EUA y Canadá, pero esto ha cambiado y va a cambiar más en los próximos meses.

Durante la pandemia y en 2020, el PIB de Brasil cayó 3.48%, pero el de México cayó 9.94%. Brasil va a superar a la joya de la corona de la economía mexicana. El PIB industrial de Brasil será superior al de México, y en los próximos años será impulsado por el despliegue de 5G.

Brasil 5G. El gobierno brasileño preparó una poderosa agenda digital centrada en campo, minas e industria. Se modificó la ley, se eliminaron impuestos y se planeó una subasta de espectro radioeléctrico sin fines recaudatorios. Brasil espera mover más de 1.2 billones de dólares en todos los sectores de la economía en los próximos 5 años.

Los operadores de telecomunicaciones deben invertir en la instalación de redes en todos los municipios de Brasil y dar cobertura a 48 mil kilómetros de autopistas con Internet de alta velocidad, deberán ampliar la red de fibra óptica y crear una red 5G para la administración pública federal.

El gobierno de Brasil, generó una licitación donde 90% de la licitación será inversión, no recaudación. Es la tercera licitación de espectro 5G en América latina, pero la más grande y ambiciosa.

El modelo brasileño generó estímulos y apetito para invertir, dispersó el beneficio de la inversión en infraestructura, transformará en digital las administraciones públicas del país, tiene una vocación social y descentralizó el esfuerzo y beneficios de 5G para todas las alcaldías de Brasil y áreas rurales.

Corredor Digital 5G. En México eso no sucederá. El IFT trata de suplir la ineficiencia y falta de visión del Gobierno federal. Pero no será suficiente. ¿La solución? la transformación del bajío, en el primer corredor digital 5G de América Latina. Casi el 100% del PIB industrial se encuentra en el viejo Camino Real Tierra Adentro, de Querétaro a Nuevo León y ahora con el destino final a Austin, el nuevo Hub Digital de EUA.

El bajío está huérfano de política digital federal y debe construir una poderosa visión digital propia en la forma de agendas digitales competitivas a nivel global y abatir las barreras de entrada a la inversión en Telecomunicaciones. Querétaro se perfila como el Hub de los Data Centers en América Latina, cruce del comercio digital de México. Nuevo León, debe ser la potencia de parques digitales a 3 horas de Austin.

¿Está amenazada la industria mexicana? Si. Chile, Brasil y EUA ya desplegaron la nueva infraestructura del siglo XXI, la digital y esta es, 5G.